La F1 abre paso al campeón
La contracrónica del sprint del Gran Premio de Singapur. Verstappen vence y los españoles no suman puntos
La Fórmula 1 se asusta cuando llueve. Los coches ya no están hechos para correr en condiciones extremas, los neumáticos casi que tampoco. Pero si caen cuatro gotas, pasan cosas siempre. Y el sprint de Singapur, pese a que fue una carrera de posición como todas las de Marina Bay, se convirtió en una delicia con una pista imposible y fallos en cada esquina de la carrera. El más importante lo sufrió George Russell, que se estampó cuando lideraba y abre el pasillo al campeón. Un día más, un día menos para que Andrea Kimi Antonelli entre en la historia de la clase reina. Antonelli no pasó del quinto en un sprint que se llevó Max Verstappen. El holandés no salió bien, pero aprovechó el error de Russell para poner la directa a otra victoria más. Ya sabe lo que debe mejorar y también tiene claro que adelantar es misión imposible. Pero no siempre se necesitan movimientos, mucho más si son artificiales, para que la carrera sea bonita e impredecible. Y el sprint de Singapur es un caso claro. La realidad es que Antonelli hace cuentas. Ya tiene 89 puntos de ventaja sobre Russell, pues todo le favorece. Tanto la autodestrucción de su compañero, como el fin caótico entre los McLaren que le disparó del sexto al cuarto. Nada se tuerce para el italiano, ni tener que correr con el paquete nuevo del Mercedes que no ha sentado nada bien a ninguno de sus pilotos. Más cerca de ser campeón. Porque para ganar un título hay que ganar, sí. Pero también hay que saber no fallar y entender el límite en cada carrera. El sprint fue un buen ejemplo que se une a lo que ocurrió en Bakú o Malasia. Si es campeón, Antonelli lo será por un gran coche, pero también por una inteligencia que otros candidatos no tienen. Le queda la carrera para rematar la faena y hacer cuentas de verdad que le den el título. El principal motivo fue el error de Russell. Obviamente, las condiciones facilitaron que el fallo fuese más factible al pisar una de las zonas delicadas del trazado. Pero el británico sigue sumando tanto problemas mecánicos como propios, y es algo imposible de compensar si tampoco es capaz de ganar carreras. Está más cómodo que en sus peores momentos, pero no consigue cerrar la brecha con Antonelli. A su favor, el inicio de sprint fue perfecto, pues fue capaz de pasar a Verstappen y atacó con todo. Pero apenas duró una vuelta ese empuje en las delicadas condiciones climatológicas del sprint. Eso es un punto más a favor de poder correr cuando la lluvia aparece y propicia escenarios imposibles de ver en otras situaciones. Y esa es la gran clave. El correr con lluvia debería ser vital en la Fórmula 1 siempre y cuando las condiciones permitan que se puedan celebrar carreras de forma segura. Pero no parece lo que se prefiere desde los comisarios, que retrasaron el inicio y dejaron un par de giros bajo coche de seguridad. Con poco, el piso mojado permite espectáculo y también hay neumáticos para ello. Visto lo visto, la F1 debería facilitar poder competir con condiciones adversas y seguras. Las carreras son mejores, los pilotos fallan y el campeonato cambia y beneficia a los competidores que saben interpretar lo que ocurre y no sólo dependen de una buena máquina. La lluvia, bendita sea. Para Fernando Alonso y Carlos Sainz no hubo botín alguno del sprint, pero su carrera fue buena. Evolucionaron entre el caos, dieron batalla y no están lejos de la zona de puntos. Eso parece por puesto, pero tiempos en mano parece un salto demasiado grande. Quizá fuimos demasiado optimistas de inicio de fin de semana y un buen resultado dependerá del caos ajeno. Lo mejor es que Singapur lo permite. Hay escenarios diferentes, los pilotos tienen que luchar entre muros; y tanto Alonso como Sainz son especialistas en una pista que otros sólo entienden como el máximo sufrimiento. Y, de paso, le seguirán rezando a la lluvia.
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