Las grietas que amenazan la construcción del nuevo Barça
Es el peor de la Euroliga en rebotes y asistencias, un déficit que lastra su juego, demasiado individualista en este inicio de curso
El Barcelona (2-2) recibe este martes (20.30 h) al Maccabi Tel Aviv (1-3) en busca de su tercera victoria, aunque para ellos en los albores de esta temporada casi tan importante como el resultado es continuar creciendo en su juego, ganando solidez, regularidad y cohesión, algo nada sencillo cuando ha fichado a 11 jugadores y a un entrenador nuevo. Armar un puzzle con tantas piezas nuevas está alargando la fase de acoplamiento más de lo habitual, y justifica en gran parte las desconexiones que han sufrido los azulgranas en algunos partidos, y algunos errores y deficiencias explicables por esa incipiente adaptación y la falta de automatismos lógica entre jugadores que nunca antes habían jugado juntos, excepción hecha de Parra, Punter, Núñez y Brizuela. Algunos de los déficits de su juego han quedado al descubierto en este inicio de la Euroliga lastrando su rendimiento en determinados partidos y quedando de manifiesto en las estadísticas globales de la competición, que señalan al Barcelona como el peor de los 20 equipos en un aspecto tan relevante como el rebote. Los azulgranas han capturado 118 rebotes (29,5 de media), a años luz del Estrella Roja, líder en esa faceta con 174 (43,5) o el Valencia, segundo con 162 (40,5). Su endeblez bajo tableros también se refleja en los rebotes defensivos, siendo el cuarto que menos captura (9,8) y el que menos coge bajo su aro con 19,8 de media. La ausencia de Josh Nebo por lesión en tres de los cuatro partidos puede explica en parte esa grieta de su juego que debe sellar cuanto antes para mejorar su eficacia y no dar tantas facilidades a sus rivales. Y el otro gran lunar de los azulgranas en este inicio de campaña europea, tan trascendente como puede ser el del rebote, es el de las asistencias. El Barcelona es el equipo de la Euroliga que menos pases de canasta ha dado hasta ahora, con 56 (14 por partido), muy lejos de los líderes en ese apartado, el ASVEL con 89 (22,3) y el Baskonia con 88 (22). Esa insuficiencia denota, entre otras cosas, que los jugadores aún no se conocen los suficientemente para generar los automatismos que señalábamos anteriormente, y la falta de paciencia para resolver ataques espesos, optando cada uno por buscar la acción individual como solución en lugar de mover el balón hasta encontrar al compañero mejor colocado. No se prodigan los azulgranas en los famosos pases extra y cuando entran las prisas en ataque cada uno va a lo suyo. Les urge subsanar esa desconexión. Ese exceso de individualismo en el que peca en muchas fases de los partidos, con demasiados jugones intentando acaparar protagonismo, puede tener mucho que ver en que sea el equipo que menos balones pierde de toda la Euroliga con 39 (9,8 de media). Muchos tiros y pocos pases por lo que la posibilidad de intercepción de los rivales es mucho menor. Y otro sato que le sitúa en último lugar de la competición es el de las faltas personales. Los de Sekulic son los que menos reciben con 75 (18,8). Tampoco eso ayuda a consolidar su juego, sobre todo en los malos momentos.
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