SOS por calor: Enric Mas avisa y LaVuelta ya trabaja en un 'Plan B' ante una situación extrema
La organización, según ha podido saber MARCA, prepara una reducción del recorrido este domingo entre Palma del Río y Córdoba ante las altas temperatura
El calor ha dejado de ser un invitado incómodo para convertirse en uno de los grandes enemigos de LaVuelta. Andalucía está sometiendo al pelotón a un castigo diario que ya va mucho más allá de la dificultad deportiva y la organización se prepara para tomar una decisión excepcional. Según ha podido saber MARCA, la etapa de este domingo entre Palma del Río y Córdoba será seguramente reducida (a falta de confirmación oficial) por las elevadísimas temperaturas previstas durante las horas de carrera. Los detalles definitivos del recorte deberán concretarse, pero la intención es evitar que los corredores permanezcan durante casi cinco horas expuestos a otro día de calor extremo. El recorrido inicialmente programado contempla 189,7 kilómetros entre Palma del Río y Córdoba, una jornada de media montaña con continuos repechos y tres puertos puntuables. Sobre el papel no es uno de los grandes días de montaña de esta edición, pero ahora mismo la principal dificultad no aparece dibujada en el perfil. Está en el termómetro. La previsión para este domingo vuelve a colocar a Córdoba cerca de los 40 grados. La última predicción de AEMET sitúa la máxima en la capital cordobesa alrededor de los 39ºC, con una sensación térmica que puede alcanzar los 41, mientras que en Palma del Río, punto de salida de la etapa, las previsiones manejadas durante las últimas horas han llegado a señalar máximas de 41 grados. Todo ello después de una semana asfixiante en la provincia, donde se han superado ampliamente los 40 grados y el aeropuerto de Córdoba llegó a registrar 43,1ºC el jueves. La alarma lleva varios días instalada dentro del pelotón. El viernes, camino de Loja, los ciclistas volvieron a competir con temperaturas extremas y Enric Mas, precisamente uno de los corredores que mejor se desenvuelve con calor, fue quien puso palabras a la preocupación general. “Si hace más calor que hoy tendremos que hacer una reunión entre todos porque sería peligroso salir”, señaló el líder de LaVuelta. Durante aquella jornada llegaron a registrarse valores de hasta 41 grados. Ya no se trata únicamente de rendimiento. Los equipos están librando una carrera paralela contra la deshidratación y el aumento de la temperatura corporal. Chalecos refrigerantes antes de la salida, hielo en la nuca, medias con hielo, bidones congelados y un constante ir y venir de auxiliares se han convertido en parte del paisaje. El consumo de agua se ha multiplicado: un equipo como Movistar puede pasar de alrededor de 80 bidones en una jornada convencional a acercarse a 250 en un día de calor extremo. La propia carrera ya reaccionó antes del fin de semana. Para las etapas 14 y 15, el Comité de Comisarios autorizó de forma excepcional el uso de bolsas de avituallamiento durante prácticamente todo el recorrido y la entrega desde los coches de equipo, una medida pensada especialmente para facilitar que cada corredor pueda recibir varias botellas de agua. El objetivo es que el acceso al líquido no dependa de los puntos habituales de avituallamiento. Pero para el domingo se quiere ir un paso más allá. El plan pasa por reducir la exposición de los corredores al horno cordobés recortando la etapa. Será una modificación condicionada exclusivamente por la seguridad, después de varios días en los que el mercurio ha convertido incluso jornadas aparentemente sencillas en auténticas pruebas de supervivencia. El calor siempre ha formado parte de LaVuelta. Septiembre, Andalucía y las grandes carreteras abiertas al sol pertenecen a su historia. Lo extraordinario esta vez es la duración y la intensidad del episodio. Los ciclistas llevan días buscando cualquier sombra, vaciándose bidones sobre la cabeza y llegando a los autobuses con el cuerpo al límite. Este domingo, antes incluso de que se dé la salida, LaVuelta ya tendrá un rival al que no se puede atacar ni dejar atrás. El termómetro también está compitiendo. Y esta vez ha obligado a cambiar la carrera.
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