Ion Izagirre se despide en MARCA: “Me iba a ir con tristeza, no era el final que tenía pensado”
El guipuzcoano, que estará finalmente en Il Lombardía este sábado pese a la caída que le había obligado a parar, habla con este medio antes de la que será su última carrera
Ion Izagirre obró el milagro para poder estar en el escenario de su despedida. Una caída entrenando y una mano dolorida parecían haberle robado el final que había imaginado, pero el guipuzcoano apuró los plazos y consiguió llegar a Lombardía para poner el último dorsal a una carrera inolvidable. Ion se marcha así como quería: sobre la bicicleta, con una victoria todavía reciente, el respeto intacto del pelotón y la tranquilidad de quien entiende que ha llegado el momento de dejar la carretera atrás y volver la mirada hacia casa. Pregunta. ¿Cómo ha vivido este final de temporada tan extraño con victoria y lesión que le trastocó los planes? El martes no iba a estar en Lombardía... y finalmente viajó este miércoles. Respuesta. Pues estaba con tristeza. No sé cómo definirlo, pero un poco triste, ¿no? Acabar así, pudiendo acabar corriendo carreras en Italia... Tenía pensado hacer Agostoni, Tre Valli y Lombardía, pero esa caída al final me ha trastocó los planes. Por suerte, al final decidí viajar este miércoles para poder correr en Il Lombardía aunque no llego como quisiera. P. ¿Cómo fue la caída? R. Fue entrenando, iba solo. Había llovido por la noche, estaba el asfalto un poco mojado y en una bajada se me fueron las ruedas. Al caer apoyé la mano y la verdad es que no tengo ninguna otra herida de ningún tipo. Solo fue eso: el golpe en la mano y el contacto con el asfalto. Al final, la punta del hueso, el radio, se rompió. P. Viendo despedidas tan bonitas de otros corredores, ¿le dio envidia pensar que a esa última vuelta no iba a poder llegar? R. Bueno, es algo simbólico lo que se suele hacer a los ciclistas. Más que todo era un poco mentalmente. Al final no pasa nada por no haber corrido dos de las tres últimas carreras, pero mentalmente acabar la vida deportiva así, un poco truncado físicamente, no es lo que tenía pensado. P. ¿Qué había imaginado para ese día en Lombardía? ¿Iba a ir la familia? R. No, por ese aspecto no había preparado nada. Ni viaje, ni gente, ni charla. Soy muy callejero, no sé cómo definirlo. Intentaría disfrutar de la mejor manera porque me encontraba bien después de la victoria de Pantani. Tenía ganas de hacerlo bien y acabar mi vida deportiva con un buen nivel. Solo eso. Y luego poder disfrutar la noche con el equipo, con los compañeros y el staff, con alguna cena, pero nada particular. P. Si llega a irse en Pantani, se hubiese ido con victoria. R. Eso me dice aquí toda la gente para apoyarme y echarme una mano. Al final, la última carrera profesional la he ganado, y eso no está al alcance de todos. Pero bueno, es algo que no me terminaba de convencer. El miércoles decidimos viajar. No llego de la mejor manera que me gustaría, pero por lo menos podré despedirme como me gustaría encima de la bici. P. Si pudiera quedarse con un solo día de su carrera, ¿cuál elegiría? ¿Cuál es el mejor recuerdo? R. Ha habido unos cuantos. Al final son las victorias las que quedan ahí. Estoy muy contento con la última, por dedicársela a mi hijo, que cumplía justo ese día años. Fue un cúmulo de emociones que afloraron ese día y fue algo muy emotivo. P. ¿Y el peor día? R. No quería que llegara, pero es parte de nuestra oficina. La caída en el prólogo del Tour. También se cayó Valverde. Esa caída en la que me rompí dos veces, que me apartó toda la temporada. Al final estaba en una época muy delicada en la que no sabes cómo vas a recuperar. Por fortuna todavía era joven y tenía futuro, pero según cómo te toca y con qué edad, te puede cortar la carrera deportiva. P. Después de verle ganar en 