La cruda realidad de los dos españoles de aquí a final de año... con matices
Alonso espera a Singapur como carrera marcada y Sainz quiere ver en Sepang si la mejora de Williams es real o sólo puntual por el trazado
La de Bakú fue una carrera de alivio para Carlos Sainz y Williams, al poder materializar un punto el madrileño. Era importante certificar el salto de rendimiento, que les ha metido de nuevo en la lucha de la zona media, aunque hay ciertas cautelas por parte de Carlos. Sepang, este mismo fin de semana, es una pista con muchas curvas de radio amplio puede ser un escenario de nuevo complicado para el FW48, aunque un buen banco de pruebas para ver la realidad de ese chasis aligerado, que iba acompañado de suelo, pontones difusor y retoques en la suspensión delantera. Sainz está expectante por lo que puede pasar en el GP de Bahréin, que se aplazó en abril por la guerra y que encuentra en Sepang un viejo conocido para el '55'. De hecho, fue el circuito donde debutó en la Fórmula BMW en 2010, con 15 años y donde ganó una carrera con Daniil Kvyat como compañero de equipo. Ese conocimiento de una pista exigente con el motor y la eficiencia aerodinámica a partes iguales, no es considerado por Carlos como una gran ventaja respecto al resto de la parrilla. "Creo que no es ventaja ya hoy en día conocerlo y más que nada porque con tres libres como tenemos los pilotos de Fórmula 1 nos espabilamos rápido", bromeaba en ESPN. "Pero es un circuito divertido que yo creo que además a nosotros como equipo nos va a dejar evaluar mejor el paquete que hemos traído", confesaba. La realidad se sabrá allí, aunque Sainz se marchaba de Azerbaiyán con una predicción un tanto pesimista. "Será difícil que volvamos a puntuar de aquí al final", lanzaba como vaticinio. Por lo menos, en un lugar en el que los neumáticos no entraban en calor, Carlos descubrió una forma de alcanzar la temperatura óptima en la Q3 del pasado viernes. Y eso era algo que era un talón de Aquiles en los últimos años para todos los Williams. Puede que sea un punto de partida para mejorar en las parrillas de salida. Dejando a un lado la discusión de si había un fallo en el motor en la carrera, que Honda niega, su realidad se ha revelado con toda crudeza en Monza, Madrid y Bakú, con tres resultados terribles en distancia respecto a los rivales y en cuanto a fiabilidad. Stroll no ha terminado ninguna carrera con la spec nueva que llegó en Holanda la última semana de agosto y Alonso puntuó con el noveno allí, pero luego la falta de potencia le ha condenado luego. "La realidad es la que es", repite al asturiano, que sabe que tiene 60 CV menos que los más potentes de la parrilla, algo insalvable. En Sepang, una de sus pistas favoritas, donde logró su primera pole en 2023 por delante del ferrari de Schumacher, pese a estar con 39 grados de fiebre, podrá maquillar en la zona virada, pues el Aston no es un mal coche en curva media, pero en las dos rectas finales, de casi un kilómetro, todo irá para abajo como sucedía en el tramo final de Bakú. Singapur, una semana más tarde y Brasil, ya en noviembre, parecen los trazados más favorables para Alonso en lo que resta del año. La clave es si en Honda podrán reconducir la situación para 2027, porque el salto la spec 2 de 2026 se ha confirmado como pírrico o prácticamente inapreciable.
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