Kimi ya es mejor que Norris
Las salidas, la lluvia y los duelos cuerpo a cuerpo son los momentos en los que se ve a los pilotos. De Singapur sale triunfante Verstappen y perdedor Lando
Hay pilotos de sábado y pilotos de domingo. Incluso algunos, los genios, reúnen ambas cosas. A la primera categoría pertenecen algunos campeones del mundo como Sebastian Vettel o Lando Norris. Increíblemente veloces a una vuelta. Si salen delante y el coche les responde pueden ser imbatibles. Sin embargo, en ambos casos, su respuesta a situaciones límite en carrera no es la mejor. Sin ser mala, que no se llega a lo más alto siendo un tuercebotas. Durante sus cuatro coronas consecutivas el alemán se ganó la fama de hombre infalible. En realidad, vivía sin presión, con un monoplaza imbatible, y un compañero claramente inferior y sometido a las peores decisiones de su escudería. Porque los equipos no sabotean, al menos normalmente, simplemente suelen tratar mejor a uno de sus pilotos que al otro. Eso que tanto nos molesta a los espectadores neutrales deseosos de revivir un Prost-Senna. Pero de ahí 'Seb' se marchó a Ferrari. Presión máxima, coches competitivos, pero no dominantes. Había que arriesgar, con malas salidas y errores decisivos en carrera. Unas veces era por un déficit en el control de los espacios y del monoplaza, en otras por querer ir más allá de lo que le daba el Ferrari. Un miembro por entonces de la escudería italiana me dijo en 2018: "Estoy seguro de que Alonso hubiera ganado este Mundial, no hubiera fallado tanto". Ahora Kimi Antonelli vive con esa calma del joven Vettel en Red Bull. Coche dominante, equipo a sus pies, y compañero desarbolado. La tranquilidad es incluso mayor, porque Mercedes le protege, inmerso en su burbuja familiar, y no tiene que ocuparse de nada que no sea divertirse en las carreras para ganar. Muy rápido y preciso el sábado (menos Bakú), muy constante y con fortuna los domingos. Más que el nuevo Senna parece el Vettel de los mejores años. Todo un cuatro veces campeón del mundo, aunque increíblemente los fans del italiano se enfadan cuando hago esta comparación. Lo que ya hemos visto en pista es que no está aún al nivel de Verstappen. En la resalida de Sepang Max lo fulminó, gracias a una preparación del reinicio mucho mejor. "No estuve bien", reconoció después de la carrera sinceramente el italiano. Pero sí que demostró en Singapur tener más temple que Norris. Si Italia puede lograr su primer Mundial desde 1953 ya en Austin es gracias a las dos torpezas del británico de McLaren. En el sprint tuvo la colaboración de su compañero Piastri, que podría haber dejado un poco más de espacio. Sin embargo, no tenía ningún sentido atacar así a falta de una vuelta por un cuarto puesto. Los dos KO, y puntitos regalados para Antonelli. Pero para mí es aún más incomprensible su ataque desaforado a un Hamilton sin neumáticos el domingo. No se entiende que se cuele en la uno sabiendo que tenía justo detrás a Kimi al acecho. Si el ataque lo lanza en la siete el podio habría sido suyo. No está claro que el Mercedes, más veloz, hubiera podido pasarle en una pista como la asiática. Es el Lando ansioso del 2024, el de tomar decisiones erróneas en momentos clave. En esta Fórmula 1 donde en ocasiones los coches hasta frenan solos, es en la salida y en los duelos cuerpo a cuerpo donde se ven los matices que distancian a los muy buenos, como el inglés, de los excelsos. También en la lluvia, pero ahora son los Reyes Magos... Lo de Verstappen en la salida de Singapur fue, directamente, una obra de arte. Arranca mejor Leclerc, pero el holandés lanza un contraataque medido y espectacularmente limpio. Frena tardísimo, donde parece imposible, justo después de arrinconar al monegasco y dejarle en la disyuntiva entre ir al toque o esperar a que Max se cuele. Opta por la segunda, pero el Red Bull entra milimétricamente en la curva. Hablaba ayer con el piloto Dani Juncadella de esto, y no salía de su asombro: "Es increíble el control que tiene del monoplaza. Lo que le diferencia es la habilidad para encontrar el punto exacto donde frenar tan tarde sin salirse. Es bestial lo que hace el tío". En el resumen de las mejores imágenes del pasado domingo vuelven a salir los españoles. El salidón al límite de Sainz (pasó a tres rozando el fuera de pista) y el adelantamiento en la trece de Alonso a Bottas. Sé que no es consuelo, pero los nuestros siguen estando arriba en tiempos de reacción, posiciones ganadas por carrera y supremacía sobre sus respectivos compañeros. Lástima que no podamos verles luchando donde se merecen. Hamilton lo resumió muy bien en Sepang cuando le preguntaron por la renovación de Alonso con Aston: "Hay muchos pilotos en la parte delantera de la parrilla que no pueden competir con Fernando en talento puro. Dale un buen coche y estará luchando arriba". De momento, lo que ya sabemos es que el próximo campeón del mundo está brillando más que Russell y Norris, y se ha adaptado mejor a estos motores que un Leclerc regresando poco a poco a su mejor nivel. Lo de Verstappen ya es, directamente, de otro planeta. El tiempo nos dará la verdadera dimensión de Antonelli.
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