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Sunday, September 13, 2026

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Cycling

LaVuelta no olvida al hotel de la granizada de Font-Romeu: un maillot rojo y la promesa de volver

La organización, según confirmo a MARCA, regalará la preciada prenda al IGESA Village Club Mont-Louis Les Sorbiers, refugio del pelotón durante la histórica granizada que obligó a cancelar la etapa

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La etapa se quedó sin ganador y Font-Romeu, sin su estreno como llegada de LaVuelta. Aquella tarde dejó otro nombre para el recuerdo. El IGESA Village Club Mont-Louis Les Sorbiers abrió sus puertas a cerca de 180 ciclistas sorprendidos por una granizada que hizo imposible seguir en carrera. Lo hizo sin previo aviso, sin preguntar por los gastos y sin querer cobrar después. LaVuelta no ha olvidado aquel gesto. La organización enviará al hotel un maillot rojo como agradecimiento y ya tiene en mente regresar en el futuro al lugar que se convirtió, durante unas horas, en el refugio del pelotón. Aquel lunes, la tercera etapa entre Gruissan-Aude y Font-Romeu terminó de una manera que nadie había previsto. Una tormenta de lluvia y granizo convirtió la carretera en un escenario impracticable y obligó a la organización a cancelar la jornada cuando todavía quedaban alrededor de 15 kilómetros para la meta. Los corredores, encabezados entonces por un Tadej Pogacar vestido de rojo, echaron pie a tierra y buscaron dónde protegerse. El refugio apareció al borde de la carretera. Cerca de 180 ciclistas irrumpieron prácticamente sin previo aviso en el establecimiento y sus trabajadores reaccionaron al instante. Sacaron toallas, bebidas calientes, fruta y todo lo que tenían a mano para combatir el frío. El modesto hotel de Mont-Louis acabó convertido así en uno de los protagonistas inesperados de esta edición, sin dorsal y sin necesidad de cruzar ninguna meta. La historia guardaba todavía otro detalle. LaVuelta se puso en contacto con el establecimiento para hacerse cargo de los gastos provocados por aquella improvisada invasión del pelotón. El hotel no quiso cobrar nada. Decidió asumirlo como un gesto hacia la carrera y hacia unos corredores que, empapados y ateridos, solo necesitaban un techo bajo el que refugiarse. La organización no ha olvidado aquello. Una vez concluida esta edición, mandará al hotel un maillot rojo como guiño y recuerdo de una tarde irrepetible. La prenda quedará como símbolo de una etapa que nunca llegó a tener ganador y que dejó una de las historias más especiales de LaVuelta 2026. El agradecimiento puede tener continuidad en la carretera. La intención de LaVuelta es regresar en el futuro a la zona y volver al hotel que aquel día abrió sus puertas sin preguntar quién pagaría después. Font-Romeu debía vivir su estreno como llegada de la carrera y la meteorología dejó aquella meta pendiente. Quizá algún día LaVuelta pueda saldar también esa cuenta deportiva. La económica desapareció aquella misma tarde dentro del IGESA Village Club Mont-Louis Les Sorbiers, entre ciclistas calados, toallas, fruta y bebidas calientes. El hotel decidió que nunca existiera.

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