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Saturday, September 26, 2026

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La historia no contada del FACSAT-2: El único satélite de Colombia se desintegró dos años antes de lo previsto

Detalles inéditos sobre el proyecto espacial colombiano que no logró cumplir su ciclo y la verdad detrás de su pérdida en la órbita

· 670 words

En abril de 2023, Colombia celebró con entusiasmo el lanzamiento del FACSAT-2 "Chiribiquete", un nanosatélite de última generación enviado al espacio a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX. El proyecto, anunciado con orgullo por la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) y exaltado en su momento por el presidente Gustavo Petro, prometía convertirse en un pilar fundamental para el monitoreo ambiental, la detección de gases de efecto invernadero junto a Ecopetrol y la seguridad nacional. Sin embargo, detrás del optimismo institucional se escondía un desenlace prematuro que permaneció en la sombra. De acuerdo con un seguimiento exclusivo realizado por El Tiempo, el único satélite operativo del país se salió de órbita y se desintegró en la atmósfera terrestre el 27 de octubre de 2025, apenas 30 meses después de su lanzamiento. Al artefacto le restaban, según los cálculos más pesimistas, al menos dos años y medio más de misión y más de doce años de permanencia en órbita. La revelación del fin de la misión no provino de un parte oficial del Gobierno, sino de la comunidad científica. Un estudio publicado en la plataforma académica arXiv y liderado por Santiago Vargas, docente del Observatorio Astronómico Nacional de la Universidad Nacional de Colombia, detalló cómo y por qué el nanosatélite perdió altura mucho más rápido de lo proyectado. Utilizando bases de datos internacionales de rastreo espacial como Space-Track y CelesTrak, los investigadores determinaron que el factor determinante fue la intensa actividad del Sol durante el Ciclo Solar 25. "El Sol fue mucho más activo de lo que se pronosticaba cuando se diseñó la misión, lo que llevó a que la atmósfera terrestre se expandiera y aumentara el frenado sobre los satélites (...). A esto se suman las tormentas geomagnéticas, como la tormenta Gannon de mayo de 2024, la más intensa en dos décadas", explicó el profesor Vargas en la investigación. Según el análisis, esta sobreactividad atmosférica redujo la vida del FACSAT-2 casi a la mitad de su tiempo operativo previsto. A pesar de que la comunicación con el satélite cesó en octubre de 2025 y su desintegración se confirmó analíticamente poco después, las plataformas oficiales de la Fuerza Aeroespacial y del Ministerio de Defensa continuaron publicando boletines donde aseguraban que el FACSAT-2 seguía en funcionamiento. En notas institucionales difundidas a finales de 2025 e incluso consultadas meses después, la FAC afirmaba que la plataforma continuaba "aportando información geoespacial clave para la seguridad, la gestión del riesgo y la investigación científica", habiendo completado cerca de 12.800 órbitas. Ante el requerimiento mediante derecho de petición, la FAC argumentó que siempre tuvo conocimiento del estado del artefacto y que el fin de la misión respondió a un proceso normal de reentrada atmosférica propio del paradigma New Space, el cual promueve misiones cortas en órbita baja para reducir costos y evitar la acumulación de basura espacial. Sin embargo, expertos de la comunidad académica señalaron inconsistencias en esta explicación, recordando que la FAC ya había documentado en estudios de 2021 cómo la actividad solar aceleraba el decaimiento orbital, por lo que atribuir el evento de forma tardía a una filosofía de "misión corta" resulta contradictorio. En su respuesta, la FAC sostuvo que notificó formalmente el fin de la misión a la Oficina de las Naciones Unidas para los Asuntos del Espacio Exterior (UNOOSA) a través de la Cancillería. No obstante, la falta de un anuncio público dentro del territorio nacional generó cuestionamientos frente a la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública (Ley 1712 de 2014), la cual exige a las entidades estatales divulgar de manera proactiva los hechos de interés público. El FACSAT-2 contó con un lente multiespectral de alta resolución (4,7 metros por píxel) y un espectrómetro infrarrojo destinado a rastrear emisiones de dióxido de carbono y metano. Aunque su paso por el espacio dejó aprendizajes valiosos y capacidades operativas consolidadas en el Centro de Operaciones Espaciales (SpOC) de Cali, su silencioso final deja al país temporalmente sin un satélite propio en órbita, a la espera del desarrollo del futuro programa FACSAT-III.

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