Ibiza echa el cierre con una contrarreloj 'imposible'
Más de 600 ciclistas, uno cada 20 segundos, luchan contra el tiempo en la etapa final de la Vuelta Cicloturista a Ibiza Campagnolo
Un cierre especial. Un colofón para recordar. La Vuelta cicloturista a Ibiza Campagnolo 2026 no se olvidará fácilmente. La organización del evento se propuso un reto complicado, que de inicio parecía imposible, pero que se realizó con precisión suiza. Más de 600 ciclistas de diferentes edades y condiciones lucharon contra el tiempo en una contrarreloj espectacular en las calles de San Antonio. Una apuesta complicada pero que funcionó a las mil maravillas. Desde las ocho de la mañana hasta casi las dos de la tarde se estuvieron dando salidas desde el cajón cada veinte segundos para que los participantes tuvieran esa sensación profesional de la cuenta atrás y los segundos previos al pitido que te da el ok para empezar a dar pedales. Un recorrido de cuatro kilómetros, por las calles de San Antonio en el que muchos volaron y otros, simplemente, disfrutaron de la experiencia. La prueba contaba con una complicación añadida. En ella cabían todos los participantes de la Vuelta y se vieron ciclistas en tándem, en Handbikes, bicicletas adaptadas, veteranos, niños... una diversidad que obligó a habilitar zonas sin rampas de salida. La contrarreloj puso fin a la XXIII edición de la Vuelta cicloturista a Ibiza Campagnolo tras tres jornadas de pura adrenalina con dos etapas en línea espectaculares que llevaron un pelotón de 740 ciclistas por los lugares más espectaculares de la isla y en cuyo trazado había zonas cronometradas que sirvieron para darle gas y llevar al límite a más de uno: ¿Quién dijo que Ibiza no tenía subidas exigentes?. Además este año ha habido 'competición' de menores por comunidades autónomas que le ha dado al evento un carácter refrescante con chavales que apuntan y sueñan con el mundo profesional.
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