Williams devuelve la fe a Carlos Sainz
El español firmó en Bakú su primera Q3 de la temporada (9º puesto) y la realidad competitiva del FW48 cambia gracias a las mejoras. Saldrá 14º por sanción
Un grito resumía todo con sencillez: "¡Vamos!". Era de Carlos Sainz, que 12 meses después volvía a sonreír en Bakú, una pista en la que sólo tiene ese brillante podio de 2025 pero casi que sirve como medicina a los males. Porque su Williams, que navegaba entre el sobrepeso desde el mes de enero y una carga aerodinámica deficiente, no invitaba al optimismo. Cada vez más desesperante y difícil. Hasta que llegó la mejora del Gran Premio de Azerbaiyán y como un disparo entró en Q3. No son los podios ni lo que Sainz quería, pero ya es algo a lo que agarrarse. Porque su coche elevó la competitividad. Pasó de sólo pelearse con Cadillac o Aston Martin a tutear a los Alpine y dejar atrás a Audi, Haas y RB. Puede que no signifique un gran botín de puntos, pero ya es un coche diferente, que en Grove ha sido creado para enmendar la serie de errores gravísimos. "Ha sido un año muy complicado y es difícil cuando el invierno no va como quieres y cometes errores. Pero el trabajo que hicimos... es el mismo que hace un equipo que lucha por todo", explicaba el padre del proyecto, James Vowles, en DAZN. El coche vive, por lo menos, y ya tiene algo sobre lo que apoyar al pilotaje de Sainz. "Trajimos cambios en la aerodinámica, un nuevo chasis... Es la recompensa a un año con muchas noches sin dormir. Aquí [en Bakú] vamos bien, pero probaremos el chasis en Singapur y Malasia", apuntó Vowles. Es optimista, pero cauto. Algo lógico, aunque lo importante es que en su fábrica ya hay un trabajo que ha funcionado y es algo que perseguían. También hay más cosas, entre bastidores, que les hace creer que el futuro será mejor. Pero primero va el presente y Sainz puede volver a pelear por algunos puntos. "No siempre pelearemos en la Q3. El coche es mejor, aunque los Alpine, por ejemplo, van rápido. Pero podremos pelear por los puntos", contó Vowles en relación a Azerbaiyán. Que 12 meses después puede ayudar a cambiar dinámicas. De hecho, es como otra oportunidad en la mesa de Sainz. En 2025 había un gran coche y el español subió al podio para hacer ver que su cambio desde Ferrari no era tan negativo. En 2026, el 55 trasladó toda la confianza al proyecto con la renovación y ya ve que hay un salto que hace un puñado de carreras parecía lejano. "Llevo conduciendo bien todo el año, pero no había podido brillar el resultado. Hacía vueltas parecidas, pero salía el 16", repetía el español. La cosa ahora cambia. No significa que puedan tutear a Mercedes o Ferrari como ocurría en 2025 y probablemente en circuitos de diferente tipología vuelvan a sufrir. Pero ya hay un punto positivo en una campaña que debía haber enseñado un coche como el de Bakú unas carreras antes. Todo empezó a contrapié. Y el cambio llega tarde. Pero llega. "Estoy muy feliz por el puesto en parrilla porque quería devolver, un poco, todos esos esfuerzos a la fábrica en el nuevo chasis y la mejora de suelo que tenemos. Intentamos salir del hoyo y esto nos ayudará a impulsar nuestra moral", cerró el 55. Ya tiene motivos para la fe.
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