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Así será el Tour de Francia 2027: dos cronos, el Grand Colombier y un desenlace de fuego en los Pirineos

La 114ª edición arrancará el 2 de julio en Edimburgo y terminará el 25 en París

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El Tour de Francia 2027 ya tiene dibujado su campo de batalla. De Edimburgo a los Campos Elíseos, del paisaje británico a las grandes montañas francesas, la próxima edición propone un viaje con dificultades repartidas y un desenlace especialmente exigente. Dos contrarrelojes individuales, un primer gran examen en el Grand Colombier y los Pirineos como última frontera componen el esqueleto de una carrera que se disputará del 2 al 25 de julio. La 114ª edición empezará un viernes y recorrerá Escocia, Inglaterra y Gales antes de desembarcar en Francia. Después llegarán las carreteras expuestas de Normandía, las trampas de Bretaña, la primera lucha contra el reloj y un bloque montañoso que comenzará antes del segundo descanso. El recorrido ofrece distintos caminos para construir una ventaja, pero también muchos lugares donde perderla. La Gran Salida tendrá como escenario Edimburgo, desde donde el pelotón viajará hasta Carlisle. La segunda jornada unirá Keswick y Liverpool, mientras que la tercera enlazará Welshpool con Cardiff. Esa última etapa británica, con perfil de clásica, introduce una primera advertencia: los aspirantes a la general tendrán que estar atentos mucho antes de que aparezcan los grandes puertos. El lunes 5 de julio llegará la primera jornada sin competición, destinada al traslado hacia Francia. Será una de las particularidades del calendario: tres días de descanso o transferencia, consecuencia de ese arranque adelantado al viernes y del salto desde territorio británico. La carrera se reanudará el martes 6 en Cherbourg-en-Cotentin, con una jornada en la que el viento y la amenaza de abanicos pueden dar trabajo a los equipos de los favoritos. Después llegará el trayecto entre Pontorson y Plumelec, antes de una sexta etapa entre Vannes y Angers. Será un inicio para medir fuerzas, disputar oportunidades y gestionar riesgos. Los velocistas encontrarán terreno para buscar protagonismo, aunque el paso por Bretaña obliga a mirar más allá de una posible llegada masiva. Cada repecho, cada estrechamiento y cada cambio de dirección pueden convertir una jornada aparentemente secundaria en un problema para la clasificación. La primera gran referencia entre los aspirantes llegará el viernes 9 de julio, con la contrarreloj individual entre Blois y Chambord. El reloj empezará a ordenar la general antes de la montaña y obligará a los escaladores a valorar cuánto tiempo pueden permitirse perder. Para los corredores más completos será una oportunidad de tomar la iniciativa. Tras la llegada a Le Creusot, en una etapa con salida en Bourges, el Tour cambiará de dimensión. El domingo 11, la novena jornada partirá de Villars-les-Dombes, en el Parc des Oiseaux, y terminará en el Grand Colombier. Allí llegará el primer gran final en alto, una frontera entre quienes han sobrevivido al arranque y quienes pueden aspirar a conquistar la carrera. El Grand Colombier cerrará el primer bloque competitivo con una exigencia muy distinta a todo lo anterior. Después de la crono de Chambord, la montaña ofrecerá a los escaladores su primera gran ocasión de responder. La combinación de ambos esfuerzos permitirá empezar a interpretar la general con mayor perspectiva. El descanso del lunes 12 precederá a dos jornadas de especial importancia: Annecy–Sallanches, el martes 13, y Cluses–Les Saisies, el miércoles 14. Dos etapas exigentes y consecutivas que pondrán a prueba la recuperación, la profundidad de los equipos y la capacidad de los líderes para sostener su rendimiento. El paso por los Alpes tendrá así continuidad después del Grand Colombier. No bastará con una buena subida aislada: habrá que encadenar esfuerzos y administrar las fuerzas en un momento en el que todavía quedará mucha carrera. La duodécima etapa llevará al pelotón desde Chambéry hasta Valence. Después llegarán Aubenas–Montpellier y Montpellier–Mende, antes de cerrar la segunda semana con Rodez–Albi. Mende añade otro punto de tensión a ese tránsito hacia el suroeste: una llegada que obligará a los favoritos a mantener la concentración entre los dos grandes bloques montañosos. Tras el descanso del lunes 19, el Tour afrontará una jornada decisiva: la segunda contrarreloj individual, en Toulouse, el martes 20 de julio. Su posición dentro del recorrido multiplica su importancia. Con el desgaste del Grand Colombier y los Alpes en las piernas, el reloj fijará las necesidades de cada favorito antes de los Pirineos. Quien salga con ventaja tendrá que defenderla en las últimas montañas; quien ceda tiempo conocerá el tamaño de su obligación de atacar. La decimoséptima etapa unirá Muret y Pau. Será la antesala del gran desafío pirenaico, con una llegada que precederá a dos días capaces de cambiar el destino del amarillo. El jueves 22 aparece señalado como una de las fechas fundamentales de esta edición. La etapa entre Pau y Saint-Lary-Soulan, con final en el Col du Portet y paso por el Tourmalet, concentra buena parte de la dureza del desenlace. Su ubicación, a tres días del final, convierte esta jornada en una oportunidad decisiva para los escaladores. A esas alturas, las diferencias de la crono de Toulouse seguirán muy presentes, pero las fuerzas ya estarán condicionadas por casi tres semanas de competición. El Portet será un escenario para defender el amarillo o intentar arrebatárselo a su dueño. Y todavía quedará montaña. Al día siguiente, Hásparren–Laruns ofrecerá otra jornada exigente, la última gran ocasión para mover la general en ese terreno. El Tour obligará a encadenar dos esfuerzos cuando el margen de recuperación sea mínimo y cualquier debilidad pueda resultar definitiva. La vigésima etapa, entre Maubourguet y Libourne, conducirá la carrera hacia su cierre. El domingo 25, el pelotón partirá de Saint-Quentin-en-Yvelines rumbo a París, con Montmartre y los Campos Elíseos como escenarios del último capítulo. El camino hacia el amarillo queda trazado: salir indemne de Gran Bretaña y del viento, responder en las dos cronos y llegar con fuerzas al desenlace pirenaico. Entre el Grand Colombier y el Portet habrá terreno para construir un Tour. Y hasta Laruns, oportunidades para darle la vuelta. Allí se espera a Tadej Pogacar, el actual ganador.

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Thursday, October 22, 2026

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