Por qué los taxis de Nueva York son amarillos y desde cuándo usan ese color
Detrás del color amarillo de los taxis hay una historia que comenzó en hace más de un siglo y que terminó convirtiéndose en un símbolo de la ciudad
Resulta difícil imaginar Nueva York sin sus taxis amarillos. Aparecen en las películas, en las fotografías de Manhattan y en prácticamente cualquier representación de la ciudad. Sin embargo, detrás de ese color tan reconocible hay una historia que comienza mucho antes de que se convirtiera en una de las imágenes más universales del transporte urbano. Una historia en la que intervienen un empresario, un estudio sobre visibilidad y una decisión administrativa que terminó cambiando la imagen de los taxis. Para encontrar uno de los primeros antecedentes hay que remontarse a 1883. Por entonces, la New-York Cab Company decidió pintar de amarillo sus carruajes para diferenciarlos de los de sus competidores. La iniciativa tuvo tanto éxito que otras empresas empezaron a imitarla. El amarillo ya comenzaba a abrirse camino como un color asociado al transporte de pasajeros en la ciudad, aunque todavía faltaban varias décadas para que se convirtiera en una norma. El siguiente paso llegó en 1915, pero no en Nueva York, sino en Chicago. John D. Hertz, empresario que acabaría dando nombre a una de las mayores emrpesas de alquiler de automóviles del mundo, fundó Yellow Cab Company. Su elección del amarillo respondía a una cuestión bastante práctica: quería que sus vehículos pudieran distinguirse fácilmente entre el tráfico. La explicación más extendida apunta a un estudio de aquella época de la Universidad de Chicago que identificaba el amarillo como uno de los colores más visibles a distancia. Más, teniendo en cuenta que ccasi todos los coches eran negros y destacar en medio de la circulación suponía una ventaja comercial. Así que un taxi que se veía mejor también tenía más posibilidades de captar la atención de un cliente. La fórmula funcionó. La compañía de Hertz creció con rapidez y contribuyó a popularizar el amarillo como color característico de los taxis. La decisión se expandió más allá de Chicago y terminó influyendo en la imagen de este tipo de vehículos en otras ciudades estadounidenses. En Nueva York, sin embargo, durante buena parte del siglo XX los taxis no fueron exclusivamente amarillos. Las diferentes compañías y propietarios utilizaban distintos colores, aunque el amarillo ya tenía una presencia importante en las calles. El verdadero cambio llegó a finales de los años sesenta. La ciudad necesitaba encontrar una manera sencilla de distinguir los taxis oficiales, autorizados para recoger pasajeros directamente en la calle, de los vehículos de transporte privado que trabajaban mediante reservas previas. Más cuando la competencia entre ambos modelos había provocado conflictos por las zonas de recogida. La solución se tomó en 1967 y obligaba a los taxis oficiales con licencia municipal a utilizar el amarillo. A partir de entonces, cualquier persona podía reconocer un taxi oficial a simple vista, sin necesidad de comprobar el nombre de la compañía o buscar distintivos específicos. Así, el color se transformó en una herramienta de identificación, una forma de ordenar el transporte y, al mismo tiempo, un elemento de confianza para el pasajero. Los taxis neoyorquinos también han evolucionado sin modificar el tono amrillento que los hace reconocibles, que por reglamento sigue siendo el 'Taxi Yellow' (DuPont M6284 o equivalente). Durante décadas, modelos como los Checker se convirtieron en auténticos iconos de las calles de Manhattan. Después llegaron berlinas como el Chevrolet Caprice o el Ford Crown Victoria, y quienes viajen allí en estos tiempos se encontrarán ya con modelos híbridos y eléctricos. Sin embargo, el cambio de tecnología o de fabricante no ha alterado su principal seña de identidad, y hoy un taxi amarillo es un símbolo de Nueva York reconocible en todo el mundo. Cierto es que desde 2012 existen los llamados 'Boro Taxis', pintados de verde manzana para prestar servicio en los distritos exteriores y en el norte de Manhattan. Pero ello no ha quitado que el amarillo sea el color que siempre buscan los neoyorquinos y los turistas cuando necesitan un taxi.
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