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Thursday, September 10, 2026

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Cycling

Una obsesión que llega una década después; Enric Mas se juega La Roja: "Toda España está con nosotros"

El balear se juega este jueves gran parte de sus opciones de éxito en una crono donde se enfrenta a Roglic, gran experto de la modalidad y vencedor cuatro veces de esta cita

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Movistar vuelve a mirar a LaVuelta desde arriba. No desde el recuerdo de otros tiempos ni desde la nostalgia de una grandeza pasada, sino desde algo mucho más poderoso: la posibilidad real de volver a ganar. Diez años después del triunfo de Nairo Quintana, el equipo español ha llegado a la última semana con Enric Mas vestido de rojo, con margen sobre sus rivales y con esa sensación difícil de explicar que aparece cuando todo empieza a encajar. Las piernas responden, el bloque funciona y la carrera, por fin, parece ofrecer una oportunidad que no conviene dejar escapar. No es sólo la clasificación. Es la manera. Mas ha estado donde tenía que estar cada vez que LaVuelta ha levantado la voz. Ha respondido en la montaña, ha sabido medir sus ataques y ha encontrado alrededor un equipo mucho más sólido, maduro y convencido que en otras ocasiones. Movistar corre para ganar. Y ese cambio se nota en cada relevo, en cada decisión y en la manera de proteger a su líder frente a cualquier imprevisto capaz de arruinar tres semanas de trabajo. Carlos Canal, Raúl García Pierna, Pablo Castrillo y el resto del bloque han asumido esa misión con naturalidad. Evitar riesgos, cerrar huecos, acompañar a Mas y mantenerlo lejos de caídas, averías o trampas absurdas. Todo cuenta cuando el premio es tan grande. José Joaquín Rojas lo resume con una frase que sirve casi como filosofía de estos días: “El ciclismo te da cien días malos para uno de gloria, pero ese día merece la pena”. En Movistar saben que ese día -sin contar que ya llegó en Aitana- puede estar ya muy cerca. También Mas parece otro. Más tranquilo, más firme, menos condicionado por el ruido que tantas veces rodeó sus grandes vueltas. El rojo no le ha pesado. Lo ha llevado con autoridad, respaldado por una renta de 2:10 sobre Primoz Roglic y por una montaña en la que, esta vez, ha sido él quien ha marcado el paso. Pero precisamente por eso nadie se permite relajarse. Porque al otro lado espera un corredor que ha ganado cuatro veces LaVuelta y que convirtió durante años la contrarreloj en una de sus armas más crueles. Y ahí empieza el examen definitivo. Todo lo construido en la montaña desemboca ahora en 32,1 kilómetros entre El Puerto de Santa María y Jerez de la Frontera. Una carretera sin refugio, sin compañeros, sin posibilidad de esconder un mal día. Movistar lleva “meses preparando esta cita como si fuera una carrera dentro de la carrera”: pruebas aerodinámicas, tejidos, casco, bicicleta, posición, manillares personalizados y horas de trabajo lejos de las cámaras. Iván Velasco insiste en quitarle dramatismo y habla de “una crono más”, pero nadie dentro del equipo desconoce lo que realmente está en juego. Las cuentas también están hechas. Movistar calcula que, si ambos rinden a su máximo nivel, Mas “debería perder entre 50 segundos y 1:20 respecto a Roglic”. Red Bull-BORA estira la horquilla hasta “el minuto y medio” según explica Patxi Vila a este medio. El historial favorece al esloveno, sí, pero nunca Mas había llegado a una contrarreloj decisiva con tanto margen, tanta confianza y la sensación de haber sido superior durante buena parte de la carrera. Una jornada capaz de convertir una gran carrera en historia para siempre de Movistar. Ahora desaparece todo lo demás. Hoy sólo estarán Mas, Roglic (porque el propio Gall -segundo en la general- reconoció que le basta con “sobrevivir” en una disciplina que no es la suya), dos bicicletas y un reloj capaz de comprimir diez años de espera en poco más de media hora. Después quedarán Peñas Blancas, el Collado del Alguacil y Granada, pero antes LaVuelta tendrá que pasar hoy por Jerez. Allí, Movistar sabrá si está rozando la gloria o si la carrera vuelve a abrirse de par en par. Y allí también, en cada curva y en cada segundo, Enric se jugará cuánto pesa realmente el rojo. Aunque no quiera pensar demasiado en ello, en Movistar confirman que La Roja es “una obsesión.

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