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Tuesday, September 8, 2026

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Cycling

Elósegui, el ciclista diferente que habla japonés y brilla en LaVuelta, ante el abismo: “Si no sale nada, me retiro”

El corredor del Kern Pharma atraviesa LaVuelta a buen nivel, confía en que el equipo pueda encontrar la victoria que persigue y admite en MARCA que, a día de hoy, no seguirá en 2027

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Iñigo Elósegui pedalea estos días con dos carreras abiertas al mismo tiempo. Una transcurre por las carreteras de LaVuelta, donde el combativo Kern Pharma sigue buscando esa victoria que premie todo el trabajo realizado durante tres semanas. La otra se libra lejos de las cámaras y quizá sea todavía más difícil: encontrar un equipo que le permita seguir siendo ciclista profesional la próxima temporada. A sus 28 años, el vasco reconoce que su futuro está completamente en el aire y no esquiva el escenario más duro. “De momento no tengo nada para mi futuro. En principio, si no sale nada, retirarse es lo que toca”, admite sincero a MARCA. La frase golpea todavía más cuando se mira hacia atrás. Elósegui fue uno de los grandes proyectos del ciclismo español de su generación. Campeón de España sub-23 en 2018 después de una exhibición de casi 60 kilómetros en solitario, vencedor del prestigioso Memorial Valenciaga un año después y corredor destacado en el Giro sub-23, aterrizó en Movistar en 2020 después de formarse en Lizarte. Alto, potente, buen rodador y capaz de defenderse en la montaña, parecía tener por delante una larga carrera en el WorldTour. Pero aquellos años nunca terminaron de ofrecerle continuidad. Entre molestias físicas, caídas y problemas que llegaron a mantenerle meses fuera de competición, su progresión se fue frenando cuando debía acelerar. En 2021 sufrió especialmente: una lesión en la zona de la cadera le apartó durante meses y posteriormente pasó un COVID que le dejó una importante fatiga y dolor en el pecho. El ciclismo que parecía abrirle todas las puertas empezó a cerrárselas demasiado pronto. Tuvo que reconstruirse lejos de aquel escaparate. Después de su etapa en Movistar regresó al entorno de Kern Pharma, una estructura muy vinculada a aquella Lizarte en la que había crecido como corredor. Una especie de vuelta a casa para recuperar continuidad, confianza y, sobre todo, el placer de sentirse ciclista otra vez. Por eso tiene algo de cruel que la amenaza de quedarse sin sitio reaparezca precisamente ahora, cuando está enseñando en LaVuelta que todavía tiene mucho ciclismo dentro. La paradoja es que la incertidumbre llega cuando Elósegui está dejando muy buenas sensaciones en la ronda española. No porque haya descubierto de repente una versión desconocida de sí mismo, insiste, sino porque LaVuelta ofrece un escaparate que otras carreras no tienen. “La verdad es que me estoy encontrando bastante bien. En todas las etapas tenemos algo que decir, estamos en la pelea”, explica. Elósegui rebaja, sin embargo, cualquier discurso sobre una transformación repentina. No hay cifras extraordinarias escondidas detrás de su rendimiento. “Realmente tampoco es que haya cambiado mucha cosa. No tengo récord de vatios ni nada. Me encuentro a buen nivel”. La diferencia está en dónde se produce: “LaVuelta tiene mucha más repercusión. En otras carreras a veces no se ve tanto lo que haces. Muchas veces toca trabajar para los compañeros, colocarles antes de los puertos... Aquí ha habido algún día en el que he tenido la oportunidad de tener mi opción y el nivel que tengo normalmente ha salido a relucir. Estoy contento, pero tampoco estoy mucho mejor que otras veces”. Ese perfil de corredor dispuesto a gastar sus fuerzas para los demás explica también parte del problema que afronta en el mercado. El trabajo invisible sostiene equipos, pero rara vez llena titulares. “Soy un corredor difícil porque el trabajo que hago luce menos. Es complicado para los equipos confiar en corredores así”, reconoce. Por eso contempla ya una retirada que hace apenas unos años probablemente habría parecido demasiado temprana. “La opción más sensata, si no