El estreno más crudo del Baskonia: sin pívots, con el entrenador ya en el alambre y ante el campeón
El Olympiacos visita a un conjunto vitoriano muy tocado por dentro, con Alex Len ya rescindido y con Paolo Galbiati cuestionado desde la temporada pasada
Sin pívots, con refuerzos por llegar, sin apenas haber podido hacer pretemporada por culpa de las lesiones y con un entrenador en la cuerda floja antes de empezar. Ese es el panorama del Kosner Baskonia antes de su primer encuentro en la Euroliga. Y, para complicarlo todo aún más, lo jugará este jueves (20.30 horas) ante el Olympiacos, vigente campeón continental. El verano, como casi todos, ha sido convulso para el conjunto baskonista. Un año más, ha visto partir a jugadores fundamentales. También pensaba que saldría el entrenador Paolo Galbiati rumbo al Barcelona, pero la operación no fructificó. El club no le quería y, de hecho, hace meses que el nombre de Velimir Perasovic se escucha en Vitoria, pero al final se lo quedó intentando rascar una indemnización. Todo ello se ha traducido en una nefasta planificación. Porque el Baskonia se presenta al estreno en la Euroliga sin juego interior. Se marcharon Mamadi Diakite (Dubai Basketball) y Khalifa Diop (Cavaliers) y llegó Kenneth Faried, que con 2,03 metros y 35 años debería ser un complemento, no un titular. Se fichó a Alex Len y ha aguantado una sesión de fotos y un entrenamiento. Arrastraba una fascitis plantar de sus últimos meses en el Real Madrid. Ya se perdió la Supercopa Endesa. Este miércoles se anunció su desvinculación. El canterano Thierry Henry Alves de Souza (18 años), al que se pudo ver en pretemporada, es el otro pívot disponible junto a Faried. Ahora, con casi todas las plantillas cerradas, se busca la cesión de Clement Frisch para hacer hueco a un interior. Zacharie Perrin es uno de los preferidos, pero sacarle del iLerna Lleida sería más fácil y menos costoso a partir de enero. Enfrente estará la batería interior del Olympiacos, una de las más poderosas de la Euroliga: Donta Hall, Tyrique Jones y Nikola Milutinov, disponible tras perderse la SuperCup. "Si nuestros falsos pívots anotan, tienen piernas y aire se podrá competir", dice un Paolo Galbiati que no pierde el ánimo pese a las circunstancias. "Queremos ganar. No vamos al partido para jugar. Vamos para ganar", asegura el técnico, que alaba a sus escasos efectivos: "Después de tres días de pretemporada, tener seis lesiones, entrenar con jóvenes, con los pívots que no llegan y tres que estaban en las Ventanas FIBA y que nadie diga nada significa que es una plantilla con unos valores importantes". Viendo el ajetreo del verano y la escasez de refuerzos, cabe pensar que el entrenador italiano puede caer a las primeras de cambio. Los malos resultados serían la coartada perfecta. La temporada pasada también empezó cruzada, estuvo a punto de ser despedido y acabó ganando la primera Copa del Baskonia desde 2009. "Soy un superviviente", aseguró entonces. Por ahora, lo sigue siendo. Si ya se había ganado a plantilla y aficionados hacía tiempo, aquel título multiplicó el aprecio. En los despachos, sin embargo, no parece que sea igual.
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