Alonso y Sainz rezan a la lluvia antes de una qualy con los favoritos en una décima
Max Verstappen (1:11.622) cerró los libres como el más fuerte, pero será uno de los sancionados junto a Russell, Leclerc, Hamilton y Pérez
Con un simple plano cenital se explica lo que puede marcar el sábado del Gran Premio de Brasil en Interlagos. Porque con Sao Paulo al fondo de la zona de la característica recta principal del Autódromo José Carlos Pace se percibe una gran masa de agua aproximándose a toda velocidad a la pista paulista. No descargó, sólo un pequeño chispeo al final del viernes, en los entrenamientos libres, pero se espera para animar una clasificación (19:00 horas, DAZN) a la que se llega con un grupo de favoritos separado por una décima y una colección de sanciones de cara a la parrilla de salida. Junto a las condiciones climáticas, es lo que termina de no validar del todo la acción en las tres sesiones de libres. Se cerraron con Max Verstappen al frente (1:11.622), pero el neerlandés sabe que saldrá al fondo de la parrilla -junto al Cadillac de Pérez- al montar una unidad de potencia prácticamente nueva. También tienen castigos los Ferrari (10 posiciones) de Hamilton y Leclerc o Russell (cinco posiciones). Todo ello deja el favoritismo en Antonelli, el mejor del viernes y segundo del libre 3, y Lando Norris. Pero si el cielo se cae... Es a lo que se agarran también tanto Fernando Alonso (18º) como Carlos Sainz (19º). Los españoles terminaron el tercer libre emparejados por unas centésimas y siguen viéndose caer conforme se acumulan vueltas en los coches. Si se compitiese en seco, son coches de Q1 y volvería el drama habitual de la temporada 2026. Nada nuevo bajo el sol. Aunque eso puede removerlo la lluvia. En clave Alonso, el foco será reducir el déficit de una unidad de potencia que condena el inicio y final de circuito. En la zona intermedia sale un comportamiento mejor del chasis de Newey y sus registros son tan buenos como los de Audi y Alpine, claras referencias de la zona media junto a los Racing Bulls. No saca muchas más cosas (ni mejores) en claro Carlos Sainz. Sí que sigue mejorando sus registros y ha salido claramente de la frontera de los dos segundos. Pero su techo sólo estaría en evitar una Q1 en seco con un Williams al que le caen las décimas en la zona de curvas. La variedad y los cambios de altura de Interlagos dinamitan al difícil FW48, que también vive cada carrera como un test de futuro. La pole también vivirá pendiente del cielo y podría separar una zona alta en la que seis coches, de cuatro escuderías diferentes, se separan por poco más de tres décimas. De esa batalla se cayó Lewis Hamilton, que además de montar una nueva cámara de combustión también vivió un inicio de sábado con problemas. No se encontró cómodo con el freno-motor, tan importante en esta reglamentación, y su coche acabó examinado por Ferrari al salir humo. No probó el blando y la cosa se complica. Más fuertes aterrizan Antonelli y Norris, favoritos si se elimina al sancionado Verstappen. Cada uno domina uno de los sectores, con un mejor inicio del británico y final más positivo del recientemente coronado campeón. Aunque queda lo difícil, eso de clavar la vuelta. Más si cabe si el piso, como parece que estará, está deslizante. Son los favoritos para una pole, eso sí, cotizada. No se puede descartar al gris, en todo el 2026, Piastri, tampoco a un Leclerc que querrá enviar un mensaje a su equipo antes de la penalización, incluso un Russell que parece más entonado que en la jornada de viernes. Pero el campeón Antonelli vuelve a ver la gran oportunidad y Norris querrá seguir honrando su número 1 en el coche. Hagan juego... sobre la lluvia.
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