Skip to content

Tuesday, September 29, 2026

Gigantum.net
Basketball

Una hora con el genio: “Si vas a apostar, apuestas por mí, no contra mí…”

MARCA, testigo directo de una conversación excepcional con Michael Jordan sobre la evolución del deporte, la tecnología, los negocios y su pasión por competir

· 1,089 words

Michael Jordan ya no juega, pero sigue compitiendo. Lo hace desde los despachos, desde la propiedad de equipos, desde las inversiones y también desde un deporte tan diferente al baloncesto como la NASCAR. En Lisboa, durante una hora, dejó algunas de las claves de cómo entiende el deporte de hoy: los datos, la tecnología, los aficionados, las marcas, la expansión global y, por encima de todo, la necesidad de seguir siendo fiel al deporte. A sus 63 años, el seis veces campeón de la NBA continúa vinculado al deporte desde distintos frentes y su presencia pública sigue siendo poco habitual. Por eso una hora con Jordan tiene algo de acontecimiento. Y MARCA tuvo la oportunidad de vivirla en el Super Stage del MEO Arena, dentro del SBC Summit Lisboa 2026. El escenario reunió a Jordan con Carsten Koerl, fundador y CEO de Sportradar, y Jason Robins, cofundador y CEO de DraftKings, en una conversación bajo el título 'Leadership in Sports Business'. El encuentro abordó la evolución del deporte, la tecnología, los datos, los medios, la relación con los aficionados y la transformación del negocio deportivo. Pero, en realidad, todo acababa conduciendo a una misma pregunta: ¿qué queda de Michael Jordan cuando desaparece la cancha? La respuesta, que apareció varias veces durante la conversación, es simple: queda la competición. “Nunca me preocuparon las estadísticas”, así arrancó la leyenda del deporte. Jordan escuchó hablar durante buena parte de la charla de datos, inteligencia artificial, mercados de predicción, seguimiento de jugadores, nuevas experiencias para los aficionados y de un deporte cada vez más medido. Y entonces recordó cómo veía él el juego. “Como jugador, nunca me concentré realmente en eso”, explicó. “Estaba ahí jugando a mi deporte. Y el único objetivo que tenía era ganar el partido”. Una frase sencilla, pero que probablemente explique mejor que ninguna otra cómo entiende Jordan la transformación del deporte. El baloncesto que él dominó era otro. No existía la cantidad de información disponible hoy, ni el seguimiento constante de cada movimiento, ni la posibilidad de que un aficionado pudiera estar pendiente en tiempo real de prácticamente cualquier estadística de un jugador. Hoy todo está medido. Jordan, sin embargo, sigue pensando como entonces. “No puedo preocuparme por lo que la gente está apostando. No puedo preocuparme por las estadísticas. Lo único que me importa es el final del partido”. Es, probablemente, una de las grandes diferencias entre el deporte de su época y el actual. El aficionado ya no solo observa. Participa, apuesta y sigue estadísticas a un ritmo frenético. Construye su propia narrativa y sigue a jugadores y no únicamente a equipos. Pero para Jordan hay una frontera que no debería desaparecer: la del deportista concentrado en competir. Ese cambio fue uno de los grandes temas de la conversación. Jason Robins explicó cómo las apuestas y el fantasy han creado nuevas formas de conexión con el deporte. Carsten Koerl llevó la conversación todavía más lejos: los datos han dejado de ser una infraestructura invisible para convertirse en parte del propio espectáculo. Y Jordan también lo ve. “Los aficionados de hoy tienen una mejor comprensión o están mucho más centrados en el resultado. Y están dispuestos a involucrarse en ese resultado”. Durante la charla le plantearon una cuestión inevitable: ¿cómo habría vivido Michael Jordan el baloncesto actual? La respuesta fue inmediata. “Si jugara hoy, ¿cómo sería el juego? Es un deporte completamente diferente”. Pero su conclusión no cambió. “Simplemente jugaría, nunca me habría preocupado de quién estaba apostando por los Bulls, quién no estaba apostando por los Bulls, cuál era el spread (hándicap de puntos de las apuestas deportivas)”. Porque, para él, existe una responsabilidad que sigue siendo individual. “Como atleta solo puedo influir en una cosa: lo que hago en la cancha de baloncesto. Fuera de eso, no tenemos el control”. Y ahí apareció otro de los grandes cambios del deporte moderno. Antes, explicó, el jugador podía salir a la cancha y jugar. Hoy tiene que construir una marca, cuidar sus números, pensar en sus contratos, gestionar su imagen y atender a todo un ecosistema que existe alrededor de su rendimiento. “Hoy tienes que construir una marca”, dijo. “Tienes que preocuparte por cuáles son tus números en términos de la recompensa económica que vas a recibir al final de tu contrato”. Jordan entiende perfectamente ese nuevo escenario, pero no parece sentir nostalgia por él. “Me alegro de haber nacido en la época en la que nací”. Y terminó soltado una broma... que sonó más a una verdad absoluta. Ahora, los apostadores buscan centrarse en las debilidades de los jugadores para ver en qué apostar, algo que no cree que pueda aplicarse en su caso. "No soy un buen ejemplo para vosotros. Soy el peor contra el que apostar. Si vas a apostar, apuestas por mí, no contra mí", sentenció. Si hay un lugar donde se entiende mejor al Jordan posterior al baloncesto es NASCAR. No porque sea un territorio natural para una leyenda de la NBA, sino precisamente porque demuestra que su manera de entender los negocios no depende del deporte. “A todos nos gusta conducir rápido. Algunos reciben multas. Otros no. Pero nos gusta conducir rápido”. Jordan lo dijo entre risas al explicar su relación con NASCAR, pero detrás de la frase hay mucho más. La leyenda del baloncesto creció rodeado de carreras. Su padre era un apasionado de los coches y la familia acudía a circuitos como Darlington, Charlotte o Rockingham. Esa relación terminó desembocando en 23XI Racing, la escudería que fundó junto a Denny Hamlin en 2020. En 2026, 23XI ha seguido dando motivos para hablar. Tyler Reddick ganó las primeras dos carreras de la temporada, incluida la Daytona 500, y Jordan no ha ocultado la emoción que le produce ver a su equipo competir por las victorias. Pero la aventura no se limita a competir. “Si puedo generar un impacto o cambiar algo, entonces merece la pena el desafío”, explicó durante la charla. “Las cosas en las que me involucro son muy auténticas respecto a quién soy”. No quiere decir que invierta únicamente en aquello que conoce. Quiere decir que existe una conexión entre su imagen, sus intereses y aquello que representa. “Cuando me involucro en negocios, ya sea DraftKings o Sportradar, es auténtico respecto a lo que me representa y a cómo conecto con esa persona o con esa empresa”. Jordan sabe perfectamente que su presencia tiene un valor añadido. “Sabiendo que, por mi posición, voy a ser un vehículo de marketing para ello, el consumidor tiene que conectar con eso”.

Gathered from external sources. Rights to this text belong to whoever originally published it.