25 años del debut de Pau Gasol, del "más vale que sea bueno":
La leyenda del deporte español se estrenó en la NBA un 1 de noviembre de 2001
Si Fernando Martín se asomó por un territorio prácticamente desconocido, la NBA de 1986, en una época en la que dar el salto para un jugador español de baloncesto era ir de la Tierra la Luna, Pau Gasol, 15 años después, terminó de abrir las puertas de par en par al viaje interestelar. En suma, fueron dos pioneros. El primero porque imitó al Doctor Livingstone con un arrojo extraordinario en busca de las Cataratas Victoria. El segundo porque enseñó al baloncesto español que aquella aventura hacia lo desconocido podía tener éxito. Sin lo que inspiraron, y lo que hizo Amaya Valdemoro en la WNBA desde 1997, no se entiende el crecimiento del básket en nuestro país. Hoy se cumplen 25 años del debut de Pau. Ahora es obvio ver aquella intentona como un desafío destinado a triunfar. La realidad es que Pau, un talento como nunca había tenido el baloncesto español, afronto un reto colosal con sus dudas, sus miedos y sus angustias, que no fue nada fácil aterrizar en una ciudad desconocida 11 días después de los atentados del 11S, que el Barça no allanó el camino de la liberación en los meses previos (apeló a la cláusula peseta a peseta), por tanto el chico estaba presionado por el pago sin saber si triunfaría o no, ni los Grizzlies, después de traspasar a su gran estrella, Abdur-Rahim, le recibieron con los brazos abiertos, especialmente los periodistas. “Más vale que sea bueno”. Todo esta en el aire. Pau tampoco tenía pasado americano en ninguna universidad (no como ahora, con 39 jugadores españoles en la NCAA 26-27) y por tanto tenía que demostrar en la cancha el doble. Pau era blanquito y fino, presa fácil en los primeros entrenamientos de los físicos jugadores de color que buscaban un contrato temporal. En lo personal supuso, en aquellos primeros días, un curso acelerado de ‘hacerse mayor’. Tampoco estuvo su familia al principio, en las primeras semanas de pretemporada, ni podía hacerse valer en la ciudad por ser un jugador prometedor de los Grizzlies. El equipo no tenía tradición en Memphis. Se entrenaban en las instalaciones de una universidad, Rhodes College. Los Grizzlies se habían fundado en Vancouver en 1994 y trasladado a la ciudad de Elvis en julio de 2001. Eran tan extraños en Beale Street como el ala-pívot catalán, que conoció las calles principales desde el anonimato de meterse a un supermercado o subirse a un tranvía sin que ocurriera nada. Un bicho raro entre tanto blues por su estatura. Si la leyenda era un embrión, que se desarrollara fue una gesta. Pau debutó un 1 de noviembre de 2001 ante los Pistons en La Pirámide, con la presencia de alrededor de 250 aficionados que viajaron desde Barcelona con la ilusión de ver un partido histórico. Pero Pau, demasiado responsabilizado, no estuvo bien. Antes de que la palabra existiera, se podría decir ahora que no soportó el ‘hype’. No fue titular, jugó 17 minutos y aportó 4 puntos. Su equipo perdió (80-90) y La Pirámide, en el primer partido NBA en la historia de Memphis, no se llenó. Y, sin embargo, en el segundo en Minneapolis anotó 14 y días después 27. Acabó como Novato del Año. Lo que hizo después es de dominio público, pero su histórica trayectoria de 18 temporadas en la NBA tuvo un comienzo mucho más angosto de lo que parece. Ha inspirado a muchos y su figura es capital en los grandes éxitos del deporte español. Escarbar en sus inicios 25 años después te recuerda que, incluso para los elegidos, nada es fácil sin trabajo, deseo y motivación, que las súper estrellas no nacen, se hacen, que fue difícil llegar a ser Pau Gasol.
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