Lowry vuela alto en casa, pero Rahm no ha dicho su última palabra
Sensacional ronda de 62 golpes del irlandés en el Irish Open; Jon entrega una tarjeta de 67
A veces una buena vuelta puede parecer poca cosa dependiendo de quién juegue a tu lado. Jon Rahm (-3) firmó este viernes un notable 67 en Doonbeg, tres golpes bajo par, en un campo que por sus características y por la influencia del viento no regala absolutamente nada a nadie. Pero tuvo que contemplar en primera fila una de esas jornadas en las que hay alguien a quien le sale sale. Su compañero de partido Shane Lowry (-11) se marcó un espectacular 62, ocho bajo par, para escaparse al frente del Amgen Irish Open con tres golpes de ventaja respecto a sus inmediatos perseguidores. El irlandés vuela en casa, aunque Rahm no parece dispuesto a haber dicho su última palabra. Ocho golpes separan a ambos cuando quedan 36 hoyos por delante. Son muchos, está claro, pero el golfista de Barrika dejó sensaciones bastante mejores que en su estreno. Sobre todo por su capacidad para no perder la paciencia cuando la vuelta amenazó con torcerse. Rahm hizo birdie en el 2 y volvió a restar en el par cinco del 8. Llegó al 9 con opciones de seguir avanzando y terminó viviendo una de esas situaciones difíciles de explicar: pateó desde unos nueve metros para birdie y salió del green con bogey. Una lástima porque pasó de lo que habría sido un gran impulso a tener que volver a remar. Tampoco aprovechó el español el par cinco del 10. Alcanzó el green de dos y dispuso de un putt de unos siete metros para eagle, pero se marchó con par. En apenas dos hoyos se le habían escapado varias oportunidades y, con Lowry acelerando a su lado, el torneo podía empezar a quedar demasiado lejos. Pero Rahm reaccionó. Dejó una gran salida en el par tres del 11 y firmó el birdie. Desde ese momento no volvió a fallar un green en regulación. En el 14, otro par tres, dejó la bola a poco más de un metro para sumar el cuarto birdie del día. El resto fueron pares hasta completar un 67 que lo mantiene con opciones de meterse en la pelea si consigue acercarse el sábado. El problema para todos es que Lowry ha puesto el listón muy alto. El irlandés salió con tres bajo par y convirtió Doonbeg en un campo completamente distinto al que había castigado a buena parte del turno de tarde el jueves. Después de dejar escapar una buena ocasión en el 2, encadenó una secuencia demoledora y jugó ocho bajo par entre los hoyos 3 y 12. El 62 lo llevó hasta un resultado acumulado de 11 bajo par y le permite afrontar el fin de semana con tres golpes sobre Haotong Li (-8), Jacob Skov Olesen (-8) y Niklas Nørgaard (-8). La cifra tiene además historia para Lowry. La anterior ocasión en la que había firmado un 62 en una segunda jornada del Irish Open fue en 2009, cuando todavía era amateur. Dos días después ganó el torneo. Diecisiete años más tarde vuelve a ponerse al frente con el mismo número de golpes y de nuevo con 36 hoyos por disputar. Quien no pudo acompañar esta tremenda aceleración fue Joaquin Niemann (-5). El chileno, líder después de su 65 del jueves, se conformó con el par del campo y ahora está a seis golpes de la cabeza. Patrick Reed (-4), líder de la Race to Dubai y compañero de partido de Rahm y Lowry, entregó un 68. Y Rory McIlroy (-2), defensor del título, repitió el 69 del jueves y necesitará también una remontada importante durante el día del movimiento para darse alguna opción de cara al domingo. La segunda jornada dejó además varias remontadas españolas alrededor de un corte, situado en uno sobre par. La más llamativa fue la de Sergio García (PAR). Después del 75 del jueves, el castellonense se sacó un 65, diez golpes menos de un día para otro, para darle completamente la vuelta a su situación. Algo parecido hizo Ángel Hidalgo (+1). Partía también desde el cinco sobre par y respondió con un 66 que lo llevó justo hasta la frontera del corte. Llegó incluso a estar cinco bajo par en su vuelta antes de ceder un golpe en la recta final. En el mismo resultado que el marbellí terminó también Eugenio Chacarra (+1), que perdió un golpe en el 18 para firmar 69, mientras que Pablo Larrazábal (+1) entregó un 70. Rafa Cabrera Bello (-1) dispone de algo más de margen después de su 71, aunque volvió a dejarse un golpe en el 18, el mismo hoyo en el que había hecho bogey el jueves. Alejandro del Rey (PAR), por su parte, firmó 70. Peor suerte tuvieron Nacho Elvira (+2), Ángel Ayora (+2) y David Puig (+2), los tres a un solo golpe de la línea después de completar sus respectivas vueltas. Al igual que Manuel Elvira (+2), que después de hacer un muy buen birdie al 17 para meterse provisionalmente en el fin de semana y de llevar su bola a green con su segundo tiro del 18, se atascó con un doloroso tripateo. Más lejos terminaron Adrián Otaegui (+4), Jorge Campillo (+7) e Iván Cantero (+9). A Rahm le queda ahora una tarea complicada, pero no imposible. Ocho golpes son una brecha considerable y Lowry ha demostrado estar especialmente cómodo en Doonbeg. Pero quedan dos jornadas y el español persigue un premio que tiene un significado añadido: un tercer Irish Open le permitiría igualar las tres victorias de Seve Ballesteros. Lowry ha volado alto el viernes. Rahm tendrá que empezar a recortarle terreno desde primera hora del sábado si quiere darse una oportunidad.
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