2023 y de firmar un año espectacular, ¿cómo lo ha conseguido? R. Mucha gente me lo dice, que sí, que ha estado muy bien y todas esas cosas, pero la verdad es que no tengo una fórmula. No tengo una cosa que haya cambiado y que haya funcionado. He intentado todos los años hacerlo lo mejor posible. He dado lo mejor de mí. Unos años para mejor, otros para peor. Unos años no te acompaña la salud, las caídas, la forma física… Y cuando de repente todo sale bien, pues todo va para mejor. Otras veces coges un año truncado y todo el año no levantas cabeza. Es un poco la dinámica que puedes coger. Por fortuna, este año empezamos bien ya en la primera en Portugal y de ahí para adelante las caídas y todo lo demás me han acompañado hasta esta última semana. Al final, lo que puedo decir es que es una rueda. Vas cogiendo esa motivación, esa dinámica buena y van llegando resultados. Poder despedirme con ese sabor de boca, de ti mismo, disfrutándolo, yo creo que está bien. P. Con esto, ¿se replantea algo? Seguro que Mikel Landa o alguien le habrá escrito para decirle que haga un año más y se despida bien. R. No, no. Ya te he dicho que hay mucha gente conocida. Incluso el equipo me había dicho para seguir otro año más, y ahora que les daría pena y tal. Lo entiendo, es normal. La verdad es que lo decidí ya hace tiempo. Te tienes que decidir y soy capaz en ese aspecto. Cuando decides una cosa, creo que hay que hacer cuenta con eso y seguir adelante. P. ¿Qué le dice su hermano Gorka de la vida de jubilado? R. Está contento, feliz. Está en otros menesteres que no son la bici y la verdad es que no le veo aburrido. Siempre está de aquí para allá, metido en mil historias, y yo le veo contento. P. ¿Qué se ve haciendo ahora? ¿Cómo cree que puede ser su futuro? R. Será algo incierto. A veces me da un poco de vértigo, la verdad. No tengo ningún proyecto a corto plazo en mente. Solo quiero estar un poco en casa, con los amigos, que es lo que me piden ahora el cuerpo y la mente. El día de mañana, cuando acabe todo y no tenga que entrenar, mandar series, mandar entrenamientos y todas esas historias, irme de concentración o irme de competición, mi cabeza irá entendiendo que ya se acabó. Intentaré seguir haciendo deporte, no solo bici. Está claro que la bici me ha dado mucho y seguiré practicándola, pero ahora mismo solo con buen tiempo. Cuando llueva y haga frío no saldré. Haré otros deportes con amigos y compañeros de alrededor y disfrutaré de la vida de jubilado. P. ¿Y lo de ser director, de momento, no lo tiene pensado? R. No. La verdad es que no tengo pensado seguir esa vida dentro del pelotón, como director, como preparador o como otro tipo de auxiliar. Al final son muchos días fuera de casa y ahora mismo es lo que no quería. Quería estar en casa estos años. Tengo tres hijos que van creciendo muy rápido y me hacen falta ellas, y a ellas también les hago falta yo. Les hace falta que esté en casa, que cuenten conmigo a la hora de educarlas y criarlas. Creo que es el sitio en el que tengo que estar. P. Ha vivido distintas épocas del pelotón. ¿En qué ha mejorado el ciclismo y en qué cree que ha empeorado? R. Han pasado muchos años. Miro hacia atrás y me gustaría decir que en seguridad, pero no veo que estén tomando medidas con las que se vea que ha mejorado mucho. Sí que de vez en cuando ponen algunas protecciones en las medianas, en las rotondas o en algunos obstáculos, pero muchas otras medidas se han tomado para reducir el pelotón, como no poder sentarse en el cuadro, y decían que eran para la seguridad. Sigue habiendo caídas. Yo creo que seguirá habiéndolas toda la vida porque al final es una competición profesional, vamos a ganar todos y la velocidad es mayor. Eso sí que ha evolucionado. El material ha evolucionado muchísimo. Desde que yo empecé hasta ahora diría que se hace un