La jugadora que puede hacer el primer mate en un Mundial: "Es como Wembanyama"
La pívot Dominique Malonga (20 años, 1,98 metros y 2,16 de envergadura) aspira a hacer lo nunca visto en el torneo
El Mundial Femenino que arranca este viernes en Berlín puede ver un acontecimiento histórico: el primer mate en la historia del torneo. Quien puede conseguirlo es Dominique Malonga, pívot francesa de 1,98 metros y 2,16 de envergadura. Lo ha hecho en muchos entrenamientos y también en partidos. Machaca desde los 14 años y ahora, con 20 años, es la más joven en firmar un mate durante un All Star de la WNBA. También lo hizo en un encuentro con la selección gala durante el PreMundial. “No son jugadas planeadas. Surgen en el momento. Es algo que llevo dentro y para mí es algo natural. Si se presenta la ocasión adecuada, no hay razón para no hacerlo", asegura la jugadora, compañera de Awa Fam en las Seattle Storm. En el All Star recibió una asistencia y culminó un contraataque. Con Francia, recuperó un balón y se lanzó hacia el aro rival. Las reacciones de sus compañeras y de los aficionados ante sus mates suelen ser de algarabía y locura. "Aportan mucha alegría y emoción al juego", asegura Malonga, "muy orgullosa de poder hacerlos". Porque a lo largo de la historia no han sido tantas las jugadoras profesionales capaces de colgarse del aro durante partidos: Lisa Leslie fue la primera en la WNBA, Liz Cambage lo hizo unos Juegos... Entre las españolas, la internacional Laura Nicholls los hacía en los entrenamientos y también la joven Sara Okeke, una de la mayores promesas del baloncesto español. "Es como Victor Wembanyama en el baloncesto femenino", la definió el histórico Tony Parker, que la fichó para su ASVEL Villeurbanne. Evidente comparación por su tamaño y su nacionalidad. La pívot es una de las razones por las que Francia podría plantar cara a Estados Unidos durante el Mundial. En cuestión de físico, son dos selecciones parejas. En la final olímpica de París en 2024, las galas ya dieron un susto a las grandes favoritas, quedándose a un paso de una campanada histórica: 67-66. "Esa es la razón por la que tenemos tanta confianza de cara a este Mundial, por lo que demostramos en 2024. Hay muchísima expectación, pero tampoco queremos confiarnos. Sabemos que queda mucho por hacer, pero estamos preparadas y hemos trabajado muy duro. Podemos ser aún mejores que entonces", afirma la jugadora nacida en Camerún e hija de exjugadores. Francia no ha conseguido una medalla en un Mundial Femenino desde la primera edición, allá por 1953, cuando se colgó el bronce. Ahora es aspirante al podio y la gran candidata a acabar con la dictadura de Estados Unidos en torneos a nivel planetario. "Tengo muchísimas ganas de salir a la cancha. Tenemos un gran equipo y estoy deseando ver lo que podemos lograr", afirma Malonga. Una medalla aliñada con un mate en los próximos días serían el premio completo.
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