La partida decisiva del futuro del golf mundial se juega en varios tableros
El PGA Tour presiona al DP World Tour con las tarjetas para 2028 y éste tiene en su mano la llave para hundir al LIV Golf... O impulsarlo
El otoño nunca es aburrido en el golf mundial, aunque la persiana bajase para el gran público, en año no de Ryder Cup, con la celebración del último Major, el British que ganó Ryan Fox. Quedan cosas en juego: el Open de España, la Orden de Mérito europea que puede caer por octava vez en manos de Rory Mcilroy e igualar el registro de Colin Montgomerie... Y algo más importante, queda resolver la definición del mapa futuro de este deporte, lleno de alianzas y traiciones. El PGA Tour anunció el miércoles cómo será a partir de 2028 su liga, con esas dos categorías anunciadas, las Championship Series -con los mejores jugadores- y una segunda división, la Challenger Series. Esta tendrá 20 billetes cada temporada para subir a primera, categoría que tendrá, además, descensos. Y desde el Korn Ferry Tour, los 10 primeros también subirán directamente a la división fetén. "Las plazas del DP World Tour dependerán de los acuerdos alcanzados con ese circuito", dijo el comunicado. Esa herramienta de negociación entre ambos circuitos tiene al LIV Golf de fondo también. El PGA Tour ya apretó el futuro del LIV Golf 2.0. alcanzando un acuerdo con el Asian Tour, la liga en la que se apoyaban muchos jugadores de aquel circuito para completar el calendario. Está claro que no habrá 10 plazas para el antiguo European Tour -lo que le convierte a ojos del PGA Tour en el cuarto circuito del mundo- y el número estará estrechamente ligado, cuentan, al comportamiento del DP World Tour con la liga que gobierna Scott O'Neil. En realidad, el DP World Tour tiene gran parte del futuro del LIV Golf 2.0. en sus manos. Con un calendario de sólo 10 eventos, la salida natural para los golfistas para hacer un curso normal -20 ó 22 torneos- pasa por un acuerdo con ese circuito que ya 'amnistió' a cambio de rebajas en las multas a varios de los jugadores del LIV. El problema puede surgir si, como se rumorea, sancionan a los jugadores que abracen el LIV Golf 2.0. Éstos no tendrán donde completar un calendario competitivo y disuadirá a muchos que se lo está pensando. Pero si la decisión es otra -aunque en el European Tour no hay tantas simpatías por el LIV-, entonces ambos circuitos pueden beneficiarse del trasvase de golfistas. Las posturas no deben estar tan cercanas cuando desde el DP World Tour anunciaron el miércoles a bombo y platillo el regreso del Open de Singapur y el del Hong Kong Open, dos enclaves del LIV en la temporada pasada. Mientras, el jueves se producirá una reunión con los jugadores del LIV donde, cuentan, se dará a conocer el proyecto de calendario y algunas informaciones más del nuevo circuito que cuenta con 300 millones de dólares, gracias al apoyo del fondo BC Partners y en un escenario donde los jugadores serán los propietarios mayoritarios (52,5 por ciento). La duda es si podría aparecer España como una de las 10 paradas, aunque no sería Valderrama. Y en cuanto a jugadores. Pues además de DeChambeau, el último en asegurar su permanencia es Thomas Detry, que en una entrevista en 'Today's Golfer' explicó seguir y que había una 'rata' (chivato) en el whatsapp que tienen los jugadores que estaba filtrándolo todo. El belga también reveló que en ese grupo no está Jon Rahm, que se salió el 9 de agosto antes de que concluyera la liga.
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