Lo invisible del deporte: "A veces falta el aire y no sabes lo que pasa"
La atleta Blanca Hervás, el peleador de UFC Joel Álvarez y el culturista Kim Ángel cruzan sus experiencias con MARCA y debaten sobre la cara B de su profesión por el documental AMIX además de mostrar sus claves de entrenamiento, descanso y nutrición
La primera vez que la hija mayor de Joel Álvarez dijo "papá", él estaba en Abu Dabi. Se enteró por un vídeo. "Yo no lloro, soy de hielo, pero se me cayó una lágrima", cuenta el peleador de la UFC. Cuando a Kim Ángel le preguntan qué le ha dolido perderse por el culturismo, piensa en las llamadas que deja de hacer al acercarse un campeonato y en sus abuelos. Blanca Hervás se acuerda del esquí; llevaba cuatro años sin ponerse unos esquís cuando se preguntó cuántos más pasarían. Las tres respuestas nacen del debate planteado a los tres por MARCA. Los protagonistas de 'Lo invisible', la serie documental de AMIX que ya se puede ver en Prime Video, miden el precio de sus carreras en cosas que cualquiera reconoce. Un vídeo que llega desde casa. Una comida familiar a la que no se va. Algo que hacías cada invierno y un día descubres que llevas años sin hacer. Para Joel, el momento más duro de una pelea llega antes de subirse a la jaula. Está en el corte de peso, cuando el cuerpo empieza a dar señales de alarma y todavía queda la báscula. "Es una parte muy peligrosa. De hecho, para mí es la más peligrosa, mucho más que pelear". En el gimnasio pelea a diario. El corte se concentra en los días previos a competir. Kim reconoce esa espera. En algún campeonato le ha tocado meterse sólo en la sauna y preguntarse si sabría reconocer el límite. "Aunque sean riesgos calculados, el riesgo es alto". Lo difícil, dice, "es tener paciencia justo cuando más ganas tienes de dar el peso y salir de ahí". Blanca sitúa el límite en otro sitio. "Para mí, cuando dejas de disfrutar". A la atleta le cuesta más aceptar un día de descanso que afrontar un entrenamiento duro. "Se sufre muchísimo, pero es que lo buscas y lo quieres otra vez", dice del 400. Por eso confía en su entrenador. "Sabe perfectamente distinguir cuándo estoy cansada, cuándo tengo que parar, cuándo hay que empujar". A Joel le basta con mostrar algún dolor para que su equipo se ponga en alerta. Lo cuenta con humor, como si a los demás les sorprendiera descubrir que a Superman también le duele algo. En casa siente que le toca mantener la cabeza fría cuando llegan los golpes de la vida. Kim piensa en quienes siguen su carrera. "Si ven que flaqueamos, que dudamos de nosotros, ¿qué vamos a inspirarles?". Reconoce que enseñar esa parte era uno de los retos del documental. En un deporte que persigue la perfección física, cuesta hablar de los momentos en los que dejas de creer en ti. Blanca lo vive de otra manera. "Cuando he tenido momentos duros lo he exteriorizado, lo he aceptado y no me he sentido peor por ello". Recuerda una tarde en Miami. Le encantaba vivir allí y disfrutaba entrenando, aunque en competición las cosas no salían. Aquella mañana, tanto ella como su entrenadora habían acabado descontentas con la sesión. Horas después, al salir de la ducha, rompió a llorar. "Me faltaba el aire y no sabía qué me pasaba". Esa misma tarde cogió el coche y fue a hablar con su entrenadora, quien le había dado la oportunidad de irse a Estados Unidos. "Ella apostó por mí y confió en mí casi más que yo". Podía aceptar una crítica cuando se sentaban a hablar con calma. Le hacía daño cuando llegaba desde la frustración de un mal entrenamiento. Meses después regresó a España. Joel vuelve al vídeo de su hija cuando habla de cuánto está dispuesto a sacrificar. Le hizo pensar en todo lo que pasa en casa mientras él viaja, compite o se prepara para una pelea. Y en cuántos momentos como aquel está dispuesto a perderse. Kim conoce ese descuido. En plena preparación pasa tanto tiempo pendiente de sí mismo que deja de llamar, de preguntar y de acudir a reuniones familiares. Después del campeonato recupera la calma y se arrepiente. Se propone corregirlo. Cuando llega la siguiente gran cita, vuelve a costarle. Sus abuelos son quienes le hacen pensar en el tiempo que pasa mientras él prepara una competición. Blanca resume en dos palabras lo que le gustaría devolver a los suyos. "Tiempo, atención". Su familia la ha apoyado en cada decisión y sus amigas han estado cerca en los momentos difíciles. Le gustaría compartir un viaje con ellas o algo más que "una comida un domingo y ya está". Cuando recuerda los Juegos, la imagen que elige para explicar qué significa triunfar es la de tener a su gente cerca y verla feliz. Joel ha visto a gente cercana llorar por una derrota que él ya había asumido. Kim reconoce esa sensación. Está habituado a que un campeonato salga mejor o peor. Lo que le cuesta es ver que a alguien de su entorno le ha afectado más que a él y pensar que le ha decepcionado. Cuando hace balance, piensa en todo lo que hizo hasta llegar allí. Kim quiere que 'Lo invisible' ayude a cambiar la imagen del culturismo. Sabe que el físico es lo primero que se ve y quiere que se entienda la complejidad del trabajo que lo precede. Joel pide que se mire más allá del peleador, hacia quien tiene una familia y una vida cuando se apagan los focos. Blanca lo resume así. "Cada persona tiene una historia, cada persona es un mundo".
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