La crono que decidirá LaVuelta; Mas se juega el rojo ante el temido Roglic: "Puede ser más de minuto y medio"
Movistar calcula que Enric debería perder entre 50 segundos y 1:20; Bora eleva la horquilla hasta el minuto y medio y el historial entre ambos concede ventaja al esloveno: 32,1 kilómetros entre El Puerto y Jerez pueden cambiarlo todo
Durante casi tres semanas Enric Mas ha construido su ventaja metro a metro, puerto a puerto, ataque a ataque. Ha sobrevivido al calor, a las trampas, a las jornadas interminables y a esa montaña en la que tantas veces había mirado de frente a Primož Roglič para terminar encontrándose con el esloveno delante. Esta vez ha sido diferente. Esta vez Mas ha mandado. Pero LaVuelta había guardado una última cuenta pendiente con él. Una carretera sin rueda que seguir, sin compañeros que puedan protegerle, sin montaña donde esconder las heridas. Este jueves sólo estarán Enric, su bicicleta y el reloj. Al otro lado, esperando cada segundo, estará Primož Roglič. Son 32,1 kilómetros entre El Puerto de Santa María y Jerez de la Frontera que pueden poner LaVuelta patas arriba. Mas llegará con 2:10 sobre Roglič, una distancia que en cualquier otra etapa sonaría enorme y que aquí parece mucho más pequeña. Porque el esloveno no es un perseguidor cualquiera. Fue campeón olímpico de contrarreloj en Tokio, ha ganado cuatro veces LaVuelta y convirtió durante años este ejercicio solitario en una de sus armas más devastadoras. Alberto Contador lo viene avisando desde hace días: aunque en esta edición haya visto a Mas “claramente más fuerte” que Roglič en montaña, la contrarreloj cambia las reglas del combate. Allí, sostiene, el favoritismo pasa al lado del esloveno. Y la historia le da argumentos. Cada vez que ambos han compartido una contrarreloj larga en LaVuelta, Roglič ha golpeado primero. En 2024 le sacó 1:03 en 24,6 kilómetros; en 2023 fueron 1:11 sobre 25,8; en 2022, 1:04 en 30,9; en 2021 la diferencia se disparó hasta 2:04 sobre 33,8; y en 2020 fueron 1:43 en 33,7 kilómetros. Cinco enfrentamientos, cinco derrotas de Mas y una media que se mueve aproximadamente alrededor del minuto y 25 segundos. La diferencia, sin embargo, se ha reducido en los últimos años. Y nunca Mas había llegado a una crono decisiva de LaVuelta en una situación semejante: líder, convencido y después de demostrar en la montaña que, esta vez, tiene piernas para mirar a Roglič sin complejos. Dentro de Movistar llevan meses intentando domesticar ese miedo. La contrarreloj estaba señalada prácticamente desde que se conoció el recorrido y el equipo español ha convertido el día de Jerez en un pequeño proyecto científico. Iván Velasco, uno de los responsables de rendimiento del conjunto telefónico, maneja incluso una cifra concreta. “Si Roglič hace su crono máxima y Enric hace su crono máxima, deberíamos estar entre 50 segundos y un minuto y 20 segundos de pérdida”, explica a MARCA. Es la cuenta sobre la que trabaja Movistar. En el escenario más desfavorable de esa horquilla, Mas todavía saldría de Jerez con unos 50 segundos de ventaja sobre el cuatro veces ganador de la carrera. Al otro lado de la batalla también hay calculadoras. Patxi Vila, desde Red Bull-BORA, concede algo más de margen a Roglič. “Si te vas al histórico de lo que ha perdido Enric con respecto a Primož, puede ser un poquito más. Nosotros contamos entre un minuto y un minuto y medio”, explica a MARCA. La diferencia entre ambos ordenadores no es demasiado grande, pero sí suficiente para cambiar por completo la fotografía de la carrera. Si Roglič recuperara 1:30, Mas conservaría apenas 40 segundos. LaVuelta llegaría entonces a sus últimas montañas convertida en un puñado de segundos. Aunque después de 17 etapas los propios equipos desconfían de sus fórmulas. El cuerpo ya no responde como en un laboratorio. El calor extremo sufrido durante buena parte de la carrera, la fatiga acumulada y los miles de kilómetros convierten cualquier proyección en una aproximación. “Todas las cuentas en una gran vuelta, en