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Thursday, August 27, 2026

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Cycling

Pogacar arrasa Andorra y sentencia LaVuelta

El esloveno liquida la general dejando a Roglic a 3:21, tras rematar en solitario una exhibición de 50 kilómetros que nació en el infierno de Beixalís.

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En su retorno a La Vuelta, Pogacar conquistó la primera etapa de montaña, en Andorra, enviando el último y definitivo mensaje a sus rivales. Alcanzó sus límites habituales con esa maestría para el ataque lejano, exhibiendo una superioridad aplastante. Ocurre a veces que, a fuerza de contemplar lo extraordinario a diario, termina pareciendo rutina, cuando lo que para Pogacar es cotidiano, para el resto de los mortales —sin importar la época o el tiempo vivido— resulta un imposible. En el Principado pirenaico, machacó como de costumbre, dejó sentenciada la general y llamó a la puerta de esa sala reservada a los ocho colosos que han conquistado la triple corona. El pelotón sabía la suerte que iba a correr: "Nos meterá el palo en Ordino o Beixalis y se acabó la general", confesaba en Mónaco un ciclista español a MARCA, y la estocada llegó a 51 de meta, en las rampas más infernales de Beixalis (6,5 km al 8,5%) —el muro que Andorra construyó para el doloroso disfrute de los cicloturistas en 2015—; el ciclista que solo compite con la historia, dictó sentencia. Pogacar volvió a retorcer el pulgar señalando muerte con un latigazo al que Gall osó contestar. El austriaco fue ajusticiado a ritmo, en otro de los tramos marcados en negro en el perfil. Y así fue como Pogacar liquidó LaVuelta. Coronó triunfal en solitario y comenzó a negociar el Coll del Ordino: 1:52 de ventaja sobre el furgón de comparsas, que ya comenzaban a posicionarse por las migajas. El interés pasaba por ver con cuanto tiempo liquidaba la clasificación. Los tres minutos con los que especulaban sus rivales se iban a quedar cortos. El recital del esloveno llega acompañado de un hito histórico, uno de esos registros personales que sirven para alimentar el apetito del extraterrestre. Demarró a 50 kilómetros de la meta en el que supone su ataque ganador más lejano en una gran vuelta. Hasta ahora, sus mayores cabalgadas habían sido los 43 kilómetros de la sexta etapa del Tour de 2026, camino de Gavarnie-Gèdre; los 39 kilómetros de La Vuelta 2019, cuando venció en la Plataforma de Gredos; y los 34 kilómetros de la vigésima etapa del Giro de 2024, con final en Bassano del Grappa. La opción de intentar el ataque ganador a 100 kilómetros, como hizo en el Mundial de Zúrich, terminará llegando. Cero dudas tratándose de Tadej. Enric Mas es de los que quiere pelear las migas que deja Pogacar. El balear, en un terreno que conoce al detalle y en la gran vuelta que mejor le sienta, comandó las operaciones en el grupo perseguidor. Mostrándose solvente, martilleó a un elenco de aspirantes a la foto final de muchos kilates como Gall, Onley, Kuss y un Roglic atropellado hace un mes y ahora poniendo el pecho cuando la carrera lo requería. Lograron soltar a Carapaz, pero no lograron librarse de él. El líder de EF sacó su rabia sempiterna y, con Widar, Muhlberger y Skjelmose, logró enlazar en el descenso hacia La Comella, el puerto que da nombre a la cárcel de Andorra. Allí, Onley fue implacable. Agarrado de abajo, se encorvó en máximo esfuerzo para echar el resto, soltando a Carapaz y apretando la clavija a Roglic. Enric se falcó con todo a Gall presentando su candidatura al podio. Skjelmose explotó en las primeras rampas. Widar fue el primero en el grupo de los mortales. Por delante, el extraterrestre era inevitable. Pogacar entró en meta con más de cuatro minutos de ventaja. 39 de media en un día de montaña. Deja a Roglic, segundo a 3:28, y a Enric a 3:32. Fue bonita LaVuelta 2026. Habrá que aguardar a la próxima París-Roubaix, la única cita que todavía parece despertar la curiosidad del mejor de todos los tiempos.

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