La manejabilidad: el último gran debe de Honda para el AMR26 de Alonso
Es una cualidad más conocida como 'driveability' y sigue siendo el gran problema de la unidad de potencia de Honda
La nueva era de la Fórmula 1 con el reglamento 2026 arroja una colección de términos que anteriormente ni pasaban por la cabeza de pilotos, equipos y aficionados: los modos, la batería... Y también son detalles claves para que los monoplazas sean competitivos. Es un aspecto que en Aston Martin se saben de memoria tras arrancar lejísimos del resto en las primeras citas y vivir un salto gigantesco entre Hungría y Holanda. Pero con otra palabra de moda como gran debe: la manejabilidad o driveability. Ahí está el quid de la cuestión. La manejabilidad se entiende como la capacidad del motor para ofrecer un rendimiento predecible, suave y eficaz, respondiendo con rapidez y consistencia a las órdenes del acelerador. Con más implicaciones en la nueva era en la que la recarga es clave para afrontar las curvas y se suma a una caja de cambios de nuevo cuño para Aston. Este curso ha sido un gran dolor de cabeza y Honda tiene mucho trabajo con su nueva unidad de potencia. Lo sabían eso sí. Mejora la combustión y rendimiento, pero desaparecen las medidas del viejo propulsor. "Es el aspecto sobre lo que centraremos nuestros próximos planteamientos, con especial foco para Monza y Madrid", contaba su ingeniero jefe en pista, Shintaro Orihara. En el equipo asumen que sufrirán en las largas rectas del trazado italiano, pero su trabajo será dar una mayor confianza a los pilotos. Porque lo han pedido con frecuencia. "Es una lotería. Ahora mismo no tenemos un freno motor consistente y entramos a las curvas con marchas que no entran. Hay muchos problemas", confesaba Lance Stroll. Con esos problemas es difícil, por ejemplo, encontrar una vuelta rápida. El principal inconveniente del debe es que no se solucionará de forma inmediata y obedece a factores variados. Pasa por el tipo de trabajo y algo muy relevante, pues Honda tiene un reto desde su fábrica en Sakura. "Necesitamos cambios desde la fábrica, el software o lo que haga falta. Viene de Japón y no puede ser de un día a otro", radiografiaba Fernando Alonso. Con todo y con eso, además en Holanda dejó claro que en las rectas poco puede hacer con un motor que no está a la altura de los demás pese a su salto. Es decir, es mejor unidad de potencia, pero sigue llena de retos a completar. Así las cosas, el AMR26 cuenta con un chasis prometedor. "Lo difícil sería ver que nos costase en las curvas tras la mejora. Ahora estamos contentos con la dirección tomada", precisó el asturiano con un coche que crece en carrera y brilla en la degradación. Pero un agujero en la manejabilidad del motor. "Debemos esperar. No dio el resultado esperado y volvimos a la casilla inicial", cerró. Una mezcla extraña que deja a los de Silverstone en una zona de la tabla todavía no demasiado esperanzadora. Su reto, eso sí, es escalar dentro de la competitiva parrilla de la F1. "Habrá circuitos en los que sufriremos más, pero creemos que no estaremos muy lejos de los líderes de la zona media", cerró Mike Krack, otro de sus máximos responsables en pista.
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