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Tuesday, September 15, 2026

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Basketball

La NBA cambia de plan: ahora quiere conquistar Europa de la mano de la Euroliga

El comisionado de la NBA admite públicamente que la única manera de desembarcar en Europa es con una alianza con la Euroliga

· 526 words

La NBA empieza a asumir una realidad que durante meses se resistió a reconocer: Europa no se conquista desde fuera cuando ya existe una competición consolidada como la Euroliga, se construye desde dentro. Adam Silver ha cambiado el discurso y sus últimas declaraciones de esta misma noche apuntan directamente hacia una alianza con la Euroliga. “Para el bien del baloncesto europeo, el mejor resultado sería que nos uniéramos con la Euroliga”, acaba de reconocer el comisionado. Una frase que supone un giro trascendental en la hoja de ruta de NBA Europa y que coloca a la competición continental en el centro de un proyecto que inicialmente pretendía desarrollarse al margen de ella. La NBA había emprendido el camino de la mano de FIBA, con la intención de crear una nueva competición europea con franquicias permanentes y plazas de acceso deportivo. El proyecto es de una dimensión gigantesca, con una previsión de 12 equipos permanentes y otros cuatro que accederían por méritos deportivos. Pero una cosa es tener el músculo económico y comercial de la NBA y otra muy distinta crear una estructura deportiva, una identidad y una legitimidad que Europa lleva décadas construyendo. FIBA puede aportar el respaldo institucional, pero no puede fabricar de la noche a la mañana la historia, los clubes y la masa social que ya posee la Euroliga. Y Silver parece haber entendido finalmente que el camino más corto hacia esa nueva Europa pasa precisamente por quien ya la está organizando. “Siempre tuvimos la esperanza de poder crear algún tipo de consolidación del baloncesto europeo. Sigo siendo optimista respecto a que podremos conseguirlo”, afirmó en julio. Es mucho más que una declaración diplomática: la palabra clave es consolidación. La NBA ya no habla únicamente de crear una competición nueva, sino de integrar fuerzas con la estructura existente. Y ahí la Euroliga deja de ser rival para convertirse en socio imprescindible. La paradoja es evidente. La NBA llegó a Europa dispuesta a crear su propio producto con FIBA como aliado y a avanzar “independientemente” de la postura de la Euroliga. Ahora es el propio Silver quien reconoce que el mejor escenario pasa por unir ambos proyectos. Mientras la NBA aporta la dimensión global, financiera y comercial, la Euroliga pone sobre la mesa los clubes, la tradición, la competición, los mercados y el conocimiento del ecosistema europeo. Incluso Silver ha subrayado que la NBA quiere respetar la historia y las tradiciones del baloncesto del continente. Por eso, NBA Europa empieza a parecer menos una invasión y más una fusión. La NBA mantiene intacta su ambición de desembarcar en el continente, pero Silver admite que hacerlo contra la Euroliga sería mucho más complicado que hacerlo con ella. FIBA seguirá siendo una pieza fundamental, especialmente por su red federativa y por el acceso deportivo, pero la gran revelación es que la NBA parece haber descubierto que para construir el futuro europeo necesita apoyarse en el presente. Y ese presente tiene nombre propio: Euroliga. La nueva gran batalla ya no será decidir si habrá NBA Europa, sino quién tendrá el poder y cómo se repartirá el mando cuando ambas estructuras se sienten finalmente a la misma mesa.

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