Acosta, la primera de muchas
Todos auguran que la de Austria es sólo el comienzo de una era en MotoGP
Dicen que lo que cuesta lograr se valora más. O que lo bueno tarda en llegar. Eso es lo que le ha pasado a Pedro Acosta con su ansiada primera victoria en MotoGP. Ha tardado 56 grandes premios en lograrla, había subido 15 veces al podio sin que fuera al cajón más alto -un récord en la clase reina-, pero en Austria, tenía que ser en Austria, rompió una sequía de 1071 días, que son los que llevaba sin saborear una primera posición a la que tanto se acostumbró en Moto3 y Moto2. Desde Indonesia 2023, en la clase intermedia, no triunfaba un domingo. Pero el mérito es enorme, pues lo consiguió con una moto que todos consideran inferior a la Aprilia y la Ducati, que se había repartido las victorias en todo el curso. De hecho, la firma centroeuropea no se imponía desde que lo hiciera Miguel Oliveira en Tailandia 2022. Como para que no estuvieran felices en el atestado box naranja. Allí lo vivió el CEO de la compañía, Gottfried Neumeister, que se abrazaba con Pit Beirer, el responsable del proyecto de Motorsport, y una delegación de Bajaj, los indios que salvaron a una empresa en bancarrota. Pero si había alguien feliz ése era el Tiburón de Mazarrón, que se pudo desquitar a lo grande de su fallo en el Sprint, cuando se cayó a tres vueltas del final liderando. Como revancha, se fue a la zona del incidente, la 2a, la entrada en la chicane, y se revolcó de gozo. “Lo del sábado ayudó”, admitió. Como otro incidente en el ‘warm up’. Todo le sirvió para tomar aire y concentrarse aún más. Pero, claro, los fantasmas sobrevolaban y los nervios se palpaban en el garaje local y en su grada. Por eso, el murciano hasta admitió que iba con más cautela y que supo no preocuparse por ir ampliando la renta. Es más, en la carrera pasó sin contemplaciones a tres Aprilia y a Marc Márquez. “Me lo imaginé tantas veces en mi mente... que es como lo había imaginado. Estamos en la cima del mundo”, acertaba a decir después de ‘romper’ en abrazos a todo aquél que se cruzaba en su camino. Porque era casi una maldición por romper. “Llegó un momento en el que era personal. Sabía que tenía la capacidad para hacerlo, pero no tienes muchas oportunidades, no siempre tienes la ocasión de luchar con las Ducati o las Aprilia”, desveló. El de Mazarrón cierra así el círculo con la casa que le dio la ocasión de llegar al Mundial y lograr dos títulos, pero ahora, ya más que formado, vendrá la ocasión con la que su ambición sueña: ir al Ducati oficial junto a Marc Márquez y ganarle con sus mismas armas. Es lo que ansía. Para ello tendrá que ganar muchas carreras, con lo que ésta será ‘sólo’ la primera de muchas, como todos vaticinan. Ese Marc que sufrió problemas en el freno delantero y sufrió para salvar un quinto lugar que le aleja de la décima corona, pues se queda a 12 puntos de un Jorge Martín que también recibió una buena dosis de alivio, pues su brazo derecho respondió y no se operará, por ahora, y sobre todo, porque su velocidad vuelve a dar miedo. Hasta Bezzecchi sonreía, pues se sobrepuso de su pifia en Misano. Claro que la fiesta mayor era para Acosta, que siempre recordará Austria 2026 como algo especial. “Esto es más personal que las victorias de Moto2 y Moto3”, reconocía. Y es que la primera vez siempre es única.
Topics in this story
Gathered from external sources. Rights to this text belong to whoever originally published it.