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Sunday, September 6, 2026

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Cycling

La máquina de 15.000 euros de UAE… y el secreto que nadie puede comprar: “Tadej”

Los mecánicos Roberto San Emeterio y Esteban Peña desvelan a MARCA los secretos del material de UAE, la evolución tecnológica del pelotón y la sorprendente relación de Pogacar con su bicicleta.

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En un equipo capaz de ganar casi en cualquier terreno, no todo se explica por las piernas. Antes de que los corredores del UAE Team Emirates salgan del autobús, detrás de cada bicicleta hay horas de trabajo, decisiones de desarrollo, presiones de neumáticos, pruebas de material y una precisión casi quirúrgica. Roberto San Emeterio y Esteban Peña son dos de los hombres que trabajan en esa trastienda, mecánicos acostumbrados a convivir con bicicletas de alrededor de 15.000 euros y con uno de los corredores más determinantes del planeta: Tadej Pogačar. La llegada a La Pandera, pese a la dureza de sus rampas, no obliga a transformar completamente las máquinas. “Básicamente son las mismas bicis de siempre. Llevan el desarrollo un poco más corto para subir mejor”, explican. El ciclismo moderno permite que una misma bicicleta pueda desenvolverse en escenarios que hace unos años reclamaban configuraciones mucho más específicas. “Quizás un poquito los neumáticos y la presión, pero no gran cosa”. Y cuando se habla de UAE también se habla inevitablemente de material de primerísimo nivel. Colnago, Enve, Continental… el equipo dispone de algunas de las mejores piezas del mercado para montar una máquina cuyo precio impresiona tanto como sus prestaciones. “Exactamente no lo sé, porque depende de las ruedas y demás, pero creo que anda por los 14.000 o 15.000 euros”, explica Peña. La bicicleta que utilizan ha sido desarrollada conjuntamente entre el fabricante, el departamento de rendimiento y los propios corredores. Una especie de laboratorio rodante donde las sensaciones de quienes compiten terminan convirtiéndose en modificaciones reales. “Es una bici muy rápida, o así dicen los corredores, y nos da mucho juego para las diferentes etapas y terrenos”. Pero existe una curiosidad alrededor de Pogacar que rompe con la imagen habitual de la gran estrella que exige un material exclusivo. El esloveno quiere precisamente lo contrario. “Si hay una cosa que le caracteriza es que no quiere tener diferencias con el resto. Quiere que todos los corredores usen el mismo material que usa él”, cuentan. Si Pogacar prueba una novedad y funciona, el equipo intenta trasladarla rápidamente a sus compañeros. Su gran elemento diferenciador es puramente visual: la decoración reservada al campeón del mundo. Pogacar tampoco aparece entre los corredores más maniáticos del taller. “Le gusta que vaya bien como a todos, pero no es especialmente maniático”, explica Peña. Tiene sus medidas y quiere que el cambio funcione perfectamente, pero poco más. Su relación con la bicicleta puede resumirse en una frase que retrata bastante bien al campeón: “Él sólo pide que la bicicleta esté perfecta y a funcionar. Él se encarga del resto”. El esloveno cuenta además con una relación especialmente cercana con uno de los mecánicos del equipo, amigo suyo desde hace años, algo que facilita la comunicación. Eso no significa que exista una burbuja alrededor del líder. “Si un día tiene que confiar en uno de nosotros, va a confiar igual”, explican desde el equipo. El contraste entre aquella mecánica que conocieron cuando aterrizaron en el pelotón y la actual es enorme. Esteban Peña lleva casi dos décadas viendo evolucionar este mundo desde dentro. “Ha cambiado mucho. Antes todo el mundo era tubular, ahora es tubeless. Los discos antes eran impensables. Ahora prácticamente todo es carbono, carbono y titanio”. Pero la mayor transformación quizá sea menos visible. El ciclismo se ha especializado hasta acercarse cada vez más a la Fórmula 1. Ahora existen responsables de rendimiento, especialistas en contrarreloj, profesionales dedicados a estudiar componentes y técnicos que analizan qué configuración encaja mejor con cada etapa. El material ya no se decide únicamente entre corredor y mecánico. “Es un trabajo en equipo”, explican. El departamento de rendimiento realiza una primera valoración según el recorrido, los directores aportan su visión, los mecánicos incorporan su experiencia y finalmente aparece la opinión del corredor. Hasta el desarrollo de las bicicletas de la próxima temporada sigue ese proceso. Mientras UAE pelea en LaVuelta, en otros departamentos ya se trabaja sobre el futuro. Las novedades terminan llegando a los mecánicos y corredores generalmente entre noviembre y diciembre, durante las primeras concentraciones, para ser probadas antes de entrar definitivamente en competición. Y, como sucede en la Fórmula 1, también se mira al vecino. “Todos nos miramos entre todos, es algo normal”. El espionaje tecnológico, si puede llamarse así, forma parte del juego. Cuando les preguntan qué posee UAE que todos los demás equipos desearían tener y que nadie puede copiar, la respuesta no necesita catálogo ni túnel de viento. “Tadej”. Porque se pueden estudiar sus ruedas, copiar desarrollos, analizar presiones o intentar comprender una bicicleta de 15.000 euros. Lo único que todavía no se puede fabricar en ningún laboratorio es al hombre que va encima. Mientras tanto, San Emeterio, Peña y el resto del equipo mecánico siguen detrás del escenario. Sus jornadas arrancan alrededor de las siete y media u ocho de la mañana, continúan dentro de los coches siguiendo al pelotón y terminan en el hotel revisando una por una las bicicletas para el día siguiente. Pasan alrededor de 180 días al año fuera de casa. “Siempre hay algo que aprender y siempre hay algo que compartir”, resumen. En un UAE construido para ganar, ellos son quienes se aseguran cada mañana de que, cuando el corredor apriete los pedales, la máquina no tenga ninguna excusa.

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