sale nada, es retirarse. Cada vez está más complicado, pero hay que seguir peleando”. El ciclismo, además, nunca ha sido el único mundo de Elósegui. Estudió Administración y Dirección de Empresas, pasó siete años estudiando música y siempre ha mostrado una curiosidad poco habitual dentro del pelotón. Una de sus grandes pasiones está a más de 10.000 kilómetros de Euskadi: Japón. El manga y el anime fueron la puerta de entrada, pero la afición terminó convirtiéndose en algo mucho más profundo. Empezó a estudiar japonés, viajó al país en octubre de 2019 y llegó incluso a expresarse públicamente en el idioma. En 2022 protagonizó una larga conversación en Japonizados Podcast dedicada precisamente a explicar esa relación con una cultura que le atrapó mucho antes de ser profesional. Mientras otros corredores desconectan del ciclismo mirando más ciclismo, Elósegui siempre ha buscado ventanas hacia otros lugares. Aunque la bicicleta sí estaba escrita en casa. Es nieto de José Antonio Momeñe, uno de los grandes ciclistas españoles de los años 60, cuarto en el Tour de Francia de 1966 y ganador de etapas tanto en el Giro como en la Vuelta. Curiosamente, Momeñe nunca quiso empujar a su nieto hacia el oficio que él conocía demasiado bien. Sabía cuánto costaba vivir encima de una bicicleta. Elósegui quería ser futbolista del Athletic antes de terminar siguiendo, casi de manera natural, el camino familiar. Su abuelo murió en 2010 y no llegó a verle desarrollar la carrera que ahora, tantos años después, pelea por prolongar. La incertidumbre individual corre paralela a la que rodea al propio Kern Pharma. El equipo continúa buscando una solución que permita garantizar su proyecto y Elósegui admite que, por ahora, no hay novedades. “Sobre el patrocinador no hay noticias nuevas, por desgracia. Ojalá las hubiese. Juanjo Oroz sigue trabajando en ello y luchará por conseguirlo cuanto antes. Nosotros seguimos igual que todos los demás, centrados en correr”. Y correr significa todavía intentar marcharse de LaVuelta con una victoria. El cansancio empieza a instalarse en el pelotón, pero Elósegui asegura que dentro del Kern Pharma no aparecen todavía síntomas de derrumbe. “Yo creo que va a llegar esa victoria que estamos peleando tanto. Nos vemos todavía con buena cara. Se nota el cansancio, pero no estamos en ese punto de bajón o de cansancio extremo. Seguimos andando muy bien”. La tercera semana será el último examen. El equipo mantiene posibilidades en terrenos diferentes y el vasco cree que todavía quedan suficientes oportunidades para romper la carrera. “En la tercera semana hacen falta fuerzas y ganas. Quedan etapas bonitas, tanto los sprints con Brustenga como la montaña, donde tenemos un buen equipo. Creo que podemos pelear por la victoria”. Para él, sin embargo, el recorrido ofrece menos margen del que le gustaría. Echa de menos una jornada de media montaña desordenada, de esas en las que las jerarquías desaparecen y una fuga puede terminar convirtiéndose en una batalla sin dueño. “Al no haber una etapa de media montaña que dé más juego, para mí se queda un poco descafeinado”, reconoce. Por eso tendrá que buscar sus oportunidades dentro de jornadas diseñadas, sobre el papel, para otros corredores. “Me gustaría meterme en alguna fuga en los días de montaña y ayudar a uno de nuestros escaladores para que la escapada pueda llegar. Y en los días de sprint, lo mismo: si se lía mucho la carrera y puede salir una buena fuga, intentar estar ahí y después disputar el sprint”, explica. “Son días muy marcados para sprinters y escaladores”. Elósegui sabe que cada esfuerzo ahora cuenta doble. Cada kilómetro delante, cada trabajo que las cámaras consigan recoger y cada oportunidad que aparezca durante esta última semana pueden acercarle también a la victoria que busca fuera de la carrera: continuar siendo profesional. Hace siete años entró en Movistar como una de las promesas más interesantes de su generación. Después llegaron lesiones, pasos atrás, reconstrucciones y kilómetros lejos de los focos. Ahora LaVuelta vuelve a ponerle delante de todos. Quizá en el momento en el que más lo necesita.

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