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Wednesday, September 2, 2026

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Cycling

Brennan también gana cuando todo se rompe: tercera victoria en LaVuelta tras el caos de Lorca

El británico sobrevive al viento, al Alto de Aledo y a un último kilómetro desordenado para imponerse por delante de Bryan Coquard

· 711 words

Hay días en los que un velocista gana porque todo sale como estaba escrito. Los compañeros controlan la fuga, colocan el tren, abren paso entre el ruido y sólo queda rematar. En Lorca tocó encontrar la meta entre los escombros. Matthew Brennan ganó así su tercera etapa de LaVuelta. Visma perdió el orden, lo recuperó, volvió a perderlo y el británico apareció otra vez delante cuando el mapa que debía conducirle hasta la victoria se había hecho pedazos. No necesitó un final perfecto. Le bastaron las piernas. Bryan Coquard fue segundo en una llegada que volvió a dejar una evidencia: cuando Brennan alcanza vivo los últimos metros, cuesta muchísimo apartarlo de la victoria. Sobre el papel, los 153,8 kilómetros entre Cartagena y Lorca parecían territorio reservado para los hombres rápidos. Apenas un puerto puntuable y una larga promesa de sprint atravesando Murcia. Las etapas aparentemente sencillas saben esconder sus trampas. Casi desde el banderazo, Domen Novak, Ethan Hayter, Alessandro Covi y Sinuhé Fernández se marcharon hacia delante. Sinuhé, empeñado en convertir cada jornada en una aventura, lo probaba por cuarta vez en esta LaVuelta. Detrás, nadie estaba dispuesto a regalar demasiado terreno. Cofidis pensaba en Coquard y Visma en Brennan. La primera hora se cubrió a 43,7 kilómetros por hora y la cuerda de los escapados nunca terminó de soltarse. Entonces apareció el viento y la carrera empezó a hablar otro idioma. Bahrain olió el terreno descubierto y Pello Bilbao comenzó a estirar un pelotón que terminó partiéndose. Ya no se trataba de guardar fuerzas para el sprint. Tocaba encontrar una rueda, cerrar el hueco y seguir hacia delante. Enric Mas y Wout van Aert estaban en el primer grupo. Otros quedaron atrapados detrás. Durante unos kilómetros, la jornada que debía servir para reservar fuerzas antes de la montaña se convirtió en una emboscada. El movimiento acabó apagándose y los dos grupos volvieron a juntarse. El aviso ya había quedado escrito sobre el asfalto. Hayter tampoco dio por terminada su tarde. Neutralizada la primera escapada, volvió a salir, esta vez junto a Lawrence Warbasse. El británico está corriendo esta LaVuelta como si cada etapa escondiera algo para él: estuvo a nueve centésimas de Pogacar en Mónaco, ha buscado fugas, lideratos y puntos y volvió a colocar su nombre delante camino de Lorca. Pasó primero por el sprint intermedio de Totana, con Van Aert recogiendo detrás puntos para seguir alimentando su maillot verde. Visma y Cofidis mantuvieron siempre la diferencia alrededor de unos pocos segundos y el Alto de Aledo terminó devorando la aventura. Allí Van Aert decidió que una jornada pensada para Brennan también podía tener su firma. Primero respondió al movimiento de Eddie Dunbar y después aceleró en los últimos metros de la ascensión para coronar por delante de Santiago Buitrago y Lorenzo Fortunato. Tres puntos que le metieron todavía más en la pelea de la montaña. Tras la cima, siguió metido en carrera, controlando movimientos en un descenso que volvió a romper el grupo. A 25 kilómetros de Lorca apenas quedaban unos 80 corredores en el pelotón principal y João Almeida aparecía entre los rezagados. El esprint seguía esperando en la meta. Para llegar hasta él había que sobrevivir. Visma recompuso entonces su ejército alrededor de Brennan. Armirail, Laporte y Van Aert fueron construyendo el camino hacia Lorca. El guion parecía regresar a su cauce hasta que, a tres kilómetros de meta, Uno-X irrumpió por delante y el tren amarillo se deshizo entre bicicletas. Brennan perdió posiciones. Visma dejó de gobernar. En el último kilómetro nadie tenía realmente el control. Después de toda una tarde vigilando cada movimiento, el favorito estaba obligado a improvisar cuando ya apenas quedaba carretera. Ahí apareció Brennan. Encontró el hueco, lanzó su sprint y volvió a ganar. Coquard tuvo que conformarse con la segunda plaza. Enric Mas atravesó sin sobresaltos otra jornada vestido de rojo y LaVuelta dejó atrás Murcia con la montaña esperando de nuevo en el horizonte. La carretera había intentado desordenarlo todo: fuga, viento, abanicos, puerto, ataques y un tren perdido en el instante decisivo. Brennan fue superando cada amenaza hasta plantarse en la recta de Lorca. Allí, sin el lanzamiento limpio que Visma había preparado durante kilómetros, encontró espacio entre bicicletas, abrió gas y abrochó su tercera victoria en LaVuelta.

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