Reaparece el Ferrari de Michael Jordan en el que Nike se inspiró para diseñar sus zapatillas
El Ferrari 550 Maranello de Michael Jordan, el mismo en el que se inspiró el diseño de las Air Jordan XIV, vuelve a salir a la luz después de más de dos décadas en paradero desconocido.
El 13 de junio de 1997, Michael Jordan acababa de conquistar su quinto campeonato de la NBA. Horas después de levantar el trofeo en el United Center, cogió el Ferrari 550 Maranello que ves en estas imágenes y se marchó a su casa mientras se iba fumando un puro. El coche resultaba ya entonces inolvidable: pintura Rosso Barchetta, llantas Speedline cromadas (no son las de serie), interior de cuero tostado... y por si había dudas, una matrícula de Illinois con las letras MJ 5. Ver a Jordan por aquellos años con ese Ferrari era normal, pese a que no parecía el coche más apropiado con sus 1,98 metros de estatura. De hecho, Ferrari tuvo que adaptar el puesto de conducción a la envergadura del jugador, de forma que el asiento vino con raíles en el suelo más largos y un acolchado más fino para que pudiera retrasar todo lo posible su posición de conducción. Al coche le correspondió el chasis 108712 y fue entregado a Jordan el 29 de mayo de 1997 a través de Foreign Cars Italia, en Greensboro, Carolina del Norte. La tarjeta de garantía original sigue junto al coche y conserva la firma del propio jugador, además de su dirección de Durham. Bajo el largo capó rojo latía un motor V12 de 5,5 litros (identificado como Tipo F133A) que entregaba 485 CV y se asociaba a una caja de cambios manual de 6 velocidades. Gracias a él, el Maranello era capaz de alcanzar 320 km/h con una banda sonora mecánica que hoy pertenece a otra era. Entre 1996 y 2001 se fabricaron 3.083 unidades. No es por tanto un edición limitada o súper exclusiva, pero la tirada fue suficientemente corta como para que nos acordemos del día que vimos uno, si es que hemos tenido esa oportunidad. Pero el de Jordan era especial no solo por su asiento adaptado y su pertenencia, porque aquí es cuando Nike entra en juego. Cuando un diseñador llamado Tinker Hatfield trabajaba en el diseño de las Air Jordan XIV, tuvo de repente una referencia que se empeñó en seguir: el mítico Ferrari del jugador estrella. El cuero acolchado evocaba el habitáculo del Maranello, las formas de la carrocería encontraron su reflejo en los volúmenes de la zapatilla, las rejillas de ventilación inspiraron algunos de sus detalles y el dibujo de la suela tomó referencias del neumático. Hasta el famoso emblema encontró su correspondencia, ya que el Jumpman quedó integrado en un escudo que recordaba al del Cavallino Rampante. Ferrari y Jordan terminaron compartiendo lenguaje de diseño en un objeto que se llevaba puesto. Esta conexión fue agraciada con su momento de gloria el 14 de junio de 1998, durante el sexto partido de las Finales de la NBA frente a Utah Jazz. Jordan estrenó las Air Jordan XIV y, a falta de 5,2 segundos, lanzó el tiro en suspensión sobre Bryon Russell que dio el campeonato a Chicago. Fue el célebre Last Shot. La última canasta de Jordan como jugador de los Bulls. Y el sexto anillo de su carrera. Durante sus últimos años en Chicago, Jordan utilizó aquel Ferrari para acudir a partidos, entrenamientos y otras apariciones públicas. El coche sumó unos 10.300 kilómetros, pero Jordan lo vendió el 4 de diciembre de 2002 a través de Lake Forest Sportscars, en Illinois. A partir de ahí, el coche desapareció del radar público. Durante casi 24 años, el Ferrari en concreto que había inspirado a unas zapatillas legendarias quedó fuera del circuito habitual de los coleccionistas, hasta convertirse en una de esas piezas de las que se habla mucho pero nadie ve. Todo aquel anonimato en el que había caído el coche acabó cuando John Temerian, cofundador de Curated (venden y restauran coches deportivos y de lujo en Miami), encontró con una pista decisiva en un foro de internet después de 10 años buscando aquel coche. Allí apareció el número de chasis, que según los registros de Ferrari seguía vinculado a Michael Jordan y la matrícula MJ 5. La investigación permitió al final descubrir que el coche estaba en California, donde llevaba años en manos del mismo propietario y permanecía fuera del mercado. Temerian terminó comprándolo sin haberlo visto en persona, así que el 29 de mayo de 2026, justo 29 años después de que Ferrari entregara el coche a Jordan, el Maranello regresó a Chicago. Pero Temerian no buscó y encontró el coche por hobby, sino como negocio, y después de ponerlo al día desde un punto de vista estético y mecánico lo va a subastar el próximo 15 de septiembre a través de Joopiter. El Ferrari luce su pintura Rosso Barchetta, las mismas llantas Speedline cromadas, el interior de cuero tostado, la matrícula histórica MJ 5 y sus aproximadamente 10.300 kilómetros. Pero, sobre todo, conserva una conexión extraordinaria entre tres mundos que rara vez coinciden en un mismo objeto, Ferrari, Michael Jordan y las Air Jordan XIV. Y es por eso que, cuando un 550 Maranello 'normal' con tan pocos kilómetros se puede encontrar por unos 200.000 euros, el de Jordan se espera que se venda por entre 600.000 y 1.100.000 euros.
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