El enigma de Juan Ayuso desde el prisma de su preparador: “Algo pasa, es evidente”
Aritz Arberas explica a Daniel Arribas la búsqueda de respuestas del Lidl-Trek tras una temporada en la que los entrenamientos y las carreras ofrecen señales distintas
Juan Ayuso pidió alargar la temporada hasta China. Quería otra oportunidad para ganar, una última carrera con la que responder a la confianza del Lidl-Trek. Terminó sexto en el Tour de Guangxi y cerró un curso que había arrancado con victoria en el Algarve, por delante de Paul Seixas y Joao Almeida. Desde entonces, su mejor versión apareció con cuentagotas. Su entrenador, Aritz Arberas, reconoce que trabajan para entender los motivos: “Algo pasa, es evidente; hay algo que no está bien, porque no es normal lo que estamos viendo”. El preparador vasco detalla la situación en una conversación con Daniel Arribas para su newsletter Las historias de Daniel Arribas. La preocupación nace de la distancia entre lo que Ayuso muestra durante la preparación y lo que consigue después con un dorsal. “Los datos verificables que tenemos de los entrenamientos no nos encajan. Las sesiones han ido bien, Juan se ha sacrificado y ha invertido un montón para estar bien, con temporadas en altitud y con una preparación específica para el Mundial, pero luego llega la carrera y no salen las cosas. Sus rendimientos no son los que le corresponden a un ciclista de su nivel”. Ayuso, que acaba de cumplir 24 años, también busca explicaciones. “Él está triste, claro. Es un chico ambicioso y muy trabajador”, cuenta Arberas. Las conversaciones después de competir desembocan en preguntas para las que todavía no tienen respuesta. El trabajo pasa ahora por revisar todos los factores: los datos de entrenamiento, el estado de salud y los posibles problemas médicos. Se trata de encontrar qué impide trasladar a las carreras el rendimiento que esperan de él. Su viaje a Guangxi salió del propio corredor, contratado hasta finales de 2030 tras abandonar el UAE. “Fue él quien pidió ir a China”, explica el técnico. “Él es el primero que sabe que el año no le ha salido bien y el que tomó la iniciativa de ofrecerse para viajar a Guangxi e intentar ganar hasta el último día del curso”. Arberas recuerda la frase con la que Ayuso justificaba su decisión: “Él me decía, Aritz, se lo debo al equipo. Y eso, a mi juicio, demuestra una madurez inmensa por su parte”. En el Lidl-Trek conocen su implicación y le han transmitido tranquilidad. El calendario también dejó una sucesión de contratiempos. Ayuso se cayó en París-Niza cuando lideraba la general, enfermó en la Itzulia y volvió a sufrir problemas en el Dauphiné, donde acabó tercero. Después llegó un Tour de Francia que terminó en séptima posición. “Ha tenido un año dificilísimo, y la gente no es consciente de eso. Ha sufrido problemas en los momentos clave de la temporada y eso le ha apagado bastante el brillo”, sostiene su entrenador, incorporado a la estructura en 2024 después de cinco temporadas en el Bahrain. El final de la competición abre una ventana para estudiar el problema con más calma. Arberas recurre a una comparación para explicar lo que buscan: “Al final, yo siempre le digo, a él y a todos, a este nivel sois como un Fórmula 1, y si a un Ferrari se le agrieta un manguito, ese Ferrari no funciona igual”. El equipo reunirá esta semana a corredores, técnicos y directores en su centro de operaciones de Bad Wimpfen, entre Stuttgart y Frankfurt. Después llegarán las vacaciones y la pretemporada en Alicante, cerca de Jávea. Ayuso afrontará su segundo curso en una plantilla que incorpora a Felix Gall, Filippo Ganna, Igor Arrieta y Gregor Mühlberger. Los objetivos para 2027 siguen sobre la mesa: disputar una gran vuelta, pelear clásicas y ganar carreras de una semana. En MARCA dijo Juan durante la cita de Canadá que querría Tour, Mundial y Vuelta. Arberas también defiende la ambición mundialista de su corredor: “¿Por qué no lo va a poder ganar Juan y sí McNulty? Es que no está diciendo que quiera quitarle un Tour a Pogacar, está diciendo que quiere ir a por todas en un Mundial, que es una carrera abierta en la que él puede jugar su baza. No me parece nada descabellado, vamos”.
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