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Thursday, August 27, 2026

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González Fuertes sobre la jugada del Granada-Mallorca: "Estas cosas hacen mucho daño al estamento arbitral"

El exárbitro lamenta en Radio MARCA la polémica por el gol del Granada después de que se escuchara el pitido del colegiado tras el saque de esquina

· 650 words

Pablo González Fuertes fue protagonista en Radio MARCA para analizar algunas de las situaciones arbitrales que más dudas están generando en este inicio de temporada. El exárbitro se detuvo especialmente en la polémica del Granada-Mallorca, donde un gol quedó marcado por un pitido del colegiado que se produjo después de que el balón fuera golpeado en el saque de esquina. Además, aclaró y explicó con detalle la nueva normativa sobre cuándo los jugadores deben abandonar el terreno de juego después de recibir asistencia médica, y cómo funciona la nueva norma aplicada a los porteros. El exárbitro fue contundente con la acción del gol del Granada. El jugador puso el balón en juego y después se escuchó el silbato del colegiado. «El jugador atacante pone el balón en juego y posteriormente hay un sonido del silbato que invalidaría todo lo que pasa después», explicó. Para González Fuertes, lo más difícil de entender es que la jugada acabara en gol. «Lo que es inexplicable es que se dé gol», aseguró. Además, considera que la situación perjudica al colectivo arbitral: «Estas cosas no pueden pasar porque hacen mucho daño al estamento y a los compañeros». El excolegiado cree que había una solución sencilla para evitar la polémica: «Yo hubiese vuelto a pitar dos o tres veces, parar el partido y volver a reanudar el saque de esquina». González Fuertes defendió además que el arbitraje de élite requiere algo más que aplicar el reglamento. «Es saber gestionar situaciones complejas y saber darle una solución a esas situaciones», señaló. El VAR no podía corregir la acción porque el sonido del silbato no forma parte de los elementos revisables. «Esto no es una acción revisable por el VAR, porque el VAR no puede revisar audios», explicó. En la sala VOR no se escucha el sonido ambiente, sino únicamente las comunicaciones del equipo arbitral. Además, una imagen del árbitro con el silbato en la boca tampoco demuestra por sí sola que haya pitado: «Muchas veces te llevas el silbato en la boca y no pitas». Sobre una posible impugnación, González Fuertes lo encuadró como un error arbitral: «El error es intrínseco a nuestra profesión, hay que vivir con él», aunque reconoció que «hay errores que hacen más daño que otros». El exárbitro también explicó la norma sobre los futbolistas atendidos sobre el terreno de juego. «Todos los jugadores que son atendidos en el campo, en el que el cuerpo médico entra a atenderles, van a salir fuera y van a estar un minuto», indicó. La misma regla se aplica cuando el árbitro detiene el partido por una posible lesión. No ocurre, en cambio, si el jugador sale voluntariamente del campo para ser atendido o si ya estaba fuera cuando recibió la asistencia. Hay varias excepciones. Si el jugador atendido va a ser sustituido, el cambio se realiza inmediatamente. Tampoco debe salir si dos futbolistas del mismo equipo chocan, si va a lanzar un penalti o si acaba de recibir una falta por la que el rival ha sido amonestado o expulsado. En los golpes en la cabeza hay una casuística diferente. Si el árbitro detiene el juego, los jugadores deben salir, aunque si no necesitan asistencia pueden regresar inmediatamente. «Yo creo que esto lo van a cambiar, porque esto no tiene mucho sentido», reconoció González Fuertes. El objetivo de la nueva regla para los guardametas es evitar pérdidas de tiempo. Si un portero necesita atención, el entrenador tiene diez segundos para elegir a un compañero que permanezca un minuto fuera. Si no lo hace, será el capitán quien tenga que salir. Hay excepciones cuando existe una lesión evidente. «Si tú le pitas una falta al portero porque se acaba de llevar un golpe y le tienen que atender, pues no está perdiendo tiempo», explicó. Lo mismo sucede ante una hemorragia o una lesión grave: «No está perdiendo tiempo, pues ya no tiene por qué salir el compañero».

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