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IA española para revolucionar los Juegos Olímpicos

El riojano Alejandro Merino-Madrid lidera el proyecto encaminado en distintas líneas: evitar el ciberacoso a los deportistas, captar talento, optimizar recursos, ayudar a los jueces en decisiones...

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Un patinador que inicia un salto con 30 grados de desviación. El meñique de un gimnasta que pisa fuera del tapiz. Un mensaje de odio dirigido a un atleta a las tres de la mañana. Son situaciones que el ojo humano tarda en ver o que nadie atiende a tiempo, y el Comité Olímpico Internacional (COI) cree que la inteligencia artificial puede resolverlas. Quien lidera esa apuesta es un ingeniero aeroespacial de Logroño: Alejandro Merino, de 39 años, cuyo rictus muestra la ilusión del que aspira a una medalla de oro en unos Juegos Olímpicos mientras expone el tema. Merino llegó al COI en 2024, tras unas 13 entrevistas, para dirigir la Agenda Olímpica de IA. Su currículum explica el salto: empezó en 2010 en la empresa GMV con un proyecto de "diseño guiado por datos" para Airbus, antes de que existiera ChatGPT y que las dos palabras que más se han pronunciado en los últimos tiempos se uniesen para nombrar la Inteligencia Artificial. Desde entonces ha pasado por los sectores aeronáutico, aeroespacial, de automoción y de semiconductores. "Mi trabajo consiste en preparar al movimiento olímpico para la llegada de la inteligencia artificial: mitigar los riesgos, aprovechar las oportunidades y conseguir que la IA apoye a los atletas y al deporte", resume delante de un té. Una de las herramientas más sensibles es la que protege a los deportistas del ciberacoso. "Estamos desarrollando una especie de centinela, como un vigilante, que observa lo que ocurre en las redes sociales", explica. "No se trata de censurar la crítica deportiva", aclara. "Decir que a alguien no le gusta cómo corre es libertad de expresión. Otra cosa son los mensajes racistas, machistas o los deseos de muerte". El sistema relaciona el contenido denunciado con la norma concreta que infringe en cada plataforma, para que X o TikTok no puedan despachar el caso como un asunto de opinión. "Si el proceso funciona bien, el contenido puede retirarse en cuestión de minutos y la campaña de odio se detiene antes de que avance. Se le transmite a la plataforma que ese mensaje vulnera su artículo tal y la eliminan", señala. De 2,4 millones de interacciones examinadas entre los olímpicos de invierno de este año, 10.200 resultaron ser mensajes de odio. Para Los Ángeles dentro de dos años, el COI quiere ampliar la aplicación que ya usan los deportistas en la Villa Olímpica, hoy limitada a información práctica como dónde están la cafetería y la lavandería. La idea es que puedan preguntarle cualquier duda, incluso si alguien les ofrece dinero para dejarse ganar. Muchos atletas que no son estrellas no tienen un entrenador dedicado en exclusiva, y la IA les daría ese "primer nivel de orientación". Algo parecido ocurre con NOCnet, la red de los 206 comités olímpicos nacionales. Si un comité quiere saber cómo tramitar la beca de una campeona olímpica, ya no depende del horario de Suiza: "Alguien al otro lado del mundo puede preguntar a las tres de la mañana en Suiza y hacerlo en el idioma que prefiera, dentro de los que se manejan en el COI". Durante los Juegos de Invierno de Milán-Cortina, la app de Olympics.com incorporó un asistente de texto para que el aficionado preguntara cosas como "Estoy viendo curling y no entiendo nada. ¿Qué acaba de pasar?". Merino cuenta un fenómeno curioso: al principio las dudas eran básicas, como si la piedra era una pelota o como se llamaba el stick de hockey. Pasadas un par de semanas, las preguntas del conjunto de usuarios ya hablaban de estrategia y táctica. "No analizábamos a cada usuario, solo el cambio en las consultas agregadas", aclara. La gran pregunta es si la IA acabará arbitrando. Merino es prudente: el COI no pretende decir a las federaciones cómo juzgar, y no hay una solución universal. "Hay que estudiarlo deporte por deporte". En patinaje artístico, los jueces de Milán-Cortina, en febrero pasado, contaron con una herramienta desarrollada con Omega que podía detectar, por ejemplo, una desviación de unos 30 grados al iniciar un salto, algo difícil de apreciar sin repeticiones. Con la expresión artística, en cambio, hay que andar con cuidado. Para los Juegos de verano se estudian soluciones como que en gimnasia se pueda comprobar si la punta del pie ha pisado fuera del tapiz. "En lugar de que el árbitro tenga que revisar seis repeticiones y ralentizar el proceso, la herramienta podría señalar la cámara y el instante exactos en los que se produce la infracción. Después, el árbitro tomaría la decisión, por supuesto", describe. La filosofía de cara a 2028 es clara: "La prioridad es que cada vez haya menos subjetividad en aquellos aspectos que se pueden medir de manera objetiva". Muchas federaciones, añade, quieren que los árbitros sigan teniendo un papel central, porque todavía no confían plenamente en la IA. También se comparten soluciones de salud, como medidores de aceleración que alertan de una posible conmoción tras un golpe, en deportes como el rugby. El proyecto que más ha sorprendido a Merino nació en torno a los Juegos Olímpicos de la Juventud de Dakar, que comienza el próximo sábado. Un equipo del movimiento olímpico viajó a Senegal con varias tabletas para ofrecer a más de mil jóvenes con talento pero pocas oportunidades unas pruebas voluntarias: saltos laterales, flexiones, un esprint. La tableta analizaba velocidad de reacción, fuerza y equilibrio para sugerir disciplinas con potencial. "Alguien podía encajar en la lucha libre, otro en el fútbol..". "A veces, en el deporte se dice que hay jóvenes que son ricos sin saberlo", recuerda. Los resultados individuales se entregan a los propios jóvenes, y los agregados, al comité nacional, que puede decidir en qué instalaciones invertir, por ejemplo. El mayor obstáculo aquí es legal. "Almacenar datos de niños y adolescentes de otro país es un asunto muy delicado". India, por ejemplo, limita dónde pueden guardarse los datos y qué proveedores pueden gestionarlos. La IA también llega a la trastienda con el objetivo de reducir costes. Para los medios audiovisuales, el COI crea réplicas digitales de los estadios, con las que se simulan la posición del sol o de las cámaras (el vóley playa con la Torre Eiffel de fondo en París 2024). Con esa réplica, "el equipo audiovisual obtiene el 99 % de la solución antes de desplazarse. Basta enviar a una persona un día, en vez de a todo un equipo tres semanas", expone Merino-Madrid. Además, dentro del propio COI, una herramienta desarrollada con un gran proveedor tecnológico ahorra de media 72 minutos diarios a cada empleado que la usa, según sus mediciones. "El objetivo no es despedir a nadie", subraya Merino, sino liberar tiempo para otras tareas. También a los patrocinadores se les da herramientas para que sus marcas se adapten a las estrictas reglas del manejo de los símbolos olímpicos. Son sólo, en fin, una parte de las posibilidades que da la IA, un agente que marca un futuro distinto para todos.

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Thursday, October 29, 2026

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