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Ferrari Hypersail: el 'bólido' con forma de ovni para devorar récords en el océano a 100 km/hora

El primer velero de 'Il Cavallino Rampante' tiene el casco terminado. Su tecnología ha sido desvelada esta semana con más de 20 patentes y una revolución en sus apéndices para desafiar los récords

· 1,266 words· updated October 18, 2026 at 04:18 AM

Ferrari ha trasladado su obsesión por la velocidad a un escenario insólito para él hasta ahora: el mar. En un astillero situado junto a Camp Darby, entre Pisa y Livorno (Italia), Il Cavallino Rampante está dando forma a un barco que parece llegado del espacio y cuyo casco, negro y amarillo, recuerda más a un ovni que a un velero. Está inspirado en dos deportivos de la casa: el F80 y el Luce, su nombre es Hypersail y su objetivo, volar sobre las olas a 100 kilómetros/hora para desafiar los récords de la navegación oceánica. Sus 100 pies de eslora (30,48 metros) equivalen a un edificio de diez plantas tumbado sobre el agua. Sus 40 metros de altura, cuando tenga el mástil y las velas incorporados, serán como un campo de fútbol puesto en vertical. Su superficie vélica (462 metros cuadrados), como dos pistas de tenis desplegadas sobre el océano o 15 autobuses urbanos aparcados uno al lado del otro. Y tiene un ala tan larga como la de un Boeing 777. Las cifras dan una idea de la magnitud del proyecto. Detrás de esa apariencia de ciencia ficción hay un desafío de ingeniería que va mucho más allá de la estética. La aerodinámica, los materiales, la simulación por ordenador y la electrónica de control dinámico, disciplinas que han contribuido a definir los deportivos de Maranello, se han convertido en herramientas esenciales para diseñar un velero capaz de sostenerse sobre sus apéndices mientras se enfrenta a las condiciones cambiantes del océano. Esa transferencia de conocimiento del asfalto al mar se materializa en más de 20 patentes vinculadas al proyecto. Entre ellas figuran el sistema Winch by Wire, las turbinas eólicas de mayor alcance y una arquitectura de integración de energías renovables junto con su concepto de autosuficiencia energética . También forman parte de ese arsenal innovador el mástil giratorio con winglets —pequeñas superficies con formas de ala— y la vela mayor de doble superficie. Esta semana, Ferrari ha mostrado el casco completamente terminado y desvelado la tecnología que permitirá al barco elevarse sobre la superficie del mar. Todavía le faltan piezas fundamentales para convertirse en el barco que pretende ser: el mástil, las velas y los foils (apéndices) que le permitirán volar. La botadura está prevista para la última semana de marzo de 2027, en Livorno. Hasta entonces, el proyecto seguirá avanzando en una carrera contra los límites de la tecnología. La gran revolución técnica de Hypersail está bajo el agua. Su sistema de sustentación se apoya en tres elementos: dos foils laterales y una quilla basculante equipada con su propia superficie alar móvil. Frente a las configuraciones convencionales, esta arquitectura introduce un tercer punto de apoyo para gestionar el vuelo y mantener el equilibrio del barco. Los foils, con forma de T, generan la fuerza ascendente que eleva el casco sobre la superficie del mar. Al reducir el contacto con el agua, disminuye la resistencia al avance y aumenta el potencial de velocidad. No basta, sin embargo, con levantar el barco: hay que mantenerlo estable cuando cambian el viento, el oleaje o el rumbo. Ahí entra en juego la quilla basculante, cuyo recorrido alcanza los 35 grados. Incorpora un foil con un elemento móvil, denominado flap, capaz de contribuir a la gestión de la sustentación. La quilla deja así de ser únicamente un componente destinado a proporcionar estabilidad y contrarrestar las fuerzas del viento para convertirse también en una pieza activa del sistema de vuelo. El tercer elemento es el timón, que incorpora igualmente un ala y un flap. Su cometido no se limita a dirigir la embarcación: sus ajustes contribuyen a controlar la actitud del barco y a mantener el rumbo previsto mediante pequeñas correcciones continuas. En una embarcación que aspira a