El Rayo - Espanyol no se mueve de Butarque
El club franjirrojo apuró conversaciones con LaLiga y Delegación de Gobierno tras el alzamiento de las medidas cautelares, pero no hay tiempo material para cambiar el dispositivo de seguridad
El Rayo-Espanyol se jugará finalmente en Butarque. El club franjirrojo mantuvo conversaciones hasta última hora de la noche con LaLiga y Delegación de Gobierno para estudiar si era viable trasladar el partido a Vallecas, después del alzamiento de las medidas cautelares sobre el estadio, pero la opción ha quedado descartada. El principal obstáculo ha sido la falta de tiempo. El encuentro está declarado de alto riesgo y no existe margen material para modificar todo el dispositivo de seguridad con tan pocas horas de antelación. La organización del partido ya estaba configurada para Butarque y cambiar el escenario a última hora resultaba prácticamente inviable. A ese condicionante se suma el césped de Vallecas. El Rayo está llevando a cabo el cambio del terreno de juego, una actuación que también dificultaba recuperar el estadio de forma inmediata para el duelo ante el Espanyol. El alzamiento de las medidas cautelares abre la puerta al regreso, pero no permite acelerar todos los procesos necesarios para jugar allí de un día para otro. Ante ese escenario, y sin tiempo suficiente para garantizar el traslado del partido a Vallecas, el club franjirrojo llegó a solicitar el aplazamiento del encuentro. La respuesta de LaLiga fue negativa. El partido se mantiene en la fecha prevista y se disputará en Butarque, donde el Rayo volverá a ejercer como local por última vez antes de regresar a su campo. Por lo tanto, la vuelta a Vallecas se producirá el próximo 10 de octubre ante el Athletic. Ese será el primer partido en casa tras semanas marcadas por auditorías, medidas cautelares, traslados y gestiones administrativas. Hasta entonces, Butarque cerrará este paréntesis como refugio provisional del equipo de Beñat San José. En lo deportivo, el Rayo llega al choque después de la derrota en el Bernabéu, pero con el objetivo de mantener su buena dinámica como local en Butarque. Allí, ejerciendo como anfitrión, ha sumado dos victorias, una de ellas contra el Atlético de Madrid el curso pasado, y un empate, una racha que ha permitido amortiguar el impacto de jugar lejos de Vallecas. El Espanyol, por su parte, aterriza tras ganar en Pamplona y con Roberto Fernández como uno de sus grandes argumentos ofensivos. El delantero llega enrachado en cuanto a efectividad y suma cinco goles en lo que va de Liga, solo uno menos que Camello. Un duelo con condicionantes fuera del campo, pero también con un foco claro sobre el césped: el Rayo quiere despedirse de Butarque invicto antes de volver a casa.
Topics in this story
Gathered from external sources. Rights to this text belong to whoever originally published it.