¡Al palo, Azparren! Tronchon brilla en el caos de Elche de la Sierra
Este miércoles llega otra jornada con 'picante'
El ciclismo español vive días de gloria y este martes, Xabier Mikel Azparren casi regala otro éxito tras un esfuerzo valioso en la fuga. Fue el francés Tronchon quien se llevó la gloria. Hay días en los que el pelotón parece saber perfectamente hacia dónde camina y otros en los que nadie consigue imponerle un guion. La décima etapa de LaVuelta perteneció a los segundos. Bastien Tronchon ganó en Elche de la Sierra después de sobrevivir a una jornada que se fue desordenando conforme se acercaba la meta, un pequeño laberinto de ataques, persecuciones y ciclistas empeñados en llegar antes de que apareciera el sprint. Magnus Cort Nielsen fue segundo y Thibau Nys, tercero. Los 184,7 kilómetros desde Alcaraz habían amanecido con aspecto de trampa. Casi 3.000 metros de desnivel, tres puertos de tercera categoría y un terreno permanentemente quebrado que invitaba a escapar pero también permitía al pelotón mantener la esperanza. La fuga terminó reuniendo a Paleni, Gogl, Dversnes, Sütterlin, Weiss, Sinuhé Fernández e Iván Cobo, siete hombres que encontraron espacio pero nunca libertad completa. Visma y Cofidis se encargaron de que la cuerda no se rompiera. Querían otra oportunidad para sus hombres rápidos y fueron convirtiendo los minutos de la escapada en segundos. El viaje de los fugados comenzó entonces a parecer una cuenta atrás. Primero se fueron cayendo piezas. Después llegaron los ataques desde atrás. Y finalmente apareció el Puerto de Socovos para convertir la carretera en un lugar sin dueño. Dversnes resistió cuanto pudo. Gogl también. Paret-Peintre, Dunbar, Vermaeke, Elosegui, Sepp Kuss o Milan Vader probaron fortuna mientras Enric Mas vigilaba cada movimiento importante. El maillot rojo no necesitaba atacar; le bastaba con estar allí, atento, respondiendo cuando el grupo amenazaba con partirse. Era su primera jornada como líder después de Aitana y la superó sin necesidad de gastar más de la cuenta. Los últimos diez kilómetros fueron una pequeña anarquía. Dversnes y Gogl todavía conservaban unos segundos. Después Elosegui salió a buscarlos. Kuss y Vader llegaron desde atrás. Vader volvió a marcharse a 3,5 kilómetros. Brennan apareció para cerrar otro movimiento. Nadie quería esperar y, precisamente por eso, todos terminaron llegando juntos. Hasta a 500 metros de la pancarta atacaron Fedorov y Azparren, como si todavía quedara una última puerta por abrir. Tampoco funcionó. Entonces apareció Tronchon. Cuando ya no quedaba espacio para inventar nada más, el francés eligió el camino más sencillo: pedalear más rápido que todos. Lanzó su sprint y encontró el hueco que los demás habían buscado durante kilómetros. Cort Nielsen entró a su rueda y Nys completó el podio. Después de una tarde entera intentando escapar del desenlace, LaVuelta terminó encontrándolo en los últimos metros. Y Tronchon fue quien mejor supo leer el desorden. Otro tiro al poste del ciclismo patrio.
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