El gran debate, ¿un Tour anti-Pogacar?: "Vingegaard va a estar mucho más cerca"
Varios protagonistas analizan para MARCA un recorrido que devuelve protagonismo al reloj
¿Se puede diseñar un Tour para frenar a Tadej Pogacar? Los 71 kilómetros contrarreloj del recorrido de 2027 han reabierto una discusión que acompaña al ciclismo cada vez que aparece un dominador: hasta qué punto el terreno puede equilibrar lo que los corredores desequilibran. El reloj ofrece oportunidades a Remco Evenepoel, pero entre los testimonios recogidos por MARCA prevalece una cautela: dar más opciones a los rivales no significa haber encontrado una fórmula para derrotar al esloveno. Carlos Barredo resume esa diferencia. "Yo no diría que es antipogacar, pero sí que es verdad que es un recorrido que va a meter un poco más de picante", explica. Su interpretación apunta a la duración de la incertidumbre: "Montaña va a tener como siempre, pero es un Tour para que se llegue a la parte final de carrera con una clasificación un poco más comprimida, bajo mi punto de vista". Luis Ángel Maté va un paso más allá y cuestiona la propia premisa del debate. "A día de hoy, sobre una bicicleta no existe ningún recorrido anti-Pogacar", sostiene. Su explicación está en el repertorio del esloveno: puede atacar en las etapas de Gran Bretaña, disputar una Milán-San Remo o una París-Roubaix, ganar en la montaña y rendir contra el reloj. Cada intento de buscarle una debilidad termina encontrándose con otra de sus fortalezas. Héctor Álvarez, que reconoce no haber estudiado el trazado, responde desde una confianza parecida: "Pogacar al final es el mejor del mundo y creo que le va a dar igual que esté llano, que tenga una crono o dos". Después insiste: "Yo creo que es el mejor ciclista del mundo y lo va a demostrar en el Tour". Amets Txurruka comparte el diagnóstico, aunque deja margen a la competencia. "Opciones siempre hay, pero es muy difícil. Es muy fuerte en todos los terrenos", sostiene el excorredor del Euskaltel, que también admite no haber visto la presentación. "En la crono se defiende, así que el máximo favorito sigue siendo él". Christian Prudhomme explica el diseño desde otra perspectiva. Según las declaraciones recogidas por Cyclingnews y reproducidas por Eurosport, el director del Tour busca recuperar un intercambio entre especialistas: "Ahora es Remco Evenepoel quien gana tiempo contra el reloj, tiempo que podría perder en la montaña". Su defensa del recorrido pasa por ese equilibrio: que las diferencias obtenidas con la bicicleta de contrarreloj obliguen a otros a responder cuando lleguen las pendientes. Prudhomme recurre al duelo entre Federico Martín Bahamontes y Jacques Anquetil para ilustrarlo. El escalador podía construir una ventaja que después debía defender frente al contrarrelojista. La comparación explica la intención, aunque la polivalencia de Pogacar dificulta trasladarla al presente. Dani Clavero sí interpreta los kilómetros contra el reloj como un movimiento para estrechar la pelea. "Desde el Tour, la organización ha querido añadir un poco de igualdad dentro de esa desigualdad", apunta. Ve un guiño a las condiciones de Evenepoel, pero mantiene su pronóstico: "Mi máximo favorito sigue siendo Tadej". Además, recuerda que sus diferencias no proceden únicamente de las rampas más duras, sino también de los kilómetros posteriores a los puertos y de las subidas con menos inclinación. Pascual Momparler introduce una variable que los cálculos sobre el recorrido pueden pasar por alto: la capacidad de adaptación del propio favorito. "Ahora estamos en octubre. ¿Qué quiere decir eso? Que Tadej Pogacar tiene casi un año para prepararse mejor en crono", señala. "Es el mejor ciclista del mundo y seguro que va a mejorar sus cronos". Su argumento no se limita al talento. También apunta a los recursos de su estructura para trabajar la posición, el material y la eficiencia. "Tiene un equipo que le puede dar todo lo que necesita para ser más eficiente", afirma. Por eso, su lectura se aleja de la etiqueta anti-Pogacar: "Va a tener que exprimirse quizás un poquito más que los últimos años". El recorrido puede cambiar las prioridades de sus adversarios, pero también las del corredor al que pretenden derrotar. Si el reloj gana importancia, Pogacar dispone de meses para preparar una respuesta. Barredo sitúa la cuestión en el equilibrio que deberá encontrar Remco. Ante la estimación planteada en la entrevista de una ventaja de 58 segundos sobre Pogacar gracias a las