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Basketball

Así elegirá la Euroliga a sus nuevos socios: 11 candidatos para 8 plazas

Competitividad, solvencia, mercado, dinero y reputación, principales factores para incorporar a ocho franquicias nuevas. El Valencia pasa la primera criba y tiene muchas opciones

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La Euroliga, independientemente de que la NBA la haga llegar alguna oferta que considere interesante para unirse a su proyecto y formar una alianza común, sigue adelante con su imparable transición hacia un sistema cerrado de franquicias, proceso capital en su ambicioso plan de expansión. En los últimos meses, semanas e incluso días ha recibido al menos dos docenas de ofertas vinculantes de equipos e inversores deseosos de unirse a su proyecto. Y ahora llega el momento de elegir a sus nuevos socios, algo que harán el lunes y martes próximos en la Asamblea General que celebrarán en el Lago Como y que contará con la presencia de los accionistas dueños de la competición. Los últimos en mostrar su interés a través de una oferta han sido el Aris Salónica y el Zenit San Petersburgo, en el caso de los rusos para cuando acabe el conflicto bélico con Ucrania. Ahora serán los 13 clubes propietarios de la Euroliga, Real Madrid, Barcelona y Baskonia (España), Panathinaikos y Olympiacos (Grecia), Anadolu Efes y Fenerbahçe (Turquía), Armani Milan (Italia), Maccabi Tel Aviv (Israel), Zalgiris Kaunas (Lituania), Bayern Munich (Alemania), ASVEL Villeurbanne (Francia) y CSKA Moscú (Rusia), los que elegirán a ocho franquiciados entre las 11 candidaturas que ya han superado el primer corte. Valencia Basket, Virtus Bolonia, París Basketball, Hapoel Tel Aviv, Estrella Roja, Partizan, PAOK, Napoli, Dubai Basketball, London Lions y Maxima Roma ya han hecho los deberes. Y Hapoel Jerusalem, Aris Salónica, Besiktas y Zenit San Petersburgo han solicitado también poder entrar en el proceso de selección. Ahora llega lo más difícil: decidir cuáles son los ocho proyectos que mejor representan la Euroliga del futuro. Un dilema complicado para la organización dadas las altas capacidades de los candidatos. La Euroliga y sus accionistas, en contra de lo que algunos podrían pensar, no tomarán su decisión basándose exclusivamente en los criterios económicos. Siendo estos importantes, sería de necios negarlo, no será sólo una cuestión de quién pone más dinero sobre la mesa. La organización quiere proyectos sostenibles a largo plazo y, para ello, está sometiendo a los aspirantes a una segunda y definitiva ‘due diligence’, una auditoria exhaustiva de sus propuestas para verificar la veracidad de su información y detectar riesgos. El primer criterio será el deportivo. La Euroliga analizará el nivel competitivo de cada club, su trayectoria, su estructura, sus resultados y, especialmente, su capacidad para mantenerse en la élite. No basta con tener un gran proyecto económico: la competición quiere equipos capaces de competir y de elevar el nivel y el grado de exigencia inherente desde hace años a la propia Euroliga. También pesará, y mucho, quién está detrás de cada candidatura. La propiedad, sus recursos, su estabilidad y la solvencia real del proyecto estarán bajo la lupa. La Euroliga quiere conocer hasta el último detalle de los grupos que aspiran a convertirse en accionistas y asegurarse de que existe músculo financiero suficiente para sostener inversiones millonarias durante muchos años. La reputación será otro factor determinante. La organización estudiará el historial de cada club, su credibilidad institucional, su comportamiento y su imagen dentro y fuera de la cancha. Una franquicia no sólo debe aportar dinero y jugadores: debe ser un socio fiable para el resto de accionistas y contribuir a fortalecer la marca Euroliga. El cuarto gran elemento será el mercado que pueda generar cada candidatura. La ciudad, su población, su potencial económico, su capacidad de atraer aficionados y patrocinadores y la posibilidad de abrir nuevos territorios serán variables esenciales. Londres, por ejemplo, representa una oportunidad estratégica en un mercado todavía por conquistar, mientras Italia, Grecia o Francia ofrecen plazas con una enorme tradición baloncestística. La masa social y el impacto mediático tampoco serán secundarios. Tener aficionados, llenar pabellones, generar audiencia, atraer patrocinadores y despertar interés más allá de la propia ciudad será una carta fundamental. La Euroliga busca clubes que puedan convertirse en auténticos motores de crecimiento y que aporten seguidores nuevos a la competición. Y aquí aparece una de las claves del proceso: el canon de franquicia no será necesariamente decisivo. Aunque las 11 ofertas vinculantes finalistas suman cerca de 700 millones de euros (añadiendo algunas de última hora pueden llegar a 1.000), la Euroliga no pretende adjudicar las plazas simplemente a quien pague más. El precio deberá guardar relación con la calidad global del proyecto y con lo que cada candidato pueda aportar al futuro de la competición. Con todos esos elementos sobre la mesa, la segunda ‘due diligence’ será un examen final. Deportivo, económico, propiedad, reputación, mercado, aficionados y capacidad de crecimiento conformarán el cóctel que valorará la Euroliga para decidir quién entra y quién se queda fuera. Las deliberaciones finales están teniendo lugar ahora y la decisión definitiva de los elegidos se conocerá durante la Asamblea General que celebrarán el lunes y el martes en el marco incomparable del Lago de Como (Italia).

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Thursday, October 1, 2026

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