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Monday, September 21, 2026

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Cycling

La 'cabalgada' de Van der Poel se cuela en el top: 176 kilómetros para la fuga más larga de la última década

El neerlandés dejó una exhibición de resistencia en Luxemburgo que deja pequeños los ataques de Rosa, Carthy, Pogacar o Froome

· 568 words

Mathieu van der Poel se marchó solo desde casi el kilómetro cero de la quinta etapa del Skoda Tour de Luxemburgo y ya no volvió a ver a nadie en 176 kilómetros. La carrera dejó de ser una carrera para convertirse en otra cosa. No hablamos de una fuga de manual, de esas que se cuecen a fuego lento en los últimos puertos. Hablamos de una locura sostenida durante casi toda la jornada, sin un solo compañero de viaje, con el pelotón entero detrás intentando frenar algo que ya no tenía freno. Una guerra de piernas, sí, pero también de cabeza: cada kilómetro que pasaba engordaba la hazaña. Los números lo confirman. Según los datos del prestigioso portal ProCyclingStats, la Biblia de los fans del ciclismo, ningún corredor había firmado una escapada individual tan larga en las últimas diez temporadas de WorldTour y circuito Pro. Y la distancia con el resto del pelotón histórico no admite discusión. El referente hasta ahora era Diego Rosa, que aguantó 118 kilómetros en solitario en la Itzulia de 2016. Van der Poel le ha metido 58 kilómetros de renta. Detrás quedan también los 99,8 de Hugh Carthy en la Suiza de 2019 y los 87,3 de Rafał Majka en la Vuelta de 2021. Cifras que hasta ayer parecían inalcanzables y que hoy se quedan a mitad de camino. Ni el propio Pogacar, especialista en este tipo de temeridades, se ha acercado nunca a algo parecido. Sus 81,1 kilómetros en la Strade Bianche de 2024 y los 79,2 de la edición de 2026 se quedan en anécdota al lado de lo de Luxemburgo. Tampoco resiste la comparación el ataque de Froome camino de Bardonecchia en el Giro de 2018, uno de los más recordados del ciclismo reciente con sus 80,2 kilómetros: menos de la mitad de lo que ha hecho ahora el de Alpecin-Deceuninck. La lista sigue con los 78 y 76 kilómetros de Marco Frigo y Thymen Arensman en el Tour de los Alpes de 2025, los 75 de Pogacar en el Europeo de ese mismo año, los 71,1 de Damiano Caruso en la Vuelta de 2021 o los 70 de Rémi Cavagna en el Tour de Guangxi de 2019. Todos grandes nombres, todos grandes días. Ninguno a la altura de esto. Van der Poel ha recorrido casi la distancia de una clásica entera en solitario. Eso obliga a dosificar, a comer bien, a mantenerse concentrado hora tras hora y a sostener una posición aerodinámica sin nadie que marque el ritmo ni sirva de referencia. Un ejercicio tan físico como mental. Quien conoce a Van der Poel sabe que no espera. Prefiere romper la carrera antes de que la carrera le rompa a él, obligar a los demás a reaccionar sobre su terreno. En Luxemburgo llevó esa idea hasta el límite: 176 kilómetros a la intemperie, sin ayuda, calculando en todo momento la distancia con un pelotón que sabía perfectamente lo peligroso que era dejarle escapar. Hay fugas que sirven para ganar una etapa. Y hay fugas que terminan definiendo una carrera deportiva entera. Esta es de las segundas. El neerlandés no solo ha firmado la escapada más larga de la última década: ha vuelto a demostrar que, incluso en un ciclismo dominado por el control, los datos y las persecuciones milimétricas, sigue habiendo sitio para la locura. El contador ha saltado por los aires. Y el nuevo récord lleva su nombre.

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