cronos, introduce una advertencia: "El problema es que la montaña sigue marcando diferencias". El cálculo previo necesita una segunda parte: saber cuánto será capaz de defender el belga cuando la carrera se decida cuesta arriba. El exciclista menciona unas declaraciones que había leído del nuevo entrenador de Evenepoel sobre la necesidad de perder peso. "Si pierde peso y va más rápido en montaña, hay que ver hasta qué punto no pierde ese power también en contrarreloj", plantea. Elogia sus prestaciones en el Crono de las Naciones, pero condiciona cualquier previsión a conservar esa fortaleza. Mejorar subiendo sin reducir la ventaja contra el reloj aparece como el desafío. Maté también considera que el trazado abre una puerta al belga, al que sitúa entre los mejores contrarrelojistas de la historia. Sin embargo, devuelve el debate a la exigencia de los Pirineos y a la acumulación de esfuerzos: "Son tres semanas de bici, se va acumulando la fatiga y él ha demostrado que la capacidad de recuperación que tiene es un auténtico prodigio", explica sobre Pogacar. Su previsión es que ese desgaste termine reforzando al esloveno frente a sus rivales. Clavero añade otro matiz: el momento en el que se disputan las cronos. A su juicio, al final de una gran vuelta pueden reducirse las diferencias entre especialistas y corredores menos destacados en esa disciplina. El kilometraje cuenta, pero también las fuerzas que queden para aprovecharlo. El análisis de Barredo tampoco se limita a Evenepoel. "Creo que el año que viene Vingegaard va a estar mucho más cerca de Pogacar en el Tour", pronostica. La evolución del danés introduce una variable que ningún perfil de etapa puede resolver de antemano. Clavero se muestra menos favorable al encaje de Vingegaard en un recorrido con tanto peso del reloj, aunque comparte el deseo de una carrera más abierta. También menciona a Paul Seixas entre los corredores que podrían alterar el equilibrio de la general. Su expectativa es que las diferencias permitan mantener la incertidumbre más allá de la primera semana o los diez primeros días. Lance Armstrong acepta que más contrarreloj puede beneficiar teóricamente a Evenepoel, pero no considera que eso cambie necesariamente al favorito. Según recoge Ciclismoaldía de su análisis en The Move, imagina un escenario con Remco de amarillo antes de que Pogacar imponga su superioridad en la montaña. Su conclusión es contundente: "Esta carrera depende de lo que haga Tadej". Hay amenazas que no se explican contando kilómetros de crono o finales en alto. Armstrong mira hacia el arranque británico, el viento y la meteorología. Cyril Saugrain amplía igualmente el foco: en declaraciones a RTBF recogidas por Ciclismo Internacional, destaca la recuperación del reloj y las posibilidades de las jornadas onduladas. No interpreta el diseño como una operación para impedir que gane Pogacar, sino como un terreno que puede generar movimientos y sorpresas. Maté pone el acento en una primera semana que espera "muy peligrosa y muy nerviosa". Rodar delante y evitar caídas, enganchones o cortes exigirá el respaldo del equipo. "Ese es el aspecto que quizá menos controla él porque es un aspecto colectivo más que individual", explica, aunque recuerda que Pogacar también ha demostrado inteligencia y habilidad para desenvolverse en esas situaciones. Los bloques, además de proteger, pueden atacar. Álvarez introduce ese argumento desde el Lidl-Trek: "No tenemos a Pogacar en el equipo, pero creo que un equipo tan fuerte como el que tenemos podemos empezar a hacerle cara". Clavero coincide en señalar la superioridad numérica como una herramienta que esa estructura podría utilizar en determinados momentos. Josu Larrazabal describe el desafío interno de esa ambición. Disponer de numerosos líderes supone "la situación deseada por cualquier equipo de cualquier disciplina deportiva", aunque requiere "comunicación directa, clara" y decisiones que no contentarán a todos. Sus palabras no valoran el trazado, pero explican otra condición para competir: convertir la abundancia de talento en rendimiento colectivo. Barredo espera más picante; Clavero, menos diferencias; Momparler, un Pogacar obligado a exprimirse algo más. Maté recuerda que incluso un dominador debe superar tres semanas de fatiga, tensión e imprevistos. El recorrido ofrece herramientas para discutir su superioridad. Encontrar quién sea capaz de utilizarlas sigue siendo la gran incógnita del Tour.
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