La asignatura pendiente del deporte en la adolescencia: las mujeres lo dejan más y antes que ellos
Sólo el 23% de las adolescentes llegan al nivel de actividad física pautado por la OMS, por un 49% de los chicos. El factor competitivo y los estereotipos sociales, algunas de las causas
Aunque la última Encuesta de Hábitos Deportivos, elaborada por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes junto al CSD, señala que la brecha de género en la práctica deportiva se ha reducido hasta mínimos históricos -un 66,2% de los hombres realiza actividad física frente al 59,5% de mujeres-, la adolescencia se presenta como el momento crítico en el que se produce la mayor tasa de abandono deportivo por parte de las féminas. Diversas señales de alarma, como el aumento del sedentarismo y el incremento por parte de los adolescentes del uso de las pantallas, llevó a los expertos a realizar distintos estudios para analizar el porqué las niñas, que en edad infantil practican una actividad física similar a los chicos, son las que más renuncian al deporte cuando alcanzan la pubertad. "Lo primero que apreciamos es que este abandono de la actividad física es mayor y se produce antes entre las chicas que entre los chicos, sobre todo en España", asegura a MARCA María Martín, Doctora en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y directora del 'Proyecto I+D+i Actividades físicas y deportivas para las adolescentes: Necesidades, barreras y recomendaciones', estudio realizado por la Facultad CAFYD (INEF) de la Universidad Politécnica de Madrid, en colaboración con la Fundación MAPFRE y el Consejo COLEF. "Queríamos ver qué deporte hacen y qué les gustaría hacer. Y los resultados revelaron que 7 de cada 10 chicas quieren moverse más y mejor, pero tienen más barreras, muros a los que ellos no tienen que enfrentarse". Como en la mayoría de los fenómenos sociales, la casuística es multifactorial y no depende de una única circunstancia. Los datos de este estudio recogen que el doble de chicos (49%) que de chicas (23%) alcanzan el nivel vinculado a las recomendaciones de actividad física pautadas por la Organización Mundial de la Salud (2020) y un 26,6% de las adolescentes (12,3% en los chicos) se encuadran directamente en el nivel sedentario. "Esas barreras tienen que ver con la oferta y las oportunidades, como las instalaciones o la autonomía", explica María Martín. "La oferta sigue privilegiando lo mejor y lo masculino. Y en la adolescencia eso se traduce, sobre todo, en la competición. Todos buscan disfrutar, divertirse y sentirse mejor con la actividad física, pero el modelo está más centrado en la competición y menos en la salud". El deporte competitivo tiene una presencia relevante en la adolescencia. El 61% de chicos y 36% de chicas practican de forma semanal un deporte orientado a la competición. Pero a ellos les motiva más competir (43% por 18%). Eso se traduce en que aquellas adolescentes que quieren practicar deporte por otras razones, como la socialización y la salud, ven penalizada su oferta. Además en esta etapa desaparecen los equipos mixtos y los que se forman nacen para la competición. En la etapa de Secundaria, además, los adolescentes necesitan dedicar más tiempo a los estudios, pero ellas cuentan con menos oferta deportiva dirigida de proximidad. Si deben desplazarse más lejos para hacer una actividad física, lo que requiere más tiempo y apoyo familiar, muchas priorizan los estudios en detrimento del deporte. El estudio también demostró que hay diferencias en el tipo de actividades realizadas: los chicos apuestan por el fútbol (57%), mientras que las chicas optan por pasear (40%). Ellos practican más balompié, baloncesto, tenis, pádel, bicicleta, carrera y musculación, mientras que las adolescentes se decantan por pasear, el baile, patinaje, voleibol y gimnasia rítmica. En la elección de las actividades también influye el tipo de instalaciones en las que se practican. Los chicos ocupan mayoritariamente los espacios colectivos de práctica y recintos deportivos. Una de las razones es porque son espacios que se dedican a