¿Por qué la boca de la gasolina está en unos coches a la derecha y en otros a la izquierda?: las razones que nadie cuenta
El pedal de freno, el intermitente o el propio volante siguen reglas casi universales, pero la tapa del depósito cambia de lado según el coche o la marca. Te contamos por qué no se ponen de acuerdo los fabricantes.
Hoy casi todos los coches comparten el mismo lugar para el pedal de embrague (los que aún lo llevan) o para el acelerador. Los fabricantes llevan décadas 'puliendo' esas coincidencias para que cualquiera pueda sentarse en un coche desconocido y conducirlo casi sin pensar. Sin embargo, la boca de entrada del depósito sigue apareciendo en unos coches a la derecha y en otros a la izquierda. La explicación no tiene nada que ver con un capricho y obedece a razones de ingeniería, porque el lado elegido revela por dónde discurre el tubo de escape bajo los bajos del coche y cómo se ha repartido el resto de mecánica en esa zona. El motivo principal tiene que ver con el calor. El tubo de escape y el silenciador final son las piezas que más temperatura acumulan en los bajos de cualquier coche tras un rato circulando, y a los ingenieros les interesa mantener esa zona lejos del combustible en el momento de repostar. Por eso, la tapa de carga suele situarse en el lado contrario al del tramo final del escape, para evitar que un chorro, una salpicadura o un simple vapor de gasolina entre en contacto con el metal ardiendo. Averiguar dónde está el escape con solo mirar la tapa del depósito es, de hecho, muy sencillo. Pero esa no es la única razón, porque también se tiene en cuenta la seguridad del conductor y lo que puede pasar un día cualquiera en la carretera. Si nos quedáramos tirados y nos tocara repostar con una garrafa a pie de arcén, convendría estar en el lado alejado del tráfico. En España y en el resto de países que circulan por la derecha, ese lado seguro coincide con el lado del acompañante, así que buena parte de los fabricantes europeos y americanos colocan ahí la boca de carga. En Japón o el Reino Unido, donde se conduce por la izquierda, la lógica gira sobre sí misma y el lado protegido pasa a ser el otro. A esas dos razones se suma una tercera, esta obedeciendo al reglamento. La normativa exige que el depósito ocupe la parte más ancha de la carrocería, en una zona pensada para deformarse en un choque sin gotear sobre el tubo de escape ni sobre el cableado eléctrico. Esa exigencia explica por qué la tapa acaba siempre está en un lateral y descarta de un plumazo otras opciones, como la parte trasera (antes, muchos coches la llevaban aquí), donde un alcance por detrás resultaba mucho más peligroso. Con estas tres reglas sobre la mesa, cabría esperar un patrón claro según el país, pero la el proceso de fabricación añade una variable que lo revuelve todo aún más: las plataformas compartidas. Diseñar y fabricar una plataforma cuesta cientos de millones, así que las marcas usan la misma base para modelos que se venderán con el volante a la izquierda y a la derecha, y mover el depósito, las líneas de combustible y el tanque de un lado a otro según el mercado resultaría carísimo. El resultado es que la marca fija esa posición pensando en su mercado principal y la mantiene en todo el mundo, aunque eso obligue al comprador de otro país a rodear el coche entero para llegar hasta la tapa. Esta lógica explica, entre otras cosas, por qué marcas japonesas como Toyota o Subaru colocaron durante años la tapa en la aleta trasera izquierda, siguiendo la tradición del volante a la derecha de su mercado doméstico, aunque hoy conviven modelos que ya han cambiado de bando según la plataforma que utilicen. Para salir de dudas sin memorizar reglamentos ni geografía industrial, el cuadro de instrumentos guarda un chivatazo discreto: un pequeño triángulo o una flecha junto al icono del surtidor que apunta hacia el lado exacto donde está la tapa. Es uno de esos detalles que llevan ahí toda la vida y que casi nadie mira hasta que alguien se lo explica después de haberse quedado plantado, manguera en mano, en el lado equivocado del coche.
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