alcanzar velocidades cercanas a los 100 km/h en mar abierto, controlar esas variaciones es tan importante como generar velocidad. La diferencia entre volar y perder el control reside en la precisión con la que se gestionan las fuerzas. El cerebro para manejar todo ello es el Flight Control, un sistema electrónico que representa una de las conexiones más directas entre la ingeniería de sus automóviles y la navegación de Hypersail. Una red de sensores distribuidos por el barco mide continuamente las condiciones del mar y los movimientos de la embarcación. Un ordenador a bordo procesa esa información y calcula las correcciones necesarias. Después, actuadores mecánicos y pistones ajustan los componentes que regulan la inclinación de los foils y el comportamiento de los apéndices. El sistema analiza variables como el viento, las olas, la velocidad y el ángulo de escora para adaptar el trimado en tiempo real. Es, en esencia, una gestión dinámica del vuelo inspirada en el conocimiento que Ferrari ha desarrollado en el ámbito de la automoción: detectar, interpretar y corregir para mantener el rendimiento dentro de los parámetros deseados. La automatización no pretende sustituir a los regatistas, que serán 20 y estarán en un cockpit completamente cerrado. Su función es asumir aquellas tareas que pueden optimizarse mediante el control electrónico para que la tripulación concentre su atención en interpretar el océano, anticipar sus cambios y tomar las decisiones estratégicas. La tecnología trabaja para que el factor humano pueda centrarse en aquello que todavía resulta decisivo en una regata oceánica: leer el entorno y elegir el momento adecuado para explotar el potencial de la máquina. La aerodinámica constituye el otro gran campo de batalla de Hypersail. El barco incorpora una vela mayor de doble superficie, formada por dos capas que permiten modificar la curvatura del perfil y, con ella, la potencia y el control del empuje del viento. La vela deja de ser una superficie pasiva para convertirse en un elemento cuyo comportamiento puede ajustarse con una precisión mucho mayor. La eficiencia aerodinámica se ha llevado al extremo. El cockpit cerrado reduce las perturbaciones que genera la estructura de la embarcación y busca optimizar el flujo del aire alrededor del casco. El mástil giratorio y sus winglets forman parte de esa estrategia para mejorar el comportamiento de las velas y limitar las pérdidas. La fuerza humana seguirá siendo fundamental. Los grinders accionarán seis winches de tres velocidades, encargados de gestionar las maniobras y las enormes cargas del aparejo. La quilla y los apéndices forman parte de los siguientes pasos de integración del barco, que deberá reunir todos sus sistemas antes de comenzar la fase de pruebas en el agua. Volar sobre el océano exige algo más que ligereza. El casco debe soportar las cargas que generan el oleaje, la velocidad y los esfuerzos transmitidos por los apéndices sin perder la rigidez necesaria para que los sistemas de control respondan con precisión. Por eso, la estructura está construida con múltiples capas de fibra de carbono, un material que combina un peso reducido con una elevada resistencia. En las zonas sometidas a mayores esfuerzos, como los brazos de los foils y el carro de la vela mayor, Ferrari recurre a una construcción tipo sándwich que combina fibra de carbono y titanio. El proyecto también persigue la autosuficiencia energética necesaria para afrontar largas travesías oceánicas. Para ello, el velero contará con paneles solares en la proa y turbinas eólicas en la popa, dos fuentes de energía renovable integradas en la arquitectura del barco. A diferencia de los barcos que persiguen retos oceánicos, Ferrari ha elegido un camino diferente al del clásico trimarán. Hypersail será un monocasco, con una sola estructura principal, y su reto será demostrar que esa configuración, unida a la eficiencia aerodinámica y a un sistema de control heredado de la experiencia automovilística, puede competir con los tiempos de los grandes multicascos.

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Sunday, October 18, 2026

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