Alonso, un Dakar siete años después: el vuelco, 'un tiro al palo' y la promesa de ganar
El asturiano regresa a la prueba más dura e icónica tras una única participación en 2020 en la que rozó el triunfo de etapa y el top-10 de la clasificación general
Todavía falta la confirmación oficial de todo el proyecto en su conjunto (prototipo final, nombre y el de los propios pilotos), pero la gran noticia relacionada con el Rally Dakar 2027 (programado, teóricamente, entre el 1 y el 15 de enero) llegó: Fernando Alonso correrá con un Aston Martin. Tras su flamante renovación y continuidad en la Fórmula 1 y el mejor resultado del año en Malasia, el bicampeón mundial regresará a la prueba más dura del mundo siete años después. Han cambiado muchas cosas desde aquel Dakar 2020. Era el Alonso desencantado con la F1 que se cansó de esperar por una McLaren competitiva. El que decidió probar más allá y brilló en Le Mans, las 500 Millas de Indianápolis, Daytona o el rally-raid. Eso sirvió como gasolina para regresar el Gran Circo unos meses más tarde, y su nivel, como ejemplifican los nueve podios desde 2021, jamás descendió. Pero también le dejó el gusanillo dentro: quería volver. Y volverá. En 2020, Alonso fue competitivo. Hizo varios test y tres rallyes previos con la Hilux, en aquel momento el mejor coche disponible. Ya es algo similar a lo que ocurrirá en 2027, pues el Aston Martin hereda la estructura que ganó con Nasser Al-Attiyah el pasado curso. Y en el Dakar se demostró desde el inicio, con un 4º en la tercera etapa de carrera. Eso sí, también probó pronto la medicina dura de la arena y en la segunda jornada cedió más de dos horas al destrozar la suspensión en una piedra oculta. "Queríamos probar el Dakar con todos los extras", admitía en ese momento el asturiano. Comprobó lo que es arreglar en un rally-raid, entre apaños y trucos. Y también el ir en el polvo de la competencia. Su ritmo, de cualquier forma, no bajó y se encaramó a una pelea habitual dentro del top-10 de las etapas y la clasificación general. Con el día del éxtasis en la octava jornada, pues rozó la victoria parcial. Tras 477 kilómetros de especial, Alonso sólo cedió el primer puesto por cuatro minutos ante el buggy del francés Serradori. A ello se puede agarrar años después, pues sabe ir rápido desde el primer momento. "Quiero hacer cosas que la gente cree imposible y llevarlo al límite", cuenta ahora como su gran motivación más allá de la Fórmula 1. Pero el Dakar también tiene riesgos en cada esquina, con problemas que cambian de raíz todo. Hay de navegación, pinchazos, incidentes... Y ese buen rendimiento del 2020 también tuvo su contraposición en la otra cara de la carrera. Un par de días más tarde del segundo puesto, Alonso volcó tras coronar una duna. Dio dos vueltas de campana, la Hilux quedó para el arrastre y perdió más de una hora en la línea de meta. Provocó que el top-10 final se escapase, finalizando en el puesto 13 de su primera vez en la pelea por el Tuareg. Pero jamás le desanimó. Tras esa participación, el bicampeón de la F1 no volvió. Eso sí, siempre mantuvo la llama viva y dejó una promesa que siete años después cobra especial relevancia. "Si vuelvo... será para ganar", lanzó. En 2027 tomará la salida con un Aston Martin, la mecánica ganadora del último Dakar y se convertirá en el primer piloto que encadena el Mundial de F1 con la participación en una de las citas icónicas del deporte. Ni Ickx, ni Schlesser... ni nadie más.
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