poco al revés. Antes se corría con tubulares, ahora con tubeless. Antes se corría con 23, ahora con 30 incluso. Los frenos también. Es verdad que la frenada es mucho más segura y las bicis también. No se analiza tanto el peso, que sí que es importante, pero se le da más importancia ahora mismo a la aerodinámica. En la rueda, en la bici, en el casco, en el maillot… Ahora todo el mundo corre con buzo. Antes era maillot y culote. Ese aspecto está cambiando. La nutrición, los protocolos, los carbohidratos y todas esas historias han ido evolucionando y evolucionarán también dentro de unos años, como la vida misma. Cada 10 o 15 años todo va evolucionando y el ciclismo es parte de ello. Si no evolucionas con ello, te quedas atrás. P. Ha estado 16 años desde 2010, en Orbea. ¿Cree que si le hubiese tocado este ciclismo de primeras habría aguantado tantos años? En el Tour, en un acto de Cofidis, nos comentaba que tampoco era muy de pesar la comida. ¿Hay demasiada exigencia ahora? R. Igual no habría llegado a ser profesional, viendo la dinámica que se está llevando ahora mismo de pasar tan pronto. Quizás a una edad pronta y temprana lo habría dejado, viendo que no era capaz, que no tenía hueco en este tipo de ciclismo nuevo. Quién sabe. No sé si habría llegado a ser profesional. Comparar épocas no está bien, porque cuando yo llegué también la gente veterana pensaría: “Cuando yo era joven esto no era así, era asao”. Y ahora, cuando yo soy veterano, la gente joven tiene cosas que yo no hacía en su época. Al final hay que evolucionar. Está claro que la gente que pasa a profesional ya está muy curtida en entrenamientos, protocolos, dietas y todo tipo de números. Analizan todo al milímetro, con todo lo que conlleva eso. Cuando todo va bien, todo va bien y llegan los resultados, es bonito, está bien, incluso es satisfactorio cuando ves que la cosa funciona. Pero cuando es en contra, te sacrificas tanto física y psicológicamente… Porque es un gasto psicológico. Entrenar día a día, ver los datos, los números exactos día a día… Sales de la sociedad, del entorno de amigos, de socializar. Muchas veces los profesionales tenemos que estar descansados, tenemos competición, tenemos entrenamientos. Sales de ese mundillo muy pronto, con muy temprana edad, y eso conlleva una carga muy grande. El tiempo dirá hasta dónde llegan los jóvenes de ahora. Pero, como he dicho, al final es una evolución natural del sistema, del deporte y del ciclismo en particular. P. De los grandes con los que ha estado, tipo Valverde, ¿quién le impresionó más? ¿Quién le llamó más la atención? R. ¿Como compañero? P. Sí, o como líder. R. Va la cercanía. Cuando estuve en Movistar tendría 25 años. En 2014 ya tenía un palmarés envidiable. Desde el primer día, esa cercanía. Un ciclista de la talla de Alejandro, hablando con un chaval de 25 años que acababa de llegar, y fijándome en cualquier cosa de entrenamiento o de alimentación, no tenía ningún tabú. Y la forma de ser tan sencilla y tan cercana que ha tenido siempre. Todos los que le conocemos sabemos cómo es. Luego he tenido muchos compañeros, no me quiero olvidar de ninguno. Al final, la cercanía de Euskaltel y de Movistar no la hemos tenido en otros equipos por el idioma y por la cultura que tenemos, pero es verdad que en cada equipo en el que he estado he tenido compañeros muy buenos. Y eso es con lo que me quedo también: con los recuerdos de compañeros, ciclistas y staff. Pasamos muchos días, muchas horas durante el año juntos y compartimos penas y glorias, porque no todo es gloria, también hay mucha pena y miseria. Cuando las cosas van mal y no salen, el equipo también está ahí. Los compañeros están ahí. La familia está claro que siempre está ahí. Me llevo muy buenos recuerdos y muy buenos compañeros del ciclismo. P. Cuando ve el Euskaltel de 2013, con