Tavares: un MVP para disipar cualquier duda
El pívot demostró en la SuperCup de la Euroliga que también encaja en el baloncesto de Pedro Martínez, el entrenador que le hizo debutar en la élite hace 13 años
Las dudas que pudiera haber en cuanto a cómo encajaría Edy Tavares en el baloncesto de Pedro Martínez se han disipado con los primeros dos partidos oficiales del Real Madrid. El galardón de MVP conseguido por el pívot en la SuperCup de la Euroliga responde a todas las preguntas: seguirá siendo determinante. Habrá que repartir méritos en esta cuestión. Tavares se lesionó a finales de abril. Sufrió una lesión en el ligamento lateral interno de la rodilla izquierda en el primer partido de la serie de playoffs de la Euroliga ante el Hapoel Tel Aviv y se perdió lo que restaba de temporada. Desde el primer día comenzó a trabajar pensando en la recuperación y, tras conocerse la llegada de Pedro Martínez, también en mejorar su físico para poder adaptarse al ritmo que exige el técnico. El pívot, muy comprometido con la selección de Cabo Verde, llegó a renunciar a disputar unas Ventanas FIBA para seguir mejorando en su preparación. A la pretemporada llegó en perfecto estado de revista. Por números, ya fue el mejor en el primer amistoso ante el Río Breogán. En los primeros partidos oficiales, en la Supercup de Abu Dabi, se le ha visto tan fuerte como siempre, pero más rápido. Nada de quedarse atrás. En alguna jugada fue el primero en llegar al contraataque. Ante el Dubai Basketball se fue por encima de los 31 minutos para hacer 20 puntos, siete rebotes y 22 de valoración. En la final contra el Olympiacos, lastrado por las faltas, jugó casi 20 minutos y acabó con seis puntos, siete capturas y siete créditos de valoración. Entre los dos partidos, +22 con él en pista. Un MVP tan justo como apretado, por el juego coral del Madrid. Y el mérito también es de Pedro Martínez, que ha demostrado saber aprovechar a Tavares no sólo por su altura. Es más sencillo cuando se conoce a la otra parte a la perfección. Fue el técnico catalán quien hizo debutar a Tavares en la ACB un 6 de enero de 2013, cuando dirigía al Gran Canaria. Llevaba poco tiempo jugando al baloncesto, pero apuntaba alto. "Soy un tronco si no acabo sacando algo bueno de este chico", llegó a decir Martínez entonces. Años después, Tavares se iría a la NBA y, tras no tener apenas oportunidades, regresaría en 2017 para enrolarse en el Madrid. Aquella operación cambiaría el destino del baloncesto europeo porque desde entonces el pívot el jugador más determinante del continente. Lo fue con Pablo Laso, con Chus Mateo, con Sergio Scariolo y, como demuestra el MVP, todo apunta a que lo será también con Pedro Martínez, con el que coincide 13 años después. "Él confió en mí cuando nadie lo hacía", dijo Edy tras recibir el galardón este domingo. En un baloncesto que ha cambiado tanto desde entonces, en el que se juega a toda velocidad y en el que se ha multiplicado el uso del triple, Tavares sigue siendo una pieza capital. Es el mismo jugador diferencial que intimida a los rivales, pero con el tiempo ha ganado importancia en ataque y, gracias a su mejora en el pase, se ha convertido en un gran distribuidor: balón dentro y pase fuera hacia uno de sus compañeros, casi siempre colocado en el triple. Puede hincharse a dar asistencias. A sus 34 años y con tres temporadas aún de contrato, podrán llegar fichajes estelares cada verano, pero la era de Tavares en el Real Madrid seguirá vigente.
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