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Sunday, August 30, 2026

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Cycling

Superestrella en Aitana: Enric Mas se lleva la etapa y fortalece su liderato en LaVuelta

El español de Movistar vence en la gran etapa de montaña de esta carrera y sueña con el triunfo final: no ganaba en esta prueba desde hacía ocho años

· 670 words

Enric Mas ya no está en LaVuelta únicamente para defender La Roja que le cayó encima después de la desgracia de Tadej Pogacar. Está para pelearla. El mallorquín superó en el Alto de Aitana su primer gran examen como líder con una actuación que cambió por completo el mensaje que había enviado la carrera durante las horas anteriores. Primero resistió. Después respondió. Y, cuando llegó la hora de la verdad, fue él quien remato con una inteligencia sublime. La novena etapa había sido señalada desde el inicio como una de las jornadas más salvajes de toda LaVuelta. 187,4 kilómetros y más de 5.000 metros de desnivel, seis puertos puntuables y un encadenado por las montañas alicantinas que apenas concedía unos kilómetros para respirar. Tárbena abrió el menú antes del terrible Miserat, con sus rampas imposibles, y después llegaron Tollos, Tudons y Benifallim antes de afrontar los interminables 22 kilómetros de Aitana. Era también el estreno real de una nueva carrera. La primera etapa sin Pogacar y el primer día de Mas vestido de rojo desde la salida. Movistar asumió la responsabilidad durante buena parte de la jornada mientras por delante se formaba una fuga numerosa en la que se metieron corredores como Pavel Sivakov, Marcel Camprubí, Santiago Buitrago, Valentin Paret-Peintre, Urko Berrade o Raúl García Pierna. La escapada llegó a manejar un margen cercano a los cinco minutos. Dentro de ella hubo de todo. Buitrago aprovechó para seguir acumulando puntos para la montaña; Romele se movió en Benifallim y Camprubí y Sivakov terminaron enlazando con el italiano antes del comienzo de Aitana. El campeón de España quiso ser uno de los grandes protagonistas de la jornada, mientras García Pierna se convertía en una pieza que Movistar podía utilizar más adelante. Pero Decathlon tenía otro plan. El equipo de Felix Gall tomó el mando del pelotón antes del último puerto y comenzó a descontar tiempo. El mensaje era evidente: el austríaco quería probar a Mas. Cuando comenzó Aitana, con 22 kilómetros al 5,8%, el equipo francés empezó a pasar la lija. El ritmo fue acabando con corredores importantes. Carlos Rodríguez y Sepp Kuss cedieron a siete kilómetros de meta y Movistar fue perdiendo efectivos. Mas terminó prácticamente solo frente a un bloque de Decathlon que había preparado el terreno durante kilómetros. No se puso nervioso. Gall lanzó su primer ataque a 6,5 kilómetros. Mas salió a su rueda con una facilidad enorme. Roglic, Onley y Carapaz también consiguieron responder y hubo un nuevo parón. Carapaz aprovechó después la vigilancia entre los favoritos para arrancar y buscar la etapa, pero tampoco obtuvo libertad suficiente. Entonces cambió el guion. Mas dejó de comportarse como un líder que tenía algo que proteger y empezó a correr como alguien que quería ganar. Respondió al movimiento de Widar, cerró el hueco con Onley cuando el británico se lanzó tras Carapaz y, a cuatro kilómetros de meta, el rojo ya era uno de los ciclistas que más movimientos estaba provocando en cabeza. El golpe más serio llegó a 2,8 kilómetros. Mas atacó. No amagó ni esperó la rueda de nadie. Se fue hacia delante y únicamente Oscar Onley consiguió acompañarlo. El acelerón terminó haciendo daño también a Gall, que perdió contacto, mientras Roglic trataba de regresar desde atrás. El mallorquín volvió a acelerar cuando el esloveno alcanzó su rueda. Gall ya circulaba a unos 30 segundos y la situación de la general empezaba a modificarse sobre la carretera. Por primera vez desde que heredó el liderato, Mas no estaba pensando únicamente en conservar La Roja: estaba buscando aumentar su ventaja. Onley aguantó todos sus cambios de ritmo. El británico, mucho más rápido sobre el papel en una llegada reducida, resistió pegado a su rueda cuando la pancarta del último kilómetro estaba cada vez más cerca. Roglic seguía intentando engancharse y Gall trataba de minimizar daños. Aitana debía decir si Enric Mas estaba preparado para llevar La Roja. Y el coloso alicantino comprendió pronto que la Superestrella en Aitana fue el balear de Movistar. Esta es su Vuelta.

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