¿El peor coche que jamás ha tenido Alonso?
El AMR26 llega a Bakú con menos peso, pruebas de futuro... y otro baño de realidad del motor Honda
Un monoplaza nacido desde el lapiz de Adrian Newey, mejorado desde Hungría, aligerado en Bakú y bajo el manto de una apuesta de nivel transatlántico para dar a Fernando Alonso una oportunidad más. Quizá la última de su carrera. Sobre el papel, suena bien todo lo que rodea al Aston Martin AMR26 de la leyenda española. En la realidad, cada cita que pasa en la Fórmula 1 es un golpe más a la moral de cualquiera. El primer contacto del Gran Premio de Azerbaiyán no fue diferente y la historia no deja de doler con problemas de diversa índole y datos que hurgan en la herida. El primer día de Bakú, el jueves, fue otro golpe con una cascada de problemas que arruina su fin de semana. Uno entraba en lo previsible en un Gran Premio considerado como de experimentación, el de cambiar la parte de combustión de la unidad de potencia (motor interno, turbo, componentes auxiliares y escape) que termina acarreando sanción. Pero lo extraño llegó con una fuga de aceite que dejó su rodaje en el FP2 en apenas ocho vueltas. Y con el mejor registro a más de cuatro segundos de la punta. Ni mejora, ni brotes verdes, ni fiabilidad. El foco de problemas, claro, vuelve a centrarse en Honda. A su favor es indiscutible el trabajo y la implicación para salir de la profunda crisis en la que se ven sumidos desde Australia. Pero nada termina de funcionar. "Durante la FP2 vimos datos fuera de lo normal en el sistema de aceite del coche de Fernando. Trabajamos en ello durante la sesión y decidimos no enviarle a pista para preservar la unidad de potencia. También significa, desafortunadamente, que habrá que cambiar partes”, comunicaba Shintaro Orihara, responsable en pista de los japoneses. Es el enésimo problema que se suma a los que vienen sucediéndose desde Australia: vibraciones, batería, manejabilidad, motor de combustión... Las valoraciones del ingeniero asiático tratan de aportar luz en una situación difícil y crítica. En las rectas de Bakú, con una extensión que sobrepasa los dos kilómetros, la tortura era constante con 28 km/h de punta menos (311 por 329) en comparación a la del más rápido, el RBPT-Ford de Hadjar. Y se hacía más difícil al comprobar que los Fórmula 2 marcaban mayor punta en las trampas de velocidad (326 km/h de Dürksen en el Invicta Racing). Los números no mejoran si se tira de histórico y se traza una comparación más allá del exigente trazado caucásico. Siempre se ha considerado que el peor proyecto para Alonso era aquel primer McLaren-Honda de 2015 nada más salir de Ferrari.... o no. En esa campaña llegó a la carrera 15, el Gran Premio de Rusia, con 11 puntos. 11 años más tarde, el AMR26 no pasa de tres, con el 10º de Mónaco y el 9º de Holanda. La pregunta pasa a ser clara: ¿es el peor coche que jamás ha tenido Alonso? Quizá hasta final de temporada no exista respuesta, pero es firme competidor del primer McLaren-Honda y de un Minardi que bastante hacía con presentarse a cada Gran Premio. Y más allá de debates sin respuesta constructiva, hay un mensaje del propio piloto que vuelve a salir a la luz y puede alterar las cosas de cara al futuro. "No puedo esperar otros cinco años como la última vez", soltó sobre Honda al aterrizar la mejora. El piloto defiende que el rendimiento de su coche no alterará su decisión, pero si el futuro no pinta esperanzador... Lo seguro es que cualquier salto de Honda vuelve a quedar opacado entre la lista de problemas que se desvelan desde el mes de marzo: vibraciones, batería, manejabilidad y la combustión. Los hay de toda clase. Si bien Alonso siempre ha defendido que cree que saldrán de la crisis, el 2027 exigirá una revolución radical no tan habitual en la F1.
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