Sale a la venta la Ducati con la que Valentino Rossi homenajeó al fallecido Simoncelli
La casa londinense Fiskens pone en el mercado esta Ducati GP12.0 de Valentino Rossi y su precio podría alcanzar cifras de récord
La casa Fiskens, especialista en coches históricos con sede en el barrio londinense de Kensington, acaba de incluir en su catálogo una moto que muchos soñarían incluso con solo poder ver de cerca: una Ducati GP12.0 de 2011, con el chasis número VR2. Se trata de la moto de pruebas y desarrollo que Valentino Rossi utilizó durante su etapa en el equipo oficial italiano, y el propio vendedor la describe como el equivalente sobre dos ruedas al Ferrari de Michael Schumacher. Para entender el valor de esta moto conviene recordar el ambiente que se vivía en Borgo Panigale en aquel otoño de 2011. El fichaje de Rossi por Ducati había despertado una expectación enorme en Italia, con la idea de que el piloto más laureado del momento devolvería a la marca de Bolonia al lugar que merecía. Pero no. La realidad resultó bastante más dura, y a la altura de septiembre la fábrica ya había introducido tres cambios radicales en la GP11, mientras Rossi seguía sin adaptarse a la moto. Ante ese callejón, el desarrollo de la GP12 se aceleró antes incluso de que terminara la temporada 2011. Y ahí llegó el gran giro; por insistencia del propio Rossi, el equipo oficial abandonó el chasis de fibra de carbono en el que había invertido millones de euros y pasó a un bastidor de doble viga de aluminio. Una decisión que reconocía, en la práctica, que la enorme apuesta técnica de la casa resultaba imposible de pilotar al límite. De aquella hornada se construyeron solo cinco GP12.0, reservadas en exclusiva para Rossi y Nicky Hayden, campeón del mundo de MotoGP en 2006 y fallecido en 2017. Rossi lideró todo el trabajo de pruebas, experimentando con distintas configuraciones de chasis y geometrías de suspensión. Las fotografías en un test de Mugello en septiembre, sumadas a unos planos CAD de los nuevos bastidores que acabaron filtrándose, alimentaron durante semanas las conjeturas sobre lo que Ducati preparaba para 2012. La confirmación llegó en el test de noviembre, apenas un día después de que cayera la bandera a cuadros en Valencia para cerrar la temporada, cuando las GP12.0 se mostraron al completo con su bastidor de aluminio a la vista. La moto que ves, con el bastidor VR2, estuvo presente en ambas sesiones y quedó retratada hasta la saciedad junto al siete veces campeón de MotoGP. Pero, como recordarás, aquel año el paddock había encajado uno de sus golpes más duros con la muerte de Marco Simoncelli en un accidente durante el Gran Premio de Malasia. Con la atención mediática desbordada en el test valenciano, Rossi aprovechó el foco para un rendir un homenaje a su amigo, colocando en persona el dorsal 58 de Simoncelli sobre su propio 46 del carenado y enfundándose un casco que honraba a su paisano. Todo aquello quedó inmortalizado con esta moto. La vida deportiva de esta moto continuó al año siguiente cuando fue cedida a Karel Abraham para disputar el Mundial de 2012, con el chasis rebautizado como KA2. En la última carrera de aquel curso, de nuevo en Valencia, la moto se apuntó el honor de terminar como la Ducati mejor clasificada de la parrilla. Y al acabar el campeonato regresó al equipo oficial, con toda la trazabilidad certificada por la propia fábrica. Desde allí pasó a manos de un coleccionista privado, en estado de marcha y acompañada de todas las piezas asociadas a los test de 2011, donde se reunió con dos GP12.0 antaño pilotadas por Hayden. Ya dentro de esa colección, la moto pasó por un proceso de restauración minucioso para devolverle los componentes exactos que Rossi probó y desarrolló en su día. Para entender su importancia, debemos tener en cuenta que Yamaha y Honda destruyen la inmensa mayoría de sus motos de MotoGP, al considerarlas material amortizado de investigación y desarrollo, de modo que ninguna de ellas circula por el mercado de coleccionistas. Ese detalle convierte a esta Ducati en una de las poquísimas oportunidades existentes para hacerse con una moto de Gran Premio pilotada por Rossi. Fiskens la ofrece en condiciones de funcionamiento tras una reconstrucción realizada por la propia Ducati, lo que abre la puerta a algo más que exhibirla en un salón y más bien invita a rodar con ella en circuito. El precio, por desgracia, no lo dan más que a los realmente interesados y por privado. Sin embargo, en mayo de 2012 RM Auctions sacó a subasta en Mónaco dos Desmosedici cedidas por el propio departamento de Ducati Corse, y la GP11 que Rossi pilotó aquella temporada alcanzó los 245.700 euros, mientras que la GP10 ganadora de Casey Stoner se quedó en 251.550 euros. Pero desde aquellas ventas la retirada de Rossi en 2021 disparó el valor de todo lo asociado a su figura, además de que ha subido el mercado de motos históricas de competición (una MV Agusta 500 de Gran Premio de 1965 cambió de manos este mismo año por 1.141.000 euros, rozando el récord absoluto para una moto en subasta. Por ello, una horquilla razonable para esta GP12.0 se movería entre los 400.000 y los 700.000 euros.
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