la etapa 18 y con el calor que hemos vivido, son conjeturas”, reconoce Vila. Por eso el plan de Bora cabe en una frase: “Tenemos que hacer una crono no muy bien, sino excelente”. Primero pedalear. Después, mirar la clasificación. En Movistar tratan de recorrer el camino contrario: quitar trascendencia a una jornada que puede valer una Vuelta. “No me gusta hacer un mundo de lo de mañana. Es una crono más”, insiste Iván Velasco. Resulta difícil creerlo cuando alrededor de Mas se han cuidado durante meses hasta los detalles más pequeños. El equipo ha trabajado con Gobik en tejidos y aerodinámica, con ABUS en el casco, con Canyon en la bicicleta y en el desarrollo de manillares personalizados. Ha habido pruebas, ajustes de posición, análisis y horas de trabajo lejos de las cámaras. José Joaquín Rojas lo resume desde el coche de Movistar: “Está todo más que ensayado. Conocíamos la crono desde hace meses”. Ya no queda nada que inventar. Sólo ejecutar. Incluso los compañeros prefieren mantenerse lejos de los números. Carlos Canal sonríe cuando le preguntan qué cuentas hacen en el desayuno. “Se lo estamos dejando a los arquitectos”, responde. Su trabajo y el del resto del equipo durante estas jornadas ha sido otro: proteger a Mas de una caída, una avería, una rotonda traicionera o cualquiera de esos accidentes absurdos capaces de borrar tres semanas de trabajo en unos segundos. “No se pueden cometer fallos”, insiste Canal. Movistar vuelve a estar delante de una oportunidad que no vivía desde que Nairo Quintana ganó LaVuelta en 2016, y Rojas reconoce que el momento tiene algo de extraordinario. “El ciclismo te da cien días malos para uno de gloria, pero creo que el día de gloria merece la pena”. La gran batalla estará también dentro de la cabeza de Mas. Velasco admite que la contrarreloj siempre ha supuesto “un estrés añadido” para su líder porque probablemente haya sido su punto débil más evidente. Pero en Movistar se agarran a Mónaco, donde realizó una buena crono, mantuvo la calma y cumplió el plan previsto. Y, sobre todo, se agarran al ciclista que están viendo durante estas tres semanas. Un Mas que no habla como quien espera que llegue la tormenta, sino como quien cree haber construido un refugio suficientemente sólido. “No le temo a la crono”, dijo durante el segundo día de descanso. “Me las ingenié para sacar tiempo en casi todas las etapas de montaña. Esta es una competición de 21 etapas, la crono es sólo un día”. Tampoco rebaja el peligro de Roglič: “Está tercero en la general, no marcha 26º. Está corriendo a un gran nivel y es un experto en ganar LaVuelta. Ya lo hizo cuatro veces”. Roglič tampoco necesita esconder sus cartas. A estas alturas de su carrera, un podio significa poco al lado de otra victoria. “Aquí estamos para ganar. Queremos ganar la quinta”, sentencia Patxi Vila. Quizá ésa sea otra de sus ventajas: conoce perfectamente el camino hacia el rojo, sabe lo que significa soportar una última semana bajo presión y tiene poco que perder. La crono es su terreno. El tiempo que recupere en Jerez será tiempo que no tendrá que buscar posteriormente atacando a Mas. Porque Jerez tampoco será el final. Después seguirán esperando Peñas Blancas, el Collado del Alguacil y Granada. Contador también ha señalado ese último escenario: cuatro pasos por la Alhambra y un terreno explosivo donde Roglič podría volver a encontrar segundos incluso después de la contrarreloj. Vila lo define de otra manera: este jueves “se mezclarán las cartas”, pero la partida seguirá abierta. Mas deberá salir de Jerez todavía con margen para defenderse en la montaña; Roglič necesita acercarse lo suficiente como para convertir cada rampa posterior en una amenaza. Movistar dice 50 segundos a 1:20. Bora habla de un minuto a 1:30. El historial entre ambos se mueve alrededor del minuto y 25. Y Enric Mas empieza la jornada con 2:10. Durante meses todo se pudo calcular. A partir de ahora, el reloj decidirá cuánto vale realmente La Roja.
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