la competición y otra, porque las chicas no se encuentran cómodas en muchos de ellos. "Aquí vimos algo que no aparece en estudios realizados en otros países", analiza María Martín. "Las chicas hablan a veces de intimidación, incluso miedo. Se sienten expulsadas, van a instalaciones en las que no se encuentran a gusto. Ahí confluyen barreras, como falta de seguridad, vergüenza..." Hay que recordar que en la adolescencia hay cambios físicos importantes, como la llegada de la menstruación, y también psicológicos, en los que ciertos estereotipos arcaicos de feminidad pueden afectar a las adolescentes. "Esas presiones estéticas que aún existen, como estar delgada, si estás musculada se deduce que no es un cuerpo femenino..., ellos no las tienen", apunta María Martín. "Tenemos referentes en el deporte de élite pero en la oferta hay que presentar cuerpos diversos, no normativos, con discapacidad... Debe haber profesionales con formación. Es importante lo que se hace pero también cómo se hace". Esos prejuicios físicos, algunos de los cuales aún se perpetúan, los recuerdan deportistas de élite, como Teresa Portela, subcampeona olímpica de K1 200, y Lucía Martín-Portugués. "Hace 30 años, cuando yo empezaba, no era tan normal que las chicas hicieran deporte", asegura a MARCA Teresa Portela. "En piragüismo, que necesitas fuerza y desarrollas musculatura, hubo algún caso de madres que recomendaron a sus hijas no seguir en esa disciplina porque no se adecuaba a ciertos cánones de feminidad. Pero creo que eso ahora ha cambiado". También Lucía Martín Portugués aseguró en una entrevista en MARCA que "durante la adolescencia fue terrible porque yo estaba fuerte, tenía abdominales, las piernas fuertes y llegué a pasar hasta por un TCA (Trastorno de Conducta Alimentaria) porque no me paraban de llegar comentarios de todo el mundo diciéndote que tienes cuerpo de hombre. Y lo que tenía era un cuerpo atlético". Para promover la continuidad de la actividad física entre las adolescentes, desde este grupo de investigación psicosocial en el deporte de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte se elaboró una guía con recomendaciones para los distintos actores del ámbito deportivo, desde la familia a entrenadores y organismos. Con el centro escolar como agente clave que promueva esa práctica, hay que desarrollar modelos dirigidos a adolescentes en los que el deporte de competición conviva también con la práctica saludable. Otro de los objetivos es cambiar el paradigma de las instalaciones deportivas, con espacios recreativos más amigables para las adolescentes. "Se deben hacer campañas de sensibilización y fomento de la actividad física con el que ellas se identifiquen, que digan 'esto también es para mí'", explica María Martín. También la educación es importante, con las redes sociales como uno de los vehículos más importante para llegar a los más jóvenes. "Ellas construyen su imaginario a través de las redes, por eso deberían mostrar cuerpos diversos". Estos datos de abandono del deporte entre las adolescentes son comunes en otros países de Europa. En Reino Unido, por ejemplo, encuestas realizadas en 2025 mostraron que el 64% de las niñas dejan de practicar actividad física al final de la pubertad, una problemática que llegó incluso al Parlamento. Allí, Tanni Grey-Thompson, exatleta paralímpica con múltiples medallas en los Juegos y parlamentaria, aseguró en una comisión que "lo realmente importante es que tengamos una generación de mujeres en forma y saludables y el 80 % no está lo suficientemente en forma para estarlo, debido a todas las barreras que ya conocemos para la participación". Las estadísticas se repiten en Francia, que contabilizó la caída drástica en las licencias entre las adolescentes. En la temporada 2023-2024, 831.085 niñas de entre 10 y 14 años estaban licenciadas por una Federación olímpica, mientras que en el grupo de edad de 15 a 19 años, esta cifra se redujo a tan sólo 374.653, según recogió L'Equipe, algo que no ocurre entre los niños en la misma proporción.
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