Mikel Landa, su hermano, Nieve, Oroz, Samuel Sánchez… ¿qué piensa? R. Es verdad que todavía no habíamos explotado los jóvenes. Landa, yo, ellos… Pero ves la franquicia que teníamos y lo que hemos sido hasta ahora. Fue una época muy buena. Incluso la anterior, con Mayo, Laiseka y toda esa gente. Yo creo que esa época era muy buena. P. ¿Le ha sorprendido lo de Landa, el nivel que tiene ahora, con esa victoria en la etapa reina de LaVuelta? El día que ganó usted también ganó él, y ganó Enric Mas se aseguró la general. Fue un día especial. R. Sí, es verdad. Cuando llegué del podio al bus, estaba Aranburu viendo la etapa y me dijo: “Mira, va a ganar”. Y la verdad es que me sorprendió. Bueno, tampoco vi mucho LaVuelta, pero siempre ha sido un corredor de clase y de mucho carácter. Siempre ha sacado ese orgullo y ese carácter en carrera. Me alegro muchísimo por él. Al final llevo desde cadetes corriendo con él y nos pasamos bien. Todos sabemos lo difícil y lo mal que lo habrá pasado para llegar a correr en esa LaVuelta a España. Creo que al principio de año tenía pensado hacer las tres grandes y al final la vida, con las caídas y demás desgracias, te da muchas vueltas. Te das un sopapo y te das cuenta de que hay que levantarse. Con mucho esfuerzo, mucho trabajo y mucho punto de honor, al final pudo alzarse con la victoria en la etapa reina. Fue muy emotivo. Le vimos todos muy emocionado. Como he dicho antes, cuando estás en la miseria es muy difícil levantar la cabeza. Pero cuando subes de los infiernos al cielo y puedes levantar el brazo, te acuerdas de mucha gente, de la familia, de los tuyos, y es inevitable. P. En aquel villancico viral de EITB... no va a aguantar ninguno. R. Yo creo que éramos los últimos, Pello y yo. Nos vamos los dos a la vez. Igual este año o el año que viene hacemos el villancico de los retirados. Porque también llegará gente joven, gente ilusionante y con futuro por detrás. Y claro que seguiré disfrutando del ciclismo. Siempre me ha gustado ver ciclismo, tanto por la carretera como en televisión. Seguro que salen nuevos ciclistas. P. ¿Y lo más gracioso que le ha pasado a propósito de aquel villancico? R. Una vez me pasó que un compañero me lo comentó en broma, después de hacer el villancico. Lo vería en Twitter o en alguna historia y me empezó a cantar. Yo flipando. Claro, lo pronunciaría como lo pronunciaría y no sabía de qué hablaba. Luego, con el tono de la canción, vi que me estaba vacilando, el cabrón. P. Para ir terminando, ¿cómo ve 'lo de Pogacar'? R. En todas las épocas ha habido grandes, y está claro que esta es la época de Pogacar, sin duda. Hay muchos nombres: Van der Poel, Remco, Vingegaard, Van Aert, Pidcock… Esta gente son superclases, pero después está Pogacar. Yo creo que, con cualquier ciclista que hables, no hay dudas. No sé si es el más grande de toda la historia porque no he coincidido con la época de Hinault ni de Merckx, pero lo que hace este chico… Corre todo el año, cualquier carrera, igual que sea pavé, que sea de una semana, San Remo, Lombardía o el Tour. Te gana y cómo te gana, además. Te gana arrancando a 80, te gana solo, te gana al sprint, te gana casi de todas las formas. Es bueno en todo y no tiene ningún punto débil. Lo hace todo fácil. Eso es lo que me saca un poco de: “Cago en la leche”. Con lo que sufrimos, no digo que no sufra, pero con lo que se nos ve sufrir a los demás, retorcernos y retorcernos, y el pedaleo que lleva… La gente me dice: “Joder, si iba sentado”. Yo diría que con un braceo mínimo. Es impresionante. Está en la historia, está claro. P. Y este sábado, ¿qué espera de Il Lombardía? R. Como decía, no llego en buen momento. Pero lo importante era poder estar para despedirme de mejor manera. El hecho de estar ya es importante para mí.
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