Jarno Widar somete a Pidcock y se doctora en Tre Valli Varesine
El belga logra su primera victoria profesional tras imponerse con autoridad al británico de Pinarello Q36.5 y a Jorgenson con un esprint demoledor
La trayectoria de Jarno Widar dio un salto definitivo hace apenas un mes con su debut en La Vuelta. Tras un deslumbrante periplo en júnior y sub-23 —donde conquistó el Giro Next Gen 2024 por delante de Pablo Torres y Pau Martí—, el aterrizaje del joven talento belga en el WorldTour fue demasiado traumático, lastrado por las lesiones y la enfermedad. Sin embargo, Widar encontró su punto de inflexión en la ronda española, firmando una sensacional segunda plaza en Andorra el día en que Pogacar parecía sentenciar la carrera. En otoño, en una clásica de prestigio como los Tre Valli Varesine, Widar se estrenó a lo grande sometiendo a todo un capo como Tom Pidcock, al que, después de 196 kilómetros y 3100 metros de desnivel, derrotó con un esprint fulminante a 300 metros de meta ante el que la estrella británica nada tuvo que hacer. A 25 de meta, comenzó a hervir la carrera cuando Quinn Simmons, alto, espigado y potente, dinamitó una clásica que languidecía tras la captura de la fuga. El ataque del Capitán América violentó la cosa y seleccionó un grupo en el que quedaron los Pidcock, McNulty, Narváez, Healy, Mas y un Widar que entraba a todas. Saltó Zana, inédito en carreras de nivel en su primer curso en Soudal, y llegó la criba definitiva. Pidcock tensó en el rampón posterior. No amagó como en Montreal, atacó y abrió un hueco enorme al que se apuntaron Widar y un Jorgenson que se hacía el remolón con los relevos. Se quemó el británico que recriminó con aspavientos la falta de ayuda del norteamericano de Visma cuando sobrevivían con apenas 15 segundos. Reaccionó Jorgenson tras la bronca de Pidcock y los tres llegaron a la tachuela final con unos jugosos 30 segundos de margen. Lo intentó Enric con Pelayo Sánchez, pero nunca llegaron a inquietar al trío ganador. Todo parecía atado para Pidcock, sobre el papel más rápido que sus dos rivales en un esprint con desnivel. La apuesta era clara, pero el británico de pronto frenó. Especuló mirando atrás, jugueteando con sus rivales, y Widar le cogió la matrícula. Desde atrás, el belga demarró con 300 metros por delante y su rueda fue inalcanzable. Celebró con mucha rabia. Jarno Widar ya gana en las grandes ligas.
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