Jon Rahm gana en Abu Dhabi y es el rey de las Rolex Series
El de Barrika suma seis de los torneos elevados y conquista su primer éxito tras salir del LIV Golf
Una versión muy alta de Jon Rahm se alzó con la victoria en el Abu Dhabi Aldar Championship, su primera victoria desde que se desligó del LIV Golf, el circuito que ha gobernado durante tres años. Es la undécima victoria en el DP World Tour, la liga en la que no ganaba desde el Masters de Augusta 2023. Es su sexta victoria en los Rolex Series, los Masters 1.000 del golf europeo para los neófitos. Es su tercer título de 2026, el primero, además, desde que fue padre por cuarta vez. (Resultados) Durante un domingo de poco viento, banderas exigentes y sol, Jon se vio achuchado por varios. Especialmente por Rory McIlroy, el jugador que encarnaba la tradición -pantalón largo- y que persigue su octava Orden de Mérito e igualar así a Colin Montgomerie. Eugenio López-Chacarra, que acabó vigésimo segundo y sigue liderando, se lo va a poner difícil la próxima semana. También Tyrrell Hatton y el italiano Francesco Laporta no perdían el rastro alcanzada, tras el hoyo 11, la veintena de golpes bajo par en grupo. Entonces, metió Jon el último cambio de ritmo. Puede que en mes y medio haya vivido más pendiente de llevar a sus hijos a la guarderia y otras tareas que de afinar los palos, pero cuando coge calle juega unos hierros fabulosos. De ser preciso desde el tee se ha asegurado él y su caddie Adam Hayes esta semana. Un recorrido sin árboles, aunque sí con una hierba alta exigente, puede invitar a soltar el driver a todo trapo, pero Jon fue inteligente. Jugó muchas veces la madera, obligándose a golpes más largos, pero que los movió luego de maravilla. Enlazó birdies en el 11 (par 5) y en el 12 y abrió una diferencia de dos con los tres perseguidores. Sólo habia cometido un bogey antes, en el hoyo 3 y porque cayó en un bunker de calle. Se le habían escapado los dos primeros tramos largos, pero por fin acertó con el tercero. Fue un impulso definitivo para un jugador que no mostró fisuras. Los últimos seis hoyos exigían arriesgar a Laporta, McIlroy y Hatton. Al primero, el número 224 del ránking mundial, le pesó la altura del combate. Un triple bogey en el 13 (par 3) lo descartó. Rory, con una uña del pie izquierdo molestándolo, no acertaba en los greenes. En el 15, un bogey lo relegó a 19 bajo par y con sólo tres hoyos por delante, quedaba también descartado. El pulso era entre Rahm y Hatton, los dos amigos, ex compañeros en la Legión XIII, compañeros de tragos cuando hubo que celebrar cosas, como el año pasado cuando coincidió el segundo título de Jon en el LIV con la clasificación matemática para la Ryder Cup del incandescente inglés. Los dos únicos golfistas con cinco Rolex Series en el palmarés. Jon no esperó mucho para el siguiente empujón. Otro hierro fantástico a un metro del agujero en el 15 elevó su tanteo a 23 bajo par, aunque la respuesta de Hatton fue la misma. El vasco seguia cogiendo calles (12 de 14 hizo) y eso le sirvió de garantía hasta el final. Terminó con 67 golpes y ganando por dos. Alzó los brazos, en fin, por vigésimo quinta vez en su carrera profesional. Tras tres años dominando el LIV Golf, un circuito que demasiada crítica lo observó siempre con recelo, necesitaba un golpe de autoridad inmediato para acreditar que su status está entre los tres mejores del planeta. Está por ver si llegará a un acuerdo con el PGA Tour y que el golf recupere las grandes batallas de antaño con Scheffler y compañía. De momento, volverá el lunes al top 10 mundial. El festival español se completó con Ángel Ayora y David Puig. El de San Roque, 22 años, fue quinto a pesar de un triple bogey y un doble bogey durante la semana. Tiró 67 golpes el domingo. Ha hecho birdie a todos los hoyos del campo menos al 15 en la suma de las cuatro vueltas. Sus aspiraciones a ganarse uno de los 10 billetes del PGA Tour -a los que se postulan también Nacho Elvira y Ángel Hidalgo- aumentan. Puig, que también podría alcanzar ese propósito, acabó a su lado con un trabajado 70.
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