Norris arrasa, Mercedes reina y Alonso no tiene premio en una carrera inolvidable
George Russell (4º) y Kimi Antonelli (5º) no suben al podio, pero sí certifican el título de constructores
La mejor carrera de la temporada 2026 de la Fórmula 1 llegó al 20º intento. El Gran Premio de Brasil resultó inolvidable, con condiciones climáticas locas, opciones de todo tipo y un guion imprevisible de inicio a fin. En la clase reina ya hay campeón y no queda título en juego tras la corona de Mercedes, pero la emoción no es discutible. Siempre existe. De Interlagos salió ganador un enorme Lando Norris tras ir de menos a más, con un recital de Max Verstappen a su lado (del 19º al 2º) y ningún premio para un Fernando Alonso valiente y mágico (12º). Porque en el maravilloso Interlagos siempre hay lugar a la magia. Que no llegó con un cielo cayéndose encima de los pilotos como en la clasificación, pero sí con un guion único en las condiciones mixtas y los giros en la historia cuando la pista paulista cambiaba. La traca final la puso un último chaparrón que Norris gestionó como nadie. También certifica el Mundial de Mercedes sin subir a un podio que ocuparon Verstappen y Hadjar. Cuando se consulte al ganador del 2026 en Brasil, muchos no recordarán que parecía la enésima fiesta del campeón Antonelli. Clavó la salida, lanzó su ataque ante Norris e hizo 20 vueltas perfectas. Pero cuando el asfalto se secó, el Mercedes se vino abajo. El italiano sufrió problemas de grip y un trompo en la curva 1 quitó toda su confianza de golpe. "El coche se va a un lado cuando acelero", reportaba. Perdió las posiciones de podio, y en el equipo dominador del año todo se torció en un abrir y cerrar de ojos. Porque no sólo sufrió Kimi ya que Russell se salió... en el pit lane. Rescataron un 4º del británico al acertar con el último intermedio y un 5º del campeón en serias dificultades. Así es la F1 cuando llueve. Su novena corona llegó de forma agria. No era lo que esperaban, desde luego. Y los focos de Sao Paulo van a Norris. El campeón saliente fue a más. No empezó bien, regaló posiciones y se rehizo con los secos. Nadie le igualaba, ni un Max Verstappen que firmó otro recital para el recuerdo en una de sus pistas favoritas. En la Fórmula 1 no siempre gana el mejor, aunque Lando sí que destacó en Brasil. El otro nombre destacado es el de Max. Salía al fondo de la parrilla y tras cinco giros ya había adelantado 15 posiciones. Tenía velocidad, medía riesgos y se disparó a puestos de podio con el caos de Antonelli. También en su equipo no dudaron, y permitieron que Hadjar le abriese la puerta para garantizar que los dos acompañaban en el cajón a Norris. No tuvo otro cambio de ritmo bajo el último diluvio, pero en Red Bull siguen sumando. Dos podios. Sin poder con el mejor Norris. Que honró el número 1 a lo grande, voló en cualquier condición y demuestra que es un dignísimo campeón de la Fórmula 1. También se engancha a la pelea del subcampeonato, aunque Verstappen está disparado ante el caos de unos Ferrari que no pasaron de un 7º (Leclerc) y 9º (Hamilton) entre trompos, falta de ritmo y las sanciones. En clave española, Brasil devolvió parte de la emoción que parecía robada. La puso Alonso, lanzado por unas condiciones en las que el AMR26 no es un coche tan problemático. No salió bien al encontrarse con el trallazo de Bearman, pero cuando los intermedios se hicieron añicos, voló. Cazó a los Ferrari sin ningún grip y firmó la pasada del día al dejar atrás a Lewis Hamilton. Fue un exterior, un adelantamiento puro que recuerda todo lo que vale el ovetense. Con un coche competente... Ese subidón en pista y una velocidad importante le devolvió a la batalla de los puntos, aunque la trazada se secaba y también recordó lo anticompetitivo del motor Honda. Cosa que Alonso quiso compensar con otro movimiento de puro piloto en un interior a Albon en la 7. Pero sin locura climática, el déficit de rendimiento es excesivo. Permitió incomodar a Lindblad o a los Alpine, pero el premio fue nulo pese al último chaparrón. Sí tenía velocidad y ritmo, pero faltó un golpe más de una fortuna que se escapó. Una verdadera lástima. Más gris resultó la carrera de Carlos Sainz. No pasó del 19º, sólo por delante de Cámara entre los que vieron meta. Pero sí que trató de luchar, especialmente en un inicio de carrera que le pegó a los puntos. Se colocó mejor que coches más rápidos, llegó a tener una breve batalla con Alonso y su carrera se complicó cuando los ritmos se estabilizaron. El madrileño buscó cambiar la dinámica con anticipación de su parada para los secos, pero el Williams encontró otro defecto en una falta de potencia alarmante. Se sabía que montaba una unidad bastante castigada y eso le dejó sin más batalla que ante los Haas y Pérez por no cerrar el paquete en carrera. Con el ritmo de carrera más lento tampoco existió anticipación a la lluvia final. No había ritmo ni ejecución, es la peor cara de una carrera preciosa.
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