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Héctor Álvarez y su "nada descabellado" doblete de oro: “Quiero demostrar que España también tiene clasicómanos”

El campeón de Europa sub-23 habla con MARCA tras sacarse la espina del oro y mira al futuro sin renunciar a clásicas, pista y grandes sueños

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Héctor Álvarez llevaba tiempo rondando el oro. Se había acercado tantas veces que la medalla empezaba a pesar antes incluso de tenerla. Ahora, liberado de esa cuenta pendiente, el alicantino mira hacia delante con la misma ambición con la que siempre ha mirado las clásicas. Atiende a MARCA antes de la cita de este miércoles, donde buscará el doblete en la crono. Pregunta. Después de tantos tiros al poste, con bronces, platas… ¿qué significó por fin ese oro en la ruta sub 23 del Europeo? Respuesta. Mucho. Al final, como has dicho, llevaba todo el rato persiguiendo ese maillot y tener algo de recompensa, la máxima recompensa después de todo el trabajo, ha ayudado mucho a toda la selección. Para la selección y para mí ha sido como quitarnos un peso de encima. Sabíamos que estábamos tirando tanto a puerta que al final uno tenía que entrar. Hemos podido conseguir el objetivo que nos pusimos a principio de temporada. P. Ya desde el Mundial de Suiza se quedó con la sensación de que tenía que ganar un oro. R. Eso es. Desde segundo año de juveniles, con el sexto en el Mundial y el segundo en el Europeo; luego, el primer año de sub-23, con el cuarto en el Mundial y tercero en el Europeo… Cada vez me veía más cerca. Y ahora, en este Mundial, hice segundo y dije: “Ostras, ya solo queda ganar”. Creo que me he quitado todo ese estrés que tenía de querer ganar. A ver si ahora, después de esta, siguen llegando más. P. Después de la plata en el Mundial, tras la victoria de Barry, dio un golpe al manillar. Alguien podía pensar: “Plata y no está contento”. ¿Qué pasó? R. Contento estaba luego, pero en el momento, cuando sabes que eras el más fuerte del grupo y que igual nos despistamos y salimos un poco más tarde, ya era tarde y no pudimos pillarlo. Ver que ganas el sprint del grupo y que igual eras el más fuerte sí que es verdad que te frustra un poco. Pero luego lo ves desde fuera y estás contento. P. En el Europeo, sabiendo que era uno de los favoritos, ataca, le cogen… Fue una carrera loca. ¿Cómo se gestiona todo eso? R. Salíamos como favoritos con la selección y sabíamos que nos tocaba asumir la responsabilidad desde el principio. Creo que la cogimos bien, mandamos como queríamos llevar la carrera y, cuando tuve el momento, sabía que tenía que ir un poco por delante porque la subida [inaudible]. Gané un poco de tiempo en el llano y me pillaron arriba, pero ya iban muertos y venía otra vez mi terreno. Supe que podía abrir hueco. P. Es una rara avis en España: un clasicómano en un país acostumbrado a vueltómanos y escaladores. ¿Siente que va un poco a contracorriente? R. Desde pequeño, cuando ya vi qué tipo de físico iba a tener, sabía que me gustaban las clásicas. Cuando me siento en el sofá, lo que me gusta es ver las clásicas. Aunque no hubiera mucha gente aquí en España, porque, como dices, estamos más centrados en vueltómanos y escaladores, te fijas un poco en el exterior, viendo a Pedersen, Van Aert, Van der Poel… A mí eran esos tipos de ciclistas los que me gustaban y estoy yendo un poco en esa dirección también. P. ¿Cómo es la historia del casco con Pedersen? R. Sí. En Boucles de la Mayenne me puso la pegatina de su cara ahí y me dijo que hasta que no ganara no me la podía quitar. Al fin he podido ganar y me la podré quitar. P. Si pudiera ganar una sola carrera en toda su trayectoria, ¿cuál sería: Flandes, Roubaix, Mundial…? R. El Mundial. Quiero ser campeón del mundo. P. Sin dudar de ninguna forma. R. Sí, siempre lo he dicho. Si quiero ser una cosa es campeón del mundo algún día. Y luego, si no es con la selección, me gustaría ganar Flandes. P. ¿Qué le ha enseñado la pista que pueda utilizar en carretera? ¿Sigue con los planes de compatibilizar ambas? R. Sí. La verdad es que me están ayudando mucho las dos selecciones y el equipo. Están todo el día en contacto para que pueda compaginar las dos. Como he dicho, mi sueño sigue siendo llegar a Los Ángeles, pero todavía queda un poco. Si puedo compaginar las dos sería lo mejor. P. Quienes le conocen siempre dicen que, para la edad que tiene, todavía no ha ido al cien por cien y que conserva mucho margen de mejora. También ha llevado una progresión a fuego lento con el equipo. ¿Siente que ha ido despacio? R. Yo creo que sí. Se me puede ver un poco también en el físico. Creo que tengo mucho por mejorar, tanto en entrenamiento como en nutrición y un poco en todo. Era una cosa que le pedía al equipo: que me diera tranquilidad. Desde pequeño siempre me lo he tomado como un juego y sigo tomándomelo así. Creo que cuando me dejan espacio para que siga siendo como una diversión es cuando más ando. Poco a poco toca ir profesionalizándose un poco más. Está claro que el año que viene ya sí que tengo que ir con todo, porque al final es estar en la máxima categoría y es el momento de poner todas las cartas encima de la mesa. Espero dar un salto de calidad que se note. P. Ha contado que trabajar para Ayuso también enseña a ser líder. ¿Qué ha aprendido de Juan y qué clase de corredor quiere ser? R. Me gustaría ser un clasicómano. Un clasicómano que luego pueda ayudar a un gran líder en las montañas es algo especial también. Tener más oportunidades en las clásicas y luego poder echar una mano a un gran líder en las grandes montañas. P. ¿Qué espera de la crono del miércoles? ¿Habrá doblete dorado? R. Ganar también. Creo que es un buen objetivo plantearse el doblete y no es nada descabellado viendo el recorrido. Pero hay que ver cómo recupero después de la ruta porque, como te dije, el cuerpo se ha relajado mucho y ahora hay que ponerlo otra vez en marcha para la crono. P. Lo que está consiguiendo España entre Mundial y Europeo, con Benja Noval, Alejandra Neira… ¿Cómo se está viviendo desde dentro? R. Va muy bien. Al final es un grupo que estamos repitiendo desde el Europeo, el Mundial… Nos conocemos todos desde hace mucho tiempo y ver que estamos cumpliendo nuestros sueños y andando así de bien es algo inolvidable. P. ¿Qué parte de la vida de un chico de su edad le está costando más perderse por el ciclismo? R. Estar tantos días fuera de casa, sin ver a la familia, es un poco difícil. Ahora, por ejemplo, salí el 28 de agosto y todavía no he vuelto a casa. No volveré hasta el 22 de octubre. Echas de menos a la familia y a los amigos de allí. Cuesta un poco, pero es un sacrificio que hay que hacer y lo tengo muy bien asumido. P. Cuando le llaman el futuro del ciclismo español, ¿le ilusiona o le mete presión? R. Ilusiona. Al final viene una generación muy fuerte y vamos a tener que demostrar que España no solo tiene escaladores, sino que también tiene clasicómanos y que queremos ser los mejores. Es algo muy guay, que tenemos que coger desde abajo, con humildad, con ganas, y sacar a España adelante para que sepan que somos los mejores en esto. P. Si consigue el doblete de oro, ¿cómo lo va a celebrar? ¿Dónde va a colgar las medallas? R. Tengo una tradición: todas las medallas que consigo las tiene mi abuelo en su habitación. Ahí creo que irán los dos oros, espero. Y celebrarlo… todavía me queda un poco de temporada, así que lo pensaré más tarde. Voy a París-Tours sub-23 para poder lucir el maillot sub-23 y luego al Mundial de China. Todavía quedan las últimas carreras.

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Tuesday, October